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| Interior de una celda en el antiguo convento de la calle Valmajor usado como checa |
Llamaron checas a los centros de detención, que las formaciones políticas de izquierdas crearon en Barcelona y Madrid, ni eran clandestinos, pues eran bien conocidos ni irregulares, surgieron a raíz de la revolución que provocó el golpe de Estado del 36 y la posterior Guerra Civil. Y no solo llevaban a "peligrosos" derechistas y quintacolumnistas, sino que también detenían a quien estando en la zona leal no tenía buen comportamiento...
... Laurencic fue a parar dos veces a la checa situada en la barcelonesa Puerta del Ángel por vender pasaportes falsos y robar dinero de la Administración del Servicio de Investigación Militar (SIM). Más tarde fue encerrado en la durísima checa de Santa Úrsula, en Valencia, donde consiguió que lo trasladaran a la checa situada en la calle Vallmajor, de Barcelona, el antiguo Convento de las Magdalenas Agustinas. National Geographic...👈
Laurencic no fue asesinado, acabó diseñando "checas que fueran mucho más terroríficas. Laurencic proyectó la "decoración" de las paredes de manera que crearan mayor ansiedad en el recluso: techos de color negro negro y paredes grises, muros pintados con líneas amarillas oblicuas, incluso algunas paredes se pintaban con círculos de colores de diferente tamaño". En las checas se juzgaba sin garantías, y quien tenía más suerte se libraba y lo dejaban marchar, y los más desdichados podían ser asesinados además de torturados.
El nombre de checa lo copiaron de la policía bolchevique. La Checa (VChK) fue la primera policía secreta bolchevique, creada el 20 de diciembre de 1917 por Lenin y dirigida por Félix Dzerzhinski. Funcionó como la Comisión Extraordinaria para luchar contra la contrarrevolución y el sabotaje. Y los franquistas decidieron que ese nombre era el adecuado para nombrar los centros de detención organizados por los partidos políticos y los sindicatos de clase.
Durante la Revolución de Asturias en 1934, los militares usaban cuarteles (que también hacían funciones de checa) para encerrar a los revolucionarios, pero a falta de estos, habilitaban conventos para realizar la misma tarea que en los cuarteles...
... Con evidente premeditación en la mañana del 34 la fuerza pública había ordenado cavar fosas en dos lugares diferentes del concejo del Siero, en concreto en las zonas de Mosquitera y El Escobal. En aquellas noches fatídicas, al menos 14 y 7 personas, respectivamente, fueron asesinadas en ambos lugares, las primeras con singular brutalidad. Octubre 1934, Pág. 412
Según Pablo Gil Vico: "La muerte de esa veintena de presos sacados del convento de Sama, casi todos conscientemente elegidos con animadversión y deseos de venganza, contó con la participación múltiple, por acción u omisión de los agentes y su familia, con los comportamientos conniventes de sacerdotes y funcionarios e incluso con la implicación y encubrimiento de un regimiento apostado a las cercanías (...). Entre los días 12 y 15 de octubre al menos 43 personas fueron fusiladas por orden de Nilo Tella Cantos, capitán de la Guardia Civil que gozaba de amplias atribuciones en materia de detenidos asignadas por el propio [general] Ochoa".
Otra checa fue el cuartel Pelayo, en donde se interrogaba a los presos bajo tortura y en donde se decidía si el detenido merecía o no seguir viviendo...
... En una explanada situada a la derecha del cuartel iban siendo rematados los sentenciados (...). Los cadáveres quedaban allí tendidos, a veces amontonados, mientras la tropa y la oficialidad que deambulaba por el lugar permanecía impasible. Incluso en un acto tan salvaje como Carbayín pueden atisbarse cercano y palpable que casi no aparece en el mortal desfile de Pelayo. Págs. 413 y 414
Los legionarios hasta sacaban a los revolucionarios heridos de los hospitales y los asesinaban en plena calle (ver enlace...👈 ). Según Pablo Gil Vico, un gran número de asesinatos los cometieron la Guardia Civil: "Por el número de víctimas, la gran coordinación y su repercusión posterior, Carbayín fue la gran acción de ese periodo, aunque no la única. Entre el 24 de octubre y el 5 de noviembre se contabiliza el 22% de las muertes, en su mayoría asesinatos cometidos por la Guardia Civil, a veces con la connivencia de los de Asalto, y siempre con el sistemático patrón de malos tratos en el cuartel...".
