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| Dos libros de Francisco Pilo Ortiz publicados en 2001 |
Gracias a Jay Allen, la matanza de Badajoz fue un escándalo internacional. Como era esperable el franquismo lo negó durante toda su existencia, y si algún rastro documental dejó, tuvieron tiempo de hacerlos desaparecer. Sabemos de durante la transición se eliminaron miles de documentos. Y la historia se conserva gracias a los archivos, si estos se destruyen desaparece la historia pero no la memoria. Y gracias a la memoria sabemos lo que ocurrió en Badajoz.
No existen documentos escritos sobre "La solución final", o el plan sistemático para exterminar a 11 millones de judíos, y de haberlos confeccionado, es muy posible que los nazis al ver la guerra perdida quemaran mucha documentación...
... Al final de la Segunda Guerra Mundial, los nazis ordenaron la destrucción de todos los documentos que pudieran incriminarlos ante los Aliados. Fichas de afiliación, registros con nombres, fechas de nacimiento, direcciones y fotografías de millones de miembros del Partido Nazi estaban destinados a convertirse en cenizas. CPG...👈
Como han denunciado muchos historiadores como Francisco Espinosa o Ángel Viñas, entre muchos otros historiadores, "durante la Transición a la Democracia los funcionarios del régimen franquista ordenaron la destrucción de cientos de documentos y legajos relacionados con el diseño de la represión durante la guerra y la dictadura" (Archivo audiovisual de la represión franquista...👈 ) Pese al gran expurgo documental, como bien dice Ángel Viñas, ha quedado la información suficiente para los investigadores. Lo que ocurre es que algunos detalles de la represión nos han llagado solo gracias a través de los testimonios o de la memoria oral.
Hoy ya ha muerto todo el mundo, por eso, en octubre de 2026 es absurdo buscar testimonios de lo sucedido en el cementerio de Badajoz y sobre todo en la plaza de toros. Un compañero de trabajo me contó que su abuelo estuvo preso en la plaza de toros unos días, pero que salió de allí porque su abuela trabajaba en la casa de un militar que lo sacó de aquel campo de concentración convertido en un matadero circunstancial. El abuelo de mi compañero vio lo que allí sucedió pero, su relato, no fue recogido por ningún historiador y se perdió junto al protagonista que aquel suceso. Por eso hoy es tan fácil negar que en la plaza de toros no se fusiló a nadie. Lo que no está escrito en la historia no existe.
Lo que si hay trabajos historiográficos, como el de Francisco Espino Maestre, La columna de la muerte, que nos confirman que sí se asesinó en la plaza de toros. Lo que no sabemos cuanto tiempo, cuantos murieron y cuánto duró. Espinosa Maestre nos muestra en su libro el testimonio de un jefe de Falange de Badajoz, Agustín Carande Uribe, que fue recopilado en los años 80 en el HOY...
... Sobre esto puedo decir que se ha exagerado el tema de la represión. Por ejemplo se ha exagerado mucho de lo que ha pasado en la plaza de toros. De los fusilados allí no recuerdo cifras exactas... La columna de la muerte. Pág 229.
La crónica completa fue...
... Al entrar las tropas en Badajoz, yo participé después en las acciones, juntos con las fuerzas locales de la Falange. Y con los militares. De esta manera ocupamos y liberamos la mayoría de los pueblos circundantes de la capital, que habían estado en poder de los rojos. Por ejemplo, se ha exagerado mucho de lo que ha pasado en la plaza de toros. De los fusilados allí no recuerdo cifras exactas, pero exclusivamente cayeron los que fueron encontrado con armas en las manos y , desde luego, fueron bastante menos de los mil, ni siquiera llegaron a cientos. Diario HOY, 1986
Como se trata de un testimonio y no de un documento oficial, el lector se puede creer lo que dice o no creérselo, eso es decisión suya. Le debo el recorte del HOY a mi amigo y colaborador del blog Antonio Alfonso Hernández.
Si el falangista camisa vieja Agustín Carande Uribe reconoce que en la plaza de toros además de recluir a presos se los fusilaba, no quiero pensar, y no puedo, que en este caso sea un testimonio sin calidad. Dice Agustín Carande Uribe que no recuerdas las cifras. ¿Amnesia interesada o amnesia sincera? Pero si alega que no recuerdas cifras, es porque hubo unas cifras que se recopilaron. Lo que no tenemos dudas es que lo ocurrido en la plaza de toros fue una gran exageración.
