El libro 1936. Fraude y Violencia en la elecciones del Frente Popular, supuso, en palabras de Stanley G. Payne, "el fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX". Pretendieron demostrar que sin el fraude electoral no hay Gobierno republicano de izquierdas. Para El Mundo "las izquierdas solas no habrían llegado al Gobierno"...
... Ahora el libro de los historiadores y expertos en el periodo Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, que recogen en la obra 1936. Fraude y Violencia en las elecciones del Frente Popular (Espasa), descubre la verdad de lo ocurrido. Se trata de una mastodóntica y absolutamente novedosa investigación que, como subraya el hispanista Stanley Payne, pone fin a uno de los "grandes mitos políticos del siglo XX». El Mundo...👈
Es cierto, dicho mamotreto de tinta y papel pone fin a un gran mito franquista: el Frente Popular sí ganó las elecciones de 1936. Estos libros, con titulares que manipulan y condicionan la lectura, son muy bien recibidos por la prensa conservadora y suelen ser récords de ventas. Pero el libro es muy enrevesado, y la persona que no esté acostumbrada a esta forma de escribir se le hace un tanto cuesta arriba ergo aburrido. Son muy útiles para ser citados aunque no se lo hayan leído. Además estos libros producen una ingente cantidad de artículos de prensa para intoxicar el debate. Es decir, no hace falta leerse la obra, solo es necesario acudir a los artículos de prensa
Es una pelea antigua el tratar de hacer ver que la izquierda ganó fraudulentamente las elecciones de 1936, el fin no es otro que justificar a los golpistas y la posterior Guerra Civil. Resumiendo mucho: la izquierda tuvo la culpa de todo. Serrano Suñer, en 1939 inició una investigación para determinar si hubo fraude, que acabó en el Dictamen de la Comisión sobre ilegitimidad de poderes actuantes el 18 de julio de 1936. Habían ganado la Guerra Civil producida por un golpe de Estado y necesitaban legitimar el régimen a ojo de la opinión internacional. Los puntos claves fueron la falsificación de actas, y la violencia y coacción, por tanto el Gobierno salido de la victoria del Frente Popular no era legal, se declaraba que el Parlamento surgido de aquellos comicios y las leyes aprobadas posteriormente carecían de validez jurídica.
Cuando salió la obra de Álvarez Tardío y Villa García a la venta, a la par diversos historiadores dejaron su impronta sobre la obra, como el caso de Santos Julia...
... Al haber agregado datos electorales —al haber mezclado churras con merinas, por decirlo coloquialmente— dando por existente un bloque de derechas enfrentado a un frente de izquierdas, distanciados solo por unos miles de votos, los autores argumentan que, al producirse tachaduras y correcciones de actas en media docena de distritos, la mayoría absoluta que debía haber ido al bloque de derechas fue para el de izquierdas. Pero esto no pasa de ser una lucubración que dice poco en favor de su pretendida neutralidad valorativa, porque no ya 300 diputados, como gritaban los jóvenes católicos fascistizados, ni siquiera 200 habría alcanzado ninguna de las coaliciones lideradas por la CEDA. A no ser, claro está, que se sumen centristas, radicales, conservadores, liberaldemócratas, agrarios, alfonsinos, tradicionalistas y tutti quanti como formando parte de una sola candidatura con tal de que en ella hubiera además alguien de la CEDA: una forma muy galana de sacar cuentas. El País...👈
Francisco Espinosa también comentó la obra de estos dos autores...
.. Ni en el artículo de Javier Redondo en El Mundo, en el que se llega a decir que las elecciones tuvieron lugar en “un ambiente viciado, radicalizado, polarizado y caníbal”, ni en ninguna de estas entrevistas los autores mencionan que la obra no es en modo alguno novedosa, sino que se trata de una receta antigua. Exactamente de hace 79 años. Fue entonces cuando se redactó un informe que, según exponía en su planteamiento, no era otra cosa que “un gran proceso, encaminado a demostrar al mundo, en forma incontrovertible y documentada, nuestra tesis acusatoria contra los sedicientes poderes ilegítimos, a saber: que los órganos y personas que en 18 de julio de 1936 detentaban el Poder adolecían de tales vicios de ilegitimidad en sus títulos y en el ejercicio del mismo que, al alzarse contra ellos el Ejército y el pueblo, no realizaron ningún acto de rebelión contra la Autoridad ni contra la Ley”. elDiario.es...👈
Pero, lo que nunca se cuenta, es que las derechas aceptaron las elecciones como válidas. El golpe de Estado no se producía porque las izquierdas habían llegado fraudulentamente al poder, esa excusa es a posteriori, como bien relató Herbert R. Southworth hace cuarenta años...
... El "dictamen" acusa también de ilegalidad las decisiones referentes a las elecciones en la provincia de Orense, feudo de Calvo Sotelo. Hubo irregularidades en las elecciones de Orense, pero por parte de la derecha. Calvo Sotelo lo admitió con una insolencia calculable: Yo jamás he negado que hubo imperfecciones y defectos en Orense, pero niego ser el autor o el cómplice o incluso el protector de ninguno de ellos". Y añade: "No quiero entrar en discusiones sobre los pequeños detalles, porque reconozco que los adversarios tienen razón en todo lo que dicen a propósito del voto en estas elecciones. Veintidós mil votos pueden anularse y yo seguiría ganando". En su defensa decía: Galicia tiene una fisonomía electoral [de fraude] sui generis y que la cámara aplicaba a la provincia de Orense un criterio meticuloso, casuístico, analítico". Y, para reforzar su desdén hacia las Cortes y sus colegas, exclamó: "El régimen parlamentario no me interesa; no creo en el". No obstante, Calvo Sotelo vio su escaño convalidado por un voto que dividió al Frente Popular.