Uno de los represores que se hito un tanto famoso fue Lisardo Doval, un Guardia Civil enviado por Franco a poner "orden" en la Asturias revolucionaria...
... en Asturias era un clamor que en los cuarteles y en los centros de detención se maltrataba durante a los detenidos. No por casualidad la marcha de Doval respondió entre otras razones al escandaloso rumor que llegó a altas instancias de Madrid a cerca de las torturas propinadas a los presos en general y en particular a Fernando González Fernández, alias Moscón, un chófer de Turón cuya muerte parece que perturbó hasta al presidente de la República, sin embargo, a tenor por los cadáveres que fueron apareciendo tras la destitución de Doval, es evidente que la aplicación de métodos violentos y el miedo a sufrirlos no se fueron con el inflexible comandante de la Guardia Civil.
(...) El comandante Doval sí dejó como herencia un método propio que otros aplicaron incluso hasta en 1935 y que, entre nuevos óbitos, dejó una huella imperecedera en los temerosos habitantes de los valles asturianos. Ibidem, Pág. 416 y 417
"Entre los días 20 y 21 de octubre de 1934, la Guardia Civil y miembros del 32º Regimiento proceden a la detención de varios hombres, todos ellos de la cuenca del Nalón. Son encerrados en la prisión convento de Ciaño, en el convento de Sama y en el sótano de la Casa del Pueblo de Sama. La noche del 24, hacia las 2 de la madrugada fueron conducidos esposados a los montes de La Coruxona, en las cercanías del Pozo Mosquitera. Allí son apeados y atados con cuerdas. En la oscuridad son masacrados con machetes y bayonetas y rematados con disparos. Fueron salvajemente mutilados, destrozados a golpes y enterrados vivos en las fosas excavadas previamente. La Guardia Civil se negó a entregar los cuerpos a sus parientes y se les enterró en la Fosa Común del cementerio de Carbayín" (ver enlace...👈).
Los revolucionarios de las minas asturianas tampoco fueron unas monjitas: asesinaron a 32 sacerdotes, y a militares que se rendían, no se trata tampoco de crear una Leyenda Rosa. Las víctimas que sufrieron los revolucionarios se encuentran en un arco de 1.200 y 1.500 personas, entre muertos en combate y asesinados. Aquí es difícil encontrar a todas las víctimas debido a las ocultaciones del Gobierno de Lerroux y Gil Robles. Sí es posible saber el numero exacto de las víctimas militares de los revoltosos, "282, de las cuales solo una, el sargento Vázquez, combatió del lado insurrecto y fue ejecutado por ellos tras el correspondiente juicio·. Fue de los pocos miembros que participaron en la sublevación del 34 que fueron ajusticiados oficialmente. Se ejecutaron tan solo 3 penas de muerte tras consejos de guerra. Se detuvo al menos a 10.500 personas....
... Finalmente se dictaron 269 sentencias que afectaron a 917 personas. Algo más del 36% de ellas resultaron absueltas y el resto 517 procesados (...) fueron condenados a penas diversas, entre la cuales hubo 32 de muerte de la que solo tres se ejecutaron. Ibidem, Pág. 421
De las 282 muertes del lado del gubernamental, "Por el momento sabemos que los insurrectos ejecutaron a 90 personas [seis de ellas mujeres], rendidas o inermes, la mayoría de ellas sacerdotes y miembros de la fuerza pública, aunque también hubo un número destacado de víctimas vinculadas a lo que, tradicionalmente, se conoce como conflictos de clase", o enemigos de clase; O sea, la burguesía.