El artículo de Jay Allen nos dijo que en la plaza de toros se asesinaron a 1.800 personas (4.000 en total) y Justo Vila subió la apuesta la sube a 4.000 (9.000 en total). Y sabemos que las leyendas hacen mucho daño a la verdad, porque estas leyendas a posteriori se usan como negación del hecho verídico que hay detrás de la leyenda.
La realidad es que nadie puede asegurarnos cuantos días y a cuantas personas se asesinaron en la trágica plaza de toros. Pero si Agustín Carande Uribe, jefe de la Falange local que además fue uno de los 300 presos recluidos en la cárcel Provincial de Badajoz, reconoce matanzas en la plaza de toros, ¿por qué hemos de dudarlo? Yo estoy plenamente convencido, porque tengo otro amigo (bastante fiable), que tuvo un familiar que fue un guardia civil que formó parte de los piquetes de ejecución de la plaza de toros. Además he conocido testimonios que por las noches oían los disparos de los fusilamientos.
Pero sabemos que la plaza de toros fue tan solo uno de los escenarios, porque es cierto que Badajoz amaneció lleno de muertos, y al día siguiente de entrar Neves en Badajoz, el periodista portugués seguía viendo muertos por distintos puntos de la ciudad, aunque ya hubieran retirado los cadáveres de las zonas más céntricas. Hubo un reconocido ganadero de Salamanca (nada sospechoso de izquierdista), que dejó otro interesante testimonio. Su nombre era Lisardo Sánchez, que según informa Espinosa, era "uno de los mayores propietarios de Badajoz". Este propietario, que no era afín al Frente Popular (por razones obvias), visitó Badajoz el día 15 preocupado por sus hijos que habían sido detenidos. Y lo que vio en Badajoz fue un horror:
Es algo horrible ver los muertos a montones por las calles. Tres días han tardado tres camiones en limpiar la capital, a pesar de colocarlos en posición vertical para poder transportar más al cementerio, donde eran quemados en grandes montones. La primavera del Frente Popular. Pág. 207
Vio cómo en Badajoz tres camiones estuvieron tres días recogiendo cadáveres, y dice que eran tantos los muertos, que los colocaban "en posición vertical para poder transportar más al cementerio". Esto es un testimonio tan válido como el de Agustín Carande Uribe, pero si a alguien les molesta los puede negar, ya que al no haber aporte documental ninguno detrás de estas afirmaciones, se puede alegar lo que les de la gana. Yo aquí veo testimonios creíbles porque no tenían afinidad con el Gobierno republicano.
En el libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, nos dicen que los periodistas Edmon Taylor, Harold Cardozo y John Elliott, "anotaron en sus crónicas que vieron hasta cuatro camiones con los cadáveres, los cuales se dirigían al cementerio" (Pág. 184). Estos periodistas vieron un camión más que vió Lisardo Sánchez, recogiendo a muertos por todo Badajoz. Sobre las cifras voy a citar de nuevo el libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda. Se trata del testimonio del periodista portugués Jorge Simões, que escribió que hasta el 16 de agosto...
... Dicen que hasta ahora habrá 1.300 muertos. Se dice que entre los marxistas fusilados están el coronel Cantero, el teniente Vega, el conocido dentista Vives, gran agitador, y algunos dirigentes de la Federación Anarquista Ibérica y de otros partidos del Frente Popular. Pág.136
¿Qué hacían con tantos muertos? En el cementerio los quemaban para que ocuparan menos espacio y posteriormente los metían en fosas comunes. Acaban con el olor a carne humana podrida (que tuvo que ser horroroso) y así tenían más espacio en las fosas comunes.
El sacerdote que acompañó a Neves al cementerio le dijo al periodista que "era una medida de higiene indispensable", más bien fue una medida práctica y llena de toda lógica, pero siniestra a la vez. Una vez que los muertos fueron trasladados al cementerio, podrían ser enterrados sobre la marcha en la gran fosa común del cementerio; personal y medios había de sobra en todo Badajoz. El problema era de espacio.
