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| Francisco Pilo Ortiz. Documental La Guerra Civil, de la batalla de Badajoz al frente de Extremadura |
He descubierto una serie documental sobre el pasado histórico en Extremadura, en el canal Movistar Plus, Historia de Extremadura...
... Serie documental que se adentra en el pasado de Extremadura, desde la Prehistoria, pasando por Tartesos, los castros y guerras en la Lusitania prerromana, la República y el Imperio, el auge del cristianismo, el Reino Visigodo y la llegada del Islam. Leer más...👈
Para hablar de la II República y la Guerra Civil, invitaron al catedrático Julián Chaves Palacios; Fernando Delgado Rodríguez, Cronista Oficial de Mérida; Francisco Espinosa Maestre, doctor en Historia; Alberto González Rodríguez, Cronista Oficial de Badajoz; Francisco Pilo Ortiz, investigador pacense; José María Custodio Simón, investigador; y al arqueólogo de la Junta de Extremadura, Santiago Guerra Millán. La serie documental fue producida por el Canal Extremadura en 2021.
Vamos a hablar del capítulo 63, La Guerra Civil, de la batalla de Badajoz al frente de Extremadura. Y nos vamos a detener en las intervenciones de Francisco Pilo Ortiz, escritor e investigador pacense, y en el Cronista Oficial de Mérida Fernando Delgado Rodríguez, por resultar discordantes con nuestros conocimientos.
Delgado Rodríguez comenta un crimen de guerra perpetrado por los legionarios a las órdenes de Yagüe tras la toma de Mérida. Estas matanzas ocurrieron sin solución de continuidad por toda la ruta de la Columna Madrid, o como acertadamente la bautizó Francisco Espinosa Maestre, la columna de la muerte. Delgado Rodríguez comenta que las tropas franquistas entraron a Mérida "a saco", ya que "iban fusilando a todo lo que cogían". Un grupo de 50 personas, en donde había niños y mujeres se refugiaron en la Casa del Pueblo. Un chivato les comunicó a los militares facciosos que en aquel lugar había un grupo de refugiados, "y por las ventanas empezaron a tirar bombas de mano", falleciendo todas las personas que se habían refugiado en la Casa del Pueblo.
Pero no solo se vieron muertos en ese lugar, sino que en la parte alta de la plaza de España: Ayuntamiento y Círculo Emeritense, "había apilados bastantes gentes. Incluso en la parte posterior de la plaza también habían esos montones de cadáveres que había en la plaza de España". Esto mismo que pasó en Mérida, pero todavía más exagerado es lo que ocurriría horas más tarde en Badajoz.
Una vez tomada la plaza, se sucedía una primera matanza perpetrada por los legionarios y regulares, y después la matanza era más metódica y esta siguiente escabechina estaba a cargo de las fuerzas vivas que se quedaban al mando de la plaza. En el caso de Badajoz, la primera masacre se la debemos a Yagüe, y posteriormente a Manuel Pereita Vela, nefasto personaje que ha pasado más desapercibido que el asesino del Tte. coronel Yagüe.
Pero para el Cronista Oficial de Mérida esta masacre perpetrada en Mérida tiene su explicación cuando no su justificación. Exactamente igual que ocurrió en Badajoz, los milicianos habían asesinado a quince presos derechistas según indica Delgado Rodríguez, sin embargo el historiador Martín Bastos nos da una cifra de 10 derechistas asesinados por 230 víctimas del franquismo en Mérida (en Badajoz fueron once), entre ellos un alcalde durante la dictadura de Primo de Rivera. Dice el cronista que los fusilaron, "y algunos de mala manera". Como si hubiera una buena manera de fusilar. Los asesinados eran personajes muy relevantes de las fuerzas vivas en la localidad, "de ahí que la represión después fue enorme, precisamente por las carácteristicas que conllevaba este nombre. Francisco Ayala, era un bellísima persona y un magnífico alcalde".