Por ofrecer más datos. Los revolucionarios asesinaron a, 32 religiosos, 15 guardias civiles; 8 guardias de asalto; 3 carabineros; 1 guardia urbano. Entre los civiles fueron 18 víctimas, de los cuales: sin motivación conocida asesinaron a 11; por no colaborar, 3; prisioneros civiles, 2; estudiantes 1; maestros nacionales, 1. En otras profesiones de conflictos de clase: capataces de fábricas y ferrocarriles, 4; obreros considerados derechistas, 2; Poder judicial, 2; ingenieros, 2; insurrectos, 2; administradores de fábricas, 1, En total 90 víctimas: 84 hombres y 6 mujeres.
Como vino ocurriendo durante toda la II República, el mayor número de víctimas en enfrentamientos con los "enemigos de clase" y las fuerzas del orden, las pusieron las izquierdas: mineros, y demás trabajadores, y anarquistas, tenían sus motivos de clase para sublevarse y orientar la República para conseguir sus reivindicaciones políticas y laborales. No así la cúpula del PSOE. Sus dirigentes fueron unos de los responsables en traer la II República electoralmente y aceptaron la Constitución de 1931.
Aunque pueda parecer apetecible tildar como el comienzo de la Guerra Civil octubre de 1934, no es cierto: "Jesús Jiménez Zaera: “Octubre del 34 no fue el comienzo de la Guerra Civil...
... Noventa años después de la Revolución de 1934, Jesús Jiménez Zaera edita para Desperta Ferro Octubre 1934, una obra colectiva que da las claves sobre lo que pasó —y lo que no— en España durante esas semanas. Hablamos en Zenda con Jesús del miedo que daba Gil Robles, de la leyenda negra de Largo Caballero y de la represión que sufrieron los revolucionarios. Zenda Libros...👈
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| Manuel Otero, miembro de la Juventudes Socialistas torturado mediante el sistema del potro. |
Lo que demostró el octubre del 34 fueron dos cosas, la brutalidad del Ejército de África (Yagüe y Franco también aparecen en esta historia), y la brutalidad de la Guardia Civil; y que sí el Ejército y las fuerzas del orden público se mantenían en los cuarteles defendiendo la legalidad republicana, no había peligro revolucionario alguno. La República en 1936, no necesitaba cambio de rumbo, excusa que han usado para justificar que Unamuno apoyara a los golpistas. Pero también el octubre asturiano mostró la peor cara del proletariado. Aunque en algo les dio la razón la revolución de Asturias a los obreros y anarquistas comunistas y socialistas, que igual que en Austria y seguido por Alemania, las izquierdas fueron pasadas por las armas por fascistas o filofascistas. Eso fue el golpe de Estado y toda la Guerra Civil.
Esta fotografía es todo un poema. El genocida de Heinrich Himmler visitando la checa de la calle Vallmajor de Barcelona en compañía de varias autoridades militares franquistas en 1940. Porque resulta curioso que la Causa General se fijara en las checas, cuando centros de detención fuera de los cánones legales también se crearon allá en donde el golpe de Estado triunfó y más tarde se iba imponiendo. En Andalucía existieron lo que Francisco Espinosa denomina como checas azules controladas por militares, que eran quienes organizaron la represión franquista...
... Por lo que sabemos, la estructura represiva fue la siguiente: en la base las comandancias militares que se crearon en todos los lugares a medida que iban siendo ocupados, comandancias a cargo de guardias civiles o militares según el tipo de la población; por encima, los gobiernos militares, en línea directa con el Estado Mayor y la Auditoría, sobre las cuales, en el más alto nivel, se encontraría la máxima autoridad golpista de cada región militar. En medio y en comunicación con todos ellos, las delegaciones de Orden Público. Hablamos de una represión organizada militarmente en la que los colaboradores (falangistas, carlistas, cívicos) fueron mera comparsa cuyo deber era cumplir las órdenes recibidas. Además los militares no llevaban bien que se extralimitaran en su papel de ejecutores. El monopolio del terror era militar y el que mataba por su cuenta era corregido.[ Utilizar la palabra “paseo” en relación con la represión franquista carece de sentido. En la zona controlada por los golpistas no hubo “paseos” y muchos menos “paseos irregulares”. Se trató de ejecuciones perfectamente programadas que no tuvieron nada de irregulares. Incluso el terror de las columnas en su ruta hacia Madrid dejó huella documental. Llega a afirmar Enrique Moradiellos que “los paseos y asesinatos irregulares (…) fueron reemplazados por los juicios sumarísimos…”, cuando la realidad es que al terror de los bandos de guerra siguió el terror de los consejos de guerra sin dejar de existir nunca el recurso a asesinar a cualquiera “por orden superior”. Conversación sobre la Historia...👈
Teniendo un debate con una señora a la cual le han manipulado durante toda su vida, me decía que el Frente Popular perdió las elecciones...