Una lectura de los debates de la Cortes sobre las elecciones nos revela las prácticas electorales fraudulentas fuera de las grandes ciudades y precisamente en aquellas regiones donde era feudo de la derecha. Henri Buckley, con muchos años de experiencia española a sus espaldas en 1940 escribió sobre las elecciones: " si estas elecciones se hubiesen celebrado en las condiciones que prevalecen en las elecciones generales inglesas, entonces el Frente Popular tendría que haber obtenido una victoria mayor, porque la presión de la derecha fue terrible en todos aquellos lugares en los que el pueblo dio su voto a la derecha para asegurarse el pan y la sal. El mito de la cruzada de Franco. Págs. 332 y 333
Y añade Southworth, en palabras de Portela Valladares: "... La gestión electoral fue reconocida por los partidos de derecha como una legalidad de su derrota. No puede hablarse en justicia de que se falseó el sufragio, porque ellos significaría un gran embuste. Estoy dispuesto a afirmarlo en todo momento, para que la conducta de cada cual quede en su lugar".
Hubo fraude localizado donde hicieron trampas las derechas y la izquierdas. Los caciques en las poblaciones rurales ejercían cierta coacción sobre el jornalero para que votasen por la derechas. Y las derechas en general aceptaron su derrota. El libro de Álvarez Tardío y Villa García, si demuestran algo, es que el Frente Popular descontando los votos fraudulentos siguió ganado las elecciones. Y para finalizar, no se sublevaban por que hubo un pucherazo en el 36, ya que las derechas no impugnaron las elecciones. Al constatar que el Frente Popular ganó las elecciones Franco y Gil robles le pidieron un golpe de Estado a Portela Valladares. El 17 de febrero de 1936, tras las elecciones generales, Francisco Franco y el líder de la CEDA, José María Gil-Robles, presionaron al presidente del Gobierno, Manuel Portela Valladares, para que declarara el estado de guerra y anulara los comicios. Ante su negativa, Portela decretó únicamente el estado de alarma.
Según Carmelo Romero Salvador...
... No precisaban los partidos del Frente Popular de ninguna alteración o anulaciones para disponer de una notable mayoría (les sobraban, antes de las anulaciones, 30 escaños). El Frente Popular de izquierdas, Pág. 142
En las elecciones de 1933, las izquierdas en su conjunto sacaron más votos que las derechas en general, pero no se vio reflejados en el número de escaños por ir separadas...
... Los socialistas habían cometido un grave error al no acudir en coalición con los republicanos de izquierdas, pues la ley electoral primaba las alianza, y sintieron que habían perdido injustamente los comicios. Según sus cálculos, habían obtenido en toda España 1.672.472 sufragios que se habían traducido en tan solo 58 diputados, mientras que los radicales con 806.340 votos recogieron 104 actas. Además los votos de las izquierdas, 3.375.432, superaron los 3.345.304 de la derecha, mientras el resultado en escaños fue de 99 frente a 132. Octubre 1934, Pág. 319
Este libro de Tardío y Villa García produjo cierta campaña. Jiménez Losantos llevó a los autores a su feudo para entrevistarlo. Losantos no llega a comprender como el propio franquismo en la Causa General no tratase ese supuesto pucherazo del 36, y critica a Serrano Suñer por ello. Hermann Tertsch habla de que la II República era ya ilegítima desde el 31 por la violencia y sobre todo a raíz del golpe del 34.
Pero el franquismo en el 39, antes de finalizar la Causa General, a través de Suñer sí trató de justificar el golpe de estado y la ilegitimidad del Gobierno republicano con el Dictamen de la Comisión sobre ilegitimidad de poderes actuantes el 18 de julio de 1936, donde se declaraba que se falsificaron las elecciones del 36. Estuvo integrada por 22 destacados juristas, políticos y académicos conservadores (como Antonio Goicoechea y bajo la presidencia del magistrado Ildefonso Bellón).
La Causa General tenía el fin de demostrar que los leales eran unos asesinos. Hermann Tertsch se olvida de que antes del 34 Sanjurjo dio un golpe de Estado, y que la violencia de los distintos actores políticos no deslegitiman ningún sistema de Estado. La democracia del 36 no se puede juzgar 80 años después con los ojos del siglo XXI. Salían de unos sistemas en donde todas las elecciones eran amañadas por el partido que las convocaba. Y que para ser concejal había que recurrir a los pucherazos. No veníamos de una cultura democrática precisamente. Y esa falta de cultura democrática fue lo que produjo las insurrecciones anarquistas, la Sanjurjada, la revolución de Asturias y el golpe de Estado de 1936.
Y no es hasta 1936, cuando una gran parte del Ejército con la connivencia de la Comunión Tradicionalista (carlistas), Falange Española y de las JONS (fascistas), y Renovación española (monárquicos alfonsinos), España se vio envuelta en una Guerra Civil convertida en un conflicto internacional.