Esta es una de la grandes falacias para justiciar las grandes razias sangrientas perpetradas por el ejercito faccioso. Sin embargo, cuando entraban en una ciudad, los asaltantes no sabían cuantas personas habían asesinado los criminales de los milicianos. Por ejemplo, cuando los legionarios masacraron a las 50 personas que había en la Casa del Pueblo de Mérida, no sabían de la muerte del exalcalde primorriverista, López de Ayala. El modus operando del Ejército franquista, estaba inspirado en las razias de las guerra del Rif: entrar en una población y arrasar con todo. Después de tomada la localidad, se continuaba con un exterminio más selectivo. No, la dura represión en Mérida y Badajoz, y en el resto de Extremadura y España, no se explica por la represión republicana. Una represión también bastante importante
Tampoco podemos coincidir con nuestro paisano Francisco Pilo Ortiz, sobre lo que vio Mario Neves en el cementerio de Badajoz, y con otras opiniones. Pilo es de la opinión que el número tan elevado de óbitos eran imposible de enterrarlos porque en aquellos momentos no había "personas ni medios". ¿En una ciudad de 40.000 habitantes, una de la más pobladas en Extremadura en los años 30, no existían ni medios ni mano de obra disponible? Totalmente descabellada es dicha opinión.
Dice Pilo, que Neves ve entre 100 y 150 cuerpos. No es cierto y Francisco Pilo Ortiz sabe que esa cifra nunca la ofreció Neves en sus reportes periodísticos...
... Al fondo, en un escalón cavado aprovechando un desnivel del terreno, se encuentran, sobre vigas de maderas trasversales, parecidas a las que se utilizan en las vías de ferrocarril, sobre una superficie de más de 40 metros, más de 300 cadáveres en su mayoría carbonizados, Algunos cuerpos colocados precipitadamente, están totalmente negros, pero hay otros cuyos brazos o piernas han escapado a las llamas provocadas por la gasolina (...). El humo que se levanta de este montón informe ya no es denso. Tan solo aquí o allá se yerguen pequeñas columnas blancas que se van esparciendo por el cielo, en un ambiente frenético de calor, un olor descriptible...
Esto es los que escribió Neves el día 17 contando lo que vio el día 16 de agosto cuando visitó el cementerio de San Juan Bautista acompañado de un sacerdote que le espetó: "Merecían esto. Además, es una medida de higiene indispensable". Como veremos adelante no era una medida de higiene indispensable..
Sin embargo, no era "una medida de higiene indispensable" como apuntaba el malvado sacerdote, sino más bien una medida práctica y llena de toda lógica, pero siniestra a la vez. Una vez que los muertos fueron trasladados al cementerio, podrían ser enterrados sobre la marcha en la gran fosa común del cementerio; personal y medios había de sobra en todo Badajoz. El problema era de espacio. Enrique Santos, que estaba en Badajoz durante la matanza lo explicó en su libro. El autor de este libro, explica que "eran tantos [los muertos] que no cabían en una gran fosa común que había sido abierta en camposanto. Por eso ahora se rociaba con gasolina a los muertos y se les incineraba" (El Secretario, Pág. 128). Cuando se incineran los cuerpos para evitar epidemias, es cuando no existe la posibilidad de trasladar los muertos al cementerio. Ni los quemaban para hacer desaparecer la pruebas, ni lo hacían quizás por sadismo, sino por el número tan elevado de muertos que en tres días tenían que quitarse del medio.
Continúa Pilo explicando, que el día 18 llega René Brut, (en realidad es el día 17)...
... Y el manifiesta que ve 300 cadáveres. Graba primero una tanda de imágenes, que se ven los cuerpos sin quemar, y poco después ya los habían quemado. El espera que los quemen y los vuelve a filmar.
Sin embargo Pilo, junto a otros dos autores escribió sobre René Brut algo muy distinto. El periodista francés burló la escolta que le fue asignado por los golpistas. A Brut le llegaron a sus oídos rumores de que en el cementerio se estaba fusilando, "y a primeras horas de la mañana fui a ver el espectáculo durante el cual tuve la oportunidad de filmar estos documentos"...
...Contra un muro los insurgentes alinearon sus víctimas. Yo conté 80 muertos. Esto no significa que muchos sospechosos habían sido fusilados a la vez. Dentro del cementerio me di cuenta entonces de que cien cadáveres amontonados iban a ser quemados de un momento a otro. La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, Pág. 168
René Brut solo nos dice que dentro del cementerio iban a quemar otros cien cadáveres, no habla de cuantos muertos habían sido incinerados ya. Tampoco ningún historiador, excepto Pilo, ha podido explicar las vivencias de René Bru dentro del cementerio con tanto detalle como lo describe Pilo. Dice que primero graba una tanda de imágenes con los cuerpos ya incinerados, y que espera pacientemente a que quemaran otra tanta de muertos para grabarlos después. O sea, que los militares estaban dejando grabar a Bru sin cortapisas la acción crematoria del cementerio. Eso no se lo cree nadie, excepto el Sr. Pilo que tiene una imaginación muy fecunda. Una buena forma de escribir historia.
