martes, 4 de agosto de 2015

John T. Whitaker, un periodista de gran prestigio. II


Esta fue la respuesta de Yagüe a Whitaker.
Naturalmente que los hemos fusilado. ¿Qué podía esperar? ¿pensaban que iba a llevar conmigo a 4.000 rojos cuando mi columna avanzaba luchando contrarreloj? ¿Tenía que dejarles en libertad en mi retaguardia para que Badajoz volviera a ser una ciudad roja? 

Esta cita ha generado la siguiente pregunta:
¿No te parece contradictorio, que por aquel entonces, la censura no dejara pasar una, y sin embargo se hubiera atrevido a hacer tales declaraciones , que habrían de ser inevitablemente objetivo de la censura que ellos mismos practicaban?, entonces, ¿Por qué iba a hacer tales declaraciones? 
Evidentemente la censura iba por un lado y las declaraciones o bravuconadas de los oficiales por otro. Total, sabían fehacientemente que la censura no dejaría que ciertas cosas salieran a la luz. Pero repito, la soberbia de los jefes militares y oficiales podrían provocar estas controversias.

Analicemos el caso de Virginia Cowles y Guernica. La reportera estadounidense estuvo en la zona roja y franquista, la zona roja la abandonó sin problemas, por el contrario de la zona franquista tuvo que salir poniendo pies en polvorosa. En su paso por la retaguardia nacionalista visitó Guernica que acababa de ser bombardeada. La prensa se había encargado de culpar a los rojos de la destrucción de Guernica. Pero Cowles se topó con un lugareño:
(...) En la calle solo había tres o cuatro personas. Un hombre mayor se encontraba dentro de una casa que mantenía aún sus cuatro paredes, pero el interior albergaba un mar de ladrillos (...). Acompañada por Rosales me dirigí al hombre y le pregunté si se encontraba en la ciudad en el momento de la destrucción. Asintió con la cabeza y cuando le pedí que me explicara lo ocurrido, agitó los brazos en el aire y declaró que el cielo se había cubierto de aviones. "Aviones", dijo: "italianos y alemanes". Rosales estaba atónito.
 
 "Guernica fue incendiada", contradijo acalorado. El hombre, sin embargo, defendió su versión e insistió en que después de un bombardeo de cuatro horas quedaba poco por incendiar. Rosales me apartó. "Es un rojo", explicó indignado.
El agente de prensa Rosales se negaba a dar credibilidad a las palabras del vecino de la villa vasca por ser rojo. La prensa negaba insistentemente que sus aviones destruyeran Guernica. Aún así, más adelante  Cowles sería testigo de una curiosa conversación:
Rosales describió nuestro viaje por la costa y les contó el incidente ocurrido en Guernica. "La ciudad estaba llena de rojos", dijo: "intentaron convencernos de que había sido bombardeada en vez de incendiada". Uno de los oficiales altos respondió: "Pues claro que fue bombardeada. La bombardeamos y bombardeamos y, bueno, ¡porqué no?".
 Rosales se quedó petrificado y cuando estábamos de nuevo en el coche  de camino a Bilbao, dijo: "Yo en tu lugar no escribiría nada de esto"
Hoy en día nadie puede negar que, incluso aviones "nacionales" participaron en el bombardeo de Guernica. A parte de la numerosa bibliografía al respecto, contamos con un reciente descubrimiento:


Este documento acredita el testimonio de Virginia Cowles, que por otro lado no tendría porqué inventarse nada.

Por otro lado, sabemos que la matanza de Badajoz existió, es un hecho innegable, lo que no podemos es cuantificar con cierta exactitud la matanza, ya que, al contrario de Guernica, de momento no ha aparecido ningún documento esclarecedor.

¿Si existió la matanza en la ciudad badajocense, porqué nos parecen tan extraordinarias o raras las palabras de Yagüe?: "Naturalmente que los hemos fusilado"... Es sencillo. Los revisionistas en su afán de negarlo todo y hacer pasar a los militares rebeldes por lo que no fueron, se inventan dudosas teorías  ("Llama la atención que esa supuesta declaración de Yagüe no se publicara en el periódico de Whitaker en 1936"...), y la gente de buena fe podemos caer en sus trampas.

Evidentemente que si no tenemos la forma de contrastar las declaraciones de John T. Whitaker por otra fuente, no podemos afirmar ni negar nada. Para mi gozan de cierta credibilidad y no es descabellado pensar que Yagüe dijera esas palabras (jactanciosas por otra parte) al periodista estadounidense.