Enrique Santos, que estaba en Badajoz durante la matanza lo explicó en su libro. El autor de este libro, explica que "eran tantos [los muertos] que no cabían en una gran fosa común que había sido abierta en camposanto. Por eso ahora se rociaba con gasolina a los muertos y se les incineraba" (El Secretario, Pág. 128). Cuando se incineran los cuerpos para evitar epidemias, es cuando no existe la posibilidad de trasladar los muertos al cementerio. Ni los quemaban para hacer desaparecer la pruebas, ni lo hacían quizás por sadismo, sino por el número tan elevado de muertos que en tres días tenían que quitarse del medio.
Esta imagen la grabó René Bru el día 18 por la mañana, y no significa que fuera lo que vió el día 16 a las cuatro de la tarde Mario Neves. Esta es la prueba del poco espacio que ocupaban los muertos una vez quemados. Tampoco los quemaban por sadismo ni para hacer desaparecer las pruebas de aquel crimen de guerra.
Quemar a los muertos en el cementerio no hay que confundirlo con una cremación moderna, que es un proceso funerario mediante el cual un cadáver se reduce a cenizas a través de la aplicación de calor extremo en un horno especializado. En agosto de 1936 no trataron de hacer desaparecer y convertir en cenizas a los cadáveres, sencillamente, un cadáver quemado ocupa menos lugar que otro sin quemar que conserva todo el agua del cuerpo humano, que es un 80%. Hagan la prueba con un trozo de carne. Echen un chuletón de ternera a un fuego, verán como no llega a convertirse en cenizas pero se queda completamente reducido.
René Bru no solo grabó a cuerpos totalmente carbonizados el día 18 sino, que también captó unas imágenes de una hilera con cadáveres amontonados unos encima de otros esperando a ser quemados, porque sino, no los hubieran amontonado y los hubieran enterrado directamente. Estamos hablando del día 18, habían pasado tres días de la toma de Badajoz. O sea, el día 18 seguían quemando cuerpos.
En el libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, traen a colación un testimonio muy valioso conseguido por Francisco Pilo Ortiz para el libro Ellos lo Vivieron publicado en 2001..
Tenemos el testimonio de uno de los contratados por el Ayuntamiento para la retirada de cadáveres, que nos indica que sí se produjeron algunos fusilamientos en el coso. Pág. 180
Este estudio se publicó en 2010, y hoy Francisco Pilo Ortiz en un último trabajo, nos dice que aquel valioso testimonio, en realidad le estaba contando que estaban retirando los cadáveres de lo que es hoy la Plaza de España, en frente del Ayuntamiento y de la catedral. Y se percata en 2026. Son cosas excesivamente extrañas o recogidas de cable muy chapuceras. Y es todo muy chapucero, porque en el libro Ellos lo vivieron, el testimonio le contó a Pilo cosas como...
... A eso de las tres y media de la mañana llegamos a la Plaza de Toros y los [Guardia] Civiles se bajaron. Allí había muchos legionarios y [Guardia] Civiles, todos hablaban muy alto y se les veía muy nerviosos. (...) Dentro del ruedo a mano izquierda, según se entraba, había varios muertos en fila y nos dijeron que los cargaramos al camión y los lleváramos al cementerio (...). Un legionario sacó a dos de los presos y los mandó ayudarnos a cargar a los muertos. Ellos lo vivieron, Pág. 152
En otra parte el testimonio cuenta: "Me fijé que en la puerta de entrada al ruedo había sentado una guardia civil con la cabeza entre las manos y el fusil en el suelo". En otro de los viajes a la plaza de toros el testimonio relató: "Dentro de la plaza había esta vez más muertos, pero no todos juntos, sino un montón aquí y otro más allá. Después supe que los sacaban por tandas y los iban fusilando".
Ellos lo vivieron y La Represión en Badajoz, son dos libros que escribió Francisco Pilo Ortiz en 2001. Son trabajos honrados y nos demuestran la matanza de Badajoz, matanza que solo se pudo recuperar con la memoria oral y que no dejó ningún rastro documental. El propio Pilo del 2026 ha tratado de desmentir al Pilo del 2001. Algo muy triste. Los dos libros de Pilo del año 2021, son valiosos porque se documentó gracias a los testimonio de quienes fueron testigos de aquellos sucesos, por eso lo tituló Ellos lo vivieron. Hoy lo que ellos vivieron a Pilo no le es suficiente porque en los archivos no hay rastro documental que confirme lo que ellos vivieron.