En realidad Francisco Pilo trata de dar la sensación de que sumando los muertos que vio Neves y los que grabó René Brut no pasarían de 450, que descontando los muertos caídos en combate, los asesinados nunca serían más de 180. Lo que ocurre es que el día tiene 24 horas, y desde el día 15 de madrugada hasta el día 18 por la mañana que Brut graba las imágenes, pasaron muchas horas en las que pudieron llevar al cementerio muchos cadáveres y prenderles fuego para hacerlos desaparecer en la fosa común.
Neves dice que vio más de 300 cadáveres que ya los habían quemado el 15 por la madrugada. Y Brut grabó otra hilera de muertos ya quemados, que no deberían de ser los mismos que vio Neves. Y que el día 18 por la mañana hubiera 100 cadáveres apiñados en el cementerio esperando a ser quemados, nos indica que estuvieron varios días incinerando cadáveres para posteriormente alojarlos en la fosa común. Por tanto, podemos decir sin miedo a equivocarnos que la matanza fue enorme.
Según PIlo, Yagüe debería de ser un aguerrido republicano, porque tras una ceremonia de entrega de medallas, la última palabra de su discurso fue ¡Viva España. Viva la República! En Franco hay otros discursos que acaban de la misma manera. Un mero formulismo ideado por el director del golpe de Estado, Emilio Mola Vidal, para atraer a los militares que no eran monárquicos. Hay que tener en cuenta que la monarquía cae tras unas simples elecciones municipales que le demostraron a Alfonso XIII la poca aceptación que tenía. "Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo...". Así empezaba la carta que escribió Alfonso XIII en el ABC antes de autoexiliarse a Francia.
Para Francisco Pilo, los militares facciosos no se sublevaban contra la II República, sino contra un supuesto soviet que estaba implantando o quería implantar en España Largo Caballero. ¿Pruebas? Unos documentos que falsificó el falangista Tomás Borrás, que por su inconsistencia, hasta Ricardo de la Cierva tuvo que reconocer su falsedad por su extrema ridiculez y nula credibilidad. Aquellos documentos hablaban de que los supuestos bolcheviques estaban armados hasta los dientes, armas que no se vieron, excepto algunas escopetas y pistolas durante las primera horas del golpe, y por eso tuvieron que esperar que el Gobierno republicano repartiera armas entre los partidos y sindicatos para combatir contra los golpistas.
Las intenciones de los militares golpistas estaban claras desde el principio: acabar con todo lo que oliera a II República, izquierda, liberalismo y sistema democrático. El día 15 de agosto en Sevilla, Franco y Queipo de Llano vuelven a hacer oficial la bandera roja y amarilla en toda la zona golpista. El día 13 de agosto, dos días antes que en Sevilla, ya ondeaba esa misma bandera en la frontera de Caya entre Badajoz y Portugal...
... Desde de la 1 de la tarde ondean en Caya, último reducto gubernamental, la bandera del antiguo régimen. Artículo de Mario Neves del 13 de agosto
No hace falta decir que el antiguo régimen era la monarquía de los Borbones. La falacia de que la enorme represión de los golpistas era debida por la represión previa republicana, se desmonta rápidamente viendo lo ocurrido en otras localidades de la provincia de Badajoz.
En Aceuchal, los franquistas asesinan a 67 personas. La represión republicana allí es inexistente. En Villafranca de los Barros sabemos que la represión acabó con la vida de 500 personas, sin embargo, solo se han podido documentar un listado de 284 personas. En Villafranca de los Barros tampoco hubo represión republicana. O destacar la terrible asimetría entre ambas represiones. Un sencillo ejemplo: en Santa Marta los republicanos asesinaron a la anciana Simona Rodríguez mientras visitaba en la cárcel a su hijo, Julián González Rodríguez, jefe falangista. Y también asesinaron a Francisco Rodríguez mientras daba refugio a un guardia civil que era buscado por los milicianos. Dos asesinatos terribles, no hay duda, porque todas las vidas son muy valiosas. ¿A cuantas personas alcanzó la represión franquista en Santa Marta? Han logrado hacer un listado con el nombre de 117 personas.Y así con un número muy elevado de localidades.
Las escusas para justificar el golpe de julio de 1936 y minimizar la represión, cuando no negarla, es muy vieja, tan vieja como el propio franquismo.