Por mi lado dejaré de darle pábulo a los revisionistas que lo único que hacen es enmarañarlo todo, y añadir más dudas a las existentes ya. ¿4.000 muertos fueron muchos?, sí, fueron muchos, pero esa fue la respuesta que dio Yagüe, que le vamos a hacer.

lunes, 3 de agosto de 2015

John T. Whitaker, un periodista de gran prestigio. I


John Thompson Whitaker, al menos en su país natal goza de un reconocido prestigio, aquí en España gracias al revisionismo su honradez ha sido puesto en duda.

Whitaker no dijo haber estado en Badajoz en agosto del 36, quien así lo haya afirmado se equivoca. John T. Whitaker jamás pisó Badajoz, así lo confirma Southworth en su obra publicada en el año
1963 El mito de la cruzada de Franco:

"Whitaker es un excelente reportero que jamás ha pretendido estar en Badajoz" (...).

Según parece ser llegó a a España en septiembre del 36 y la matanza de Badajoz fue a mediados de agosto. Sin embargo pudo enterarse por la prensa que supuestamente Yagüe permitió la matanza de 4.000 personas.

Cuando Whitaker arribó en España y comenzó a seguir a las tropas golpistas la censura se había reorganizado y no dejaba pasar una, esto hay que reseñarlo con total contundencia. Es decir, la prosa que saliera de la pluma de los periodistas debería ser totalmente beneficiosa para los militares rebeldes.

Después del escándalo de Badajoz los periodistas que estaban en zona rebelde tenían que ser
cautos con las noticias que mandaban a sus respectivas redacciones. En agosto Guy de Traversay
que trabajaba para L'Intransigeant fue asesinado por los fascistas. Jacques Berthet, Marcel Dany,
René Brut, Jean d'Esme fueron expulsados de España, el propio René Brut fue amenazado de
muerte y estuvo preso seis días. ¿Cómo demonios nadie iba a publicar algo que no fuera del agrado
de los rebeldes? Censura había en ambas zonas, a diferencia que en el bando franquista la censura
era más atroz.

Según un libro que publicó John T. Whitaker en 1943 We cannot escape history, Yagüe le confesó al periodista americano la gran matanza:
Naturalmente que los hemos fusilado. ¿Qué podía esperar? ¿pensaban que iba a llevar conmigo a 4.000 rojos cuando mi columna avanzaba luchando contrarreloj? ¿Tenía que dejarles en libertad en mi retaguardia para que Badajoz volviera a ser una ciudad roja? (Herbert R. Southworth. El mito de la cruzada de Franco)

Esta pequeña estrofa, el revisionismo la cataloga de falsa. Dicen que fue una invención de John T. Whitaker para echarle un cable a su amigo Jay Allen. Alguna de estas voces críticas han llegado a decir: "Llama la atención que esa supuesta declaración de Yagüe no se publicara en el periódico de Whitaker en 1936, es decir el New York Herald Tribune. La única razón es que no las pronunciara jamás". Analicemos la situación. Whitaker no podría mandar esa información desde la España fascista por razones obvias, estaba en juego su cuello. Solo podría mandar cables informando de las "hazañas" del ejercito "nacional". Esta razón es totalmente poderosa y tiene mucho más raciocinio que las patrañas argüidas incansablemente por ciertos nostálgicos.



Cuando Whitaker abandonó España (1.937) la noticia de la matanza de Badajoz era ya historia antigua, y lo que ocupaba las portadas de la prensa internacional era la destrucción de Guernica. Así de sencillo. Sin embargo, las palabras de Yagüe quedarían anotadas en las notas del reportero norteamericano para mejor ocasión, y esta ocasión se presentó  a la hora de redactar sus recuerdos como corresponsal de guerra. Vuelvo a repetir: así de sencillo.

domingo, 2 de agosto de 2015

Gracias a la memoria histórica, se van a conocer y publicar en una web el nombre de 72 soldados del bando franquista que el franquismo ignoró

Los arqueólogos y antropólogos que colaboran con el grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia, al fondo se ve a Antonia Valls. El Plural.

