viernes, 12 de mayo de 2017

El Mundo quiere usar El Valle de los Caídos como lugar de reconciliación.


Escriben en El Mundo que "Carece de sentido trasladar los restos de Franco y Primo de Rivera". Para los conservadores de El Mundo, la última proposición no de ley presentada por el PSOE es "un nuevo intento de desgastar la imagen del Gobierno de Mariano Rajoy, convirtiendo demagógicamente al PP en heredero de los valores que sostuvieron durante 40 años la dictadura franquista, PSOE, Podemos y Ciudadanos han aprobado con sus votos una proposición no de ley para que los restos del general Franco y de José Antonio Primo de Rivera sean exhumados y movidos de su ubicación actual". Al final del editorial, el experiódico de Pedro J, se da cuenta de que El Valle de los Caídos no puede seguir como está y que simbolice lo que simboliza:
No obstante, para acabar con esta polémica, el Gobierno debería impulsar un proyecto para convertir el monumento de Cuelgamuros en un lugar que sirviese para lo contrario de lo que fue construido, es decir, para la reconciliación. Un espacio con fines didácticos para recordar lo que significaron la Guerra Civil y el franquismo, para homenajear a todos los que perdieron la vida y a los que tuvieron que exiliarse, y para que no se olvide que la ideologización, el odio y el rencor tienen unas terribles consecuencias que todos estamos obligados a evitar que se repitan. Esa sería la gran victoria moral sobre el franquismo, utilizar sus monumentos para que no se olvide su naturaleza represora y su nefasta labor de dividir a los españoles y someter a una parte.
Si las principales fuerzas políticas (PSOE, Pdemos y C's) menos una (PP), han consensuado sacar al sátrapa de Cuelgamuros, lo que carece de sentido es la reflexión del editorialista de El Mundo, y quien no tiene razón es el PP, que ni sacará los restos del dictador de su ubicación actual, ni se atreverá a poner la mano en el maldito Valle de los Caídos.

En efecto, sacar a Franco y dejar el resto como está, sería insuficiente, pero al memos el dictador reposaría lejos del monumento que construyó para exaltar la victoria sobre la democracia. Julián Casanova es de la opinión de que Franco debe de continuar donde está:

  1. Hay tres cosas urgentes que deberían hacerse, más allá de los usos que de todo eso se hace desde la política presente:Mantenerlo y explicarlo como paradigma de la simbiosis entre religión y política, entre la Iglesia católica y la dictadura de Franco. Y debe recordarse, en folletos y en una introducción clara y contundente a la entrada, que, acabada ya la guerra, mientras se construyó ese monumento, “símbolo de paz”, Franco presidió una dictadura que ejecutó a no menos de cincuenta mil personas y dejó morir en las cárceles a varios miles más de hambre y enfermedad, convirtiendo a la violencia en una parte integral de la formación de su Estado. Y recordaría, en el recinto ideal para recordarlo, que la Iglesia Católica, recuperados sus privilegios y su monopolio religioso tras la guerra, se mostró gozosa, inquisitorial, omnipresente y todopoderosa al lado de su Caudillo.
  2. Franco ideó el monumento, y así se hizo, para inmortalizar su victoria en la Guerra Civil y honrar sólo a los muertos de su bando, aunque se montara después la farsa de trasladar también allí los restos de miles de “rojos” muertos o asesinados durante esa guerra. Esos restos, robados de cementerios y fosas comunes, deben ser devueltos a sus familias, a quienes se debe una reparación política, judicial y moral. Cuando se organizó, al final de la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero, la primera comisión para decidir sobre ese tema, las familias de esas víctimas del franquismo quisieron que yo, como historiador, les representara allí y el Gobierno se opuso. Es bastante más importante reparar la dignidad de todas esas víctimas, devolverles la dignidad, que sacar a Franco de allí.
  3. El Valle de los Caídos representa la espada y la cruz unidas por el pacto de sangre forjado en la guerra y consolidado por los largos años de victoria. Hay que desacralizarlo, convertirlo en un lugar de la memoria de los crímenes del franquismo, explicado con rigor y separado de cualquier acto de apología de la dictadura. Y Franco, que lo construyó a mayor gloria de él y de su victoria levantada sobre el crimen y la exclusión de los vencidos, debería quedar allí, para que todo el mundo lo recordara (la tumba de José Antonio Primo de Rivera, por el contrario, debería quitarse de allí y sus restos llevarlos junto a los restantes “mártires de la Cruzada”).
Para que los actuales políticos del Partido Popular no se sigan riendo de las víctimas, los historiadores que lo hemos investigado tenemos que difundirlo, comunicarlo, sentar las bases para una nueva educación de las generaciones presentes y futuras que no vivieron aquella historia. Da igual sacar a Franco de su Valle si no va acompañado de esa transformación profunda en la educación y en la enseñanza de la historia. Es lo que se ha hecho en muchos países del mundo con los lugares que simbolizan el crimen, la tortura y el genocidio. No borremos sus huellas. La peculiaridad de la historia de España es que Franco murió en la cama, 30 años después de los principales dirigentes fascistas. Pero compartió con ellos crímenes, ideas, historia y comportamientos. Que no se siga blanqueando ese pasado de muerte, tortura y humillación.
Mucha razón tiene Julián Casanova, solo que un servidor preferiría entregarle los restos a su familia y en el lugar donde estaba enterrado explicar quien estaba allí. El PP, como hemos señalado antes, no hará nada, por esta razón no creemos que se esté tirando la historia a la cabeza del PP -como insinúan en El Mundo-, si no que es el PP el que se da de cabezazos con la historia. Las posturas del partido de Mariano Rajoy con la memoria histórica, hacen muy difícil que nos olvidemos de quienes fueron sus fundadores y de quién fue el papá político de aquellos siete magníficos.

Jamás de los jamases, El Valle de los Caídos se podrá resignificar - tal y como apuntó Santos Julia-, se podrá explicar lo que fue la dictadura franquista; sí, pero es imposible que ese maldito lugar sea un espacio "para la reconciliación", como reclaman en El Mundo.

Franco y su mausoleo seguirán tal y como está en la actualidad, porque según  Íñigo Méndez de Vigo, "Al Gobierno le preocupa el paro, las pensiones...", y parece que más allá, es como si el gobierno no tuviera responsabilidad alguna. Además los populares siguen empeñados en ese cuento "de no reabrir heridas".

Pero la demagogia no tiene límites. Decía un amigo de la infancia por las RRSS, que con el dinero que se iban a gastar en exhumar a Franco de Cuelgamuros se le podría dar de comer a muchos pobres, Esto casa con la preocupación de Iñigo méndez de Vigo (el paro y las pensiones), y por esas mismas razones (para dar de comer a los pobres y arreglar las pensiones) este año -según el diario.es-  "El Día de las Fuerzas Armadas aumenta su presupuesto un 157%".

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