... Mi abuelo Luis Oñoro Richart, concejal de Torrelodones ( Madrid ), republicano de derechas, si que recurrió - igual que recurrieron otras muchas corporaciones de toda España - como consta en las actas municipales del momento y lo hizo jugándose la vida como también lo hizo toda la corporación municipal de aquella localidad en febrero de 1936, vida que algunos de ellos perdieron al ser fusilados por los que usted defiende, mintiendo. Es absolutamente repugnante todo lo que usted dice. Aquí, en este tema solo miente usted y otros le siguen por inercia, por credulidad o por miedo.
Denunciaron irregularidades tanto las izquierdas como las derechas. Pero las elecciones no se impugnaron en toda su totalidad. Mi amigo Javier Teijeiro Fuentes cuenta lo que ocurrió: "No hubo tal fraude, sino solo discrepancias en algunas ciudades (como en todas las elecciones) que fueron subsanadas en los dos meses posteriores por las respectivas Juntas Electorales". Javier Teijeiro se basa en el libro de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Quizás la obra más minuciosa donde se revisa una ingente documentación.
A lo que la señora del debate contesta que: "Ese librito de los historiadores de la edad de mis hijos - uno tiene un año menos que mi segundo hijo - me da igual si son de derechas o de izquierdas o como decimos del coño de su madre. Los dos han nacido antes de ayer y a lo que se ve por lo que cuentan en el librito, no han consultado todos los archivos". Y por ser jóvenes y no unos vejestorios, no están capacitados para estudiar sobre la historia.
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| Izquierda y derecha (en rojo) Tardío y Roberto Villa. Centro (de color amarillo y completando el color de la bandera nacional) el Sr. Aznar. |
Roberto Villa García tiene 48 años, y Manuel Álvarez Tardío 54, tampoco son unos críos. Pero la edad tampoco es un indicador para cuestionar la capacidad de un historiador. Esta señora contrapone la memoria oral familiar, siempre sesgada y excesivamente parcial, y sus propios conocimientos (siempre muy limitados) ante un trabajo historiográfico profesional . Estos dos historiadores son de la órbita de FAES del señor Aznar, pero ni por esas, para esta señora son unos niñatos ignorantes. El sesgo ideológico es el peor de los consejeros. Y sobre todo, criticar un libro sin haberlo leído. No se fían ni de la gente de su propia cuerda. A no ser que se esté más a la derecha que Aznar, que todo es posible.
Y como siempre después de nombrar de el supuesto pucherazo del 36, vienen los asesinatos de la Guerra Civil, de los cuales dicen que un servidor, sin conocerme de nada, que defiendo a los criminales. Me informa de que su abuelo denunció regularidades, y "lo hizo jugándose la vida la vida como también lo hizo toda la corporación municipal de aquella localidad en febrero de 1936, vida que algunos de ellos perdieron al ser fusilados por los que usted defiende, mintiendo. Es absolutamente repugnante todo lo que usted dice".
Como explicarle que esas denuncias también la realizaron las izquierdas del mismo modo, pero no hubo impugnación electoral alguna, sino que prepararon un golpe de estado y en el verano de 1936 se pusieron manos a la obra. Y fue durante el golpe de Estado y meses después donde una camada de asesinos empezaron a asesinar a los enemigos de clase y políticos. O sea, que aquellos miles de personas que perdieron la vida en la retaguardia republicana, murieron por la reacción de las izquierdas al golpe de Estado, algo que no justifica pero que explica que pasó.






