Escribe el historiador Francisco Torres García:
...lo acontecido a los buscadores de dos ejecutados en Borriol por los nacionales al encontrarse en la fosa con 77 soldados nacionales que eran desaparecidos porque no se sabía dónde estaban enterrados. Lo que por cierto viene a dejar en evidencia otro de los argumentos de las Asociaciones de la Memoria de la izquierda: que los nacionales ya habían sido todos localizados y homenajeados. Hay también muchos desaparecidos del bando nacional: unos, enterrados en zona de combate; otros, asesinados, como los oficiales de marina arrojados al mar en Cartagena.
Es cierto que buscando los cuerpos de José Valls (concejal electo de Borriol, fusilado dicen en el pueblo que por coherente y por creer la promesa franquista de que los inocentes de culpa no tenían nada que temer) y Luis Messeguer, dos vecinos de Borriol detenidos y fusilados después de que las tropas franquistas entraran en el pueblo, por casualidad se toparan sin quererlo, con los restos de hasta 72 soldados franquistas que fueron enterrados entre el 5 y el 17 de septiembre de 1938. Según los investigadores:
Para Matías Alonso, el portavoz del GPRMH, este descubrimiento es “un ejemplo” de la importancia de este tipo de trabajos “y de cuánto queda por estudiar y descubrir”. “Son 72 soldados que ganaron la guerra y que están ahí ignorados, han tenido el mismo castigo vencedores y perdedores”, apostilló. Alonso explica que las fechas en las que murieron (probablemente en una ofensiva local) ya había entrado en combate la llamada Quinta del Biberón, por lo que podría ser que todavía haya algún familiar buscándolos. Por ello van a publicar todos los nombres en su página web.
Resulta paradójico que, gracias a la memoria histórica, se van a conocer y publicar en una web el nombre de 72 soldados del bando franquista que el franquismo ignoró. Pero es cierto que también sus familiares debieron de no investigar el paradero del enterramiento de estos 72 soldados de Franco. Quiero decir que, si alguien hubiese reclamado alguno de los restos enterrados en Borriol, las autoridades franquistas habrían tenido a bien facilitarles la entrega de los restos, e incluso los podían haber trasladado al Valle de los Caídos. Si no fue así debió de ser por ineficacia administrativa del Ayuntamiento de Borruel. En el Valle de los Caídos, por ejemplo, se encuentran los restos de los pocos más de 40 soldados de Franco muertos en la toma de Badajoz.

Se sabe que en numerosas zonas de combate se encuentran soldados enterrados, pero estos no son desaparecidos, ya que sus nombres constan como muertos en combate. Lo mismo pasa con los divisionarios muertos en Rusia cuando luchaban al lado del nazismo, se sabe que murieron en Rusia porque así consta en los registros, pero permanecieron enterrados donde murieron. Existe una asociación que está repatriando los restos de divisionarios muertos en la II Guerra Mundial defendiendo los ideales del nazismo. Hay familiares que saben que el abuelo o el tío murieron en combate -no asesinados- pero desconocen el lugar de enterramiento. También en todas la guerras nos encontramos con el problema de los desaparecidos en combate, pero eso es otra historia.

Los desaparecidos -que también se encontraran entre los del bando franquista, pero en una medida insignificante-, es otra cosa distinta. Se trataba, por ejemplo, de personas que eran sacadas de sus casas violentamente, lo conocido por paseos, y posteriormente asesinados. No eran registradas su muertes y se enterraban en una fosa común sin avisar a sus deudos. O las temidas sacas. Esta práctica era parecida a la anterior pero se ejercía sobre los presos. Paseos hubieron en las dos zonas, la leal y la rebelde, solo que hay que matizar un pequeño detalle. Los paseos y sacas que cometieron los "rojos" se investigaron durante más de 20 años (Causa General), los paseos y sacas franquistas se ignoraron durante toda la dictadura y no fue hasta la llegada de Zapatero, con su tímida Ley, cuando el Estado, intentó traer algo de justicia. Básicamente el Estado aportaba el dinero para las investigaciones homenajes y exhumaciones, y las familias y asociaciones de forma privada se encargaban del resto. ¿Esto es acaso injusto? ¿Resulta un agravio la memoria histórica para la víctimas del terror "rojo"? ¿No se debe de investigar el terror azul porque exista un terror rojo? Aún admitiendo que todos fueron iguales -que no es admitible-, ¿no deberíamos saber a cuanto llega esa supuesta igualdad?

Es falso eso que dicen de las "Asociaciones de la Memoria de la izquierda: que los nacionales ya habían sido todos localizados y homenajeados". Franco ya se encargó de crear su particular memoria histórica y si alguien se quedó fuera de esa memoria histórica franquista no es precisamente por culpa de la izquierda. Aunque todo esto tiene solución y fácil. Dice la Ley de la Memoria Histórica:
La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.
Esta ley reconoce y amplía derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa. Esta claro que cualquiera que padeció violencia por motivos políticos, ideológicos o de fe está amparado por la Ley 52/2007. ¿A qué están esperando?