Villafranco del Guadiana es una pedanía de Badajoz que ya tiene alcalde propio pero que depende del alcalde de Badaoz, esta pequeña población se creó con el Plan de Badajoz: "En 1958 llegaron los primeros habitantes: un total de 100 familias que se asentaron en este nuevo pueblo sin calles asfaltadas, sin electricidad ni agua, que hicieron que el pueblo se convirtiera en lo que es hoy". El pueblo se diseñó y construyó como parte del Plan General de Colonización de la Zona Regable de Lobón de 1953. El proyecto definitivo del núcleo urbano data de 1955, firmado por el destacado arquitecto español José Antonio Corrales Gutiérrez por encargo directo del INC (Europa Press...👈).
Con las leyes de memoria histórica, que han tratado de democratizar el espacio público, algunos pueblos de colonos empezaron a perder sus malditos apellidos. Gévora (conocida anteriormente como Gévora del Caudillo) perdió oficialmente ese apelativo el 14 de marzo de 2011, cuando el pleno del Ayuntamiento de Badajoz aprobó el cambio de topónimo (HOY...👈). Pero la pedanía Villafranco del Guadiana se resiste a perder su toponimia porque el Sr. Grajera, el ilustre alcalde de "centro" del Ayuntamiento de Badajoz, dice que no va a dar su brazo torcer, y que Franco se queda: "El nombre no se toca": el alcalde de Badajoz se pronuncia sobre la aplicación de la Ley de Memoria Democrática en la pedanía de Villafranco del Guadiana"...
... "Recurriremos donde haga falta para que esa identidad, la historia y la memoria colectiva de un pueblo se respeten", defiende Ignacio Gragera
Las reacciones no se han hecho esperar, después de que el alcalde pedáneo de Villafranco del Guadiana haya mostrado públicamente su rechazo a que se cambie el nombre a Villafranco del Guadiana, para cumplir la Ley de Memoria Democrática, según ha requerido formalmente el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, ha trasladado su malestar ante esta decisión del Gobierno central.
"... el sentir mayoritario de los vecinos de Villafranco es claro, el nombre no se toca". Según el alcalde de Badajoz y por tanto de los ocho poblados que dependen del ayuntamiento pacense, entre los que está Villafranco del Guadiana, "eso no va de izquierdas o derechas, va de identidad y sentido de pertenencia" (...).
(...) El alcalde pedáneo no considera justo que una decisión "adoptada desde un despacho" en aplicación de una ley que define como "profundamente sectaria" pueda pasar por encima "del sentimiento y de la voluntad de tantos vecinos que sienten Villafranco como lo que es: su pueblo, su casa y parte de su vida", afirma. "Desde el ayuntamiento no vamos a mirar hacia otro lado. Vamos a estudiar y recurrir esta decisión con nuestros servicios jurídicos, agotando todas las posibilidades legales para defender el nombre de nuestro pueblo", insiste Juan Daniel Sánchez, quien asegura que esta situación no solo atañe al consistorio. "Es una cuestión de todos", reivindica. La Crónica de Badajoz...👈.
El poblado de Gévora y otros que perdieron el apellido franquista, son una prueba de que no se pierde ninguna identidad histórica. Un ejemplo reciente es otra localidad malagueña: "Villafranco del Guadalhorce echa de su nombre a Franco"...
... El pueblo malagueño, el último de Andalucía con una denominación franquista, se llamará “Villa del Guadalhorce” para cumplir la Ley de Memoria Democrática
El pleno del Ayuntamiento de Alhaurín el Grande (Málaga, 27.647 habitantes) ha aprobado este viernes la modificación del nombre de una de sus pedanías. Villafranco del Guadalhorce pasará a llamarse “Villa del Guadalhorce” en una decisión que, según el Consistorio, responde al cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática y “tiene como objetivo eliminar referencias vinculadas al régimen franquista en la toponimia del municipio”. El acuerdo se ha tomado por mayoría absoluta gracias a los votos del PSOE, Izquierda Unida y la formación 100% Alhaurín, que ostenta la alcaldía. Tanto el PP como Vox han votado en contra. La localidad se suma así a los cambios que han vivido ya Guadiana (Badajoz), Alberche (Toledo) o Isla Mayor (Sevilla). El de la pedanía era el último topónimo de una localidad relacionado con Franco que quedaba en Andalucía. El País...👈
Las excusas de los dirigentes del PP son muy chapuceras. Una de las alegaciones es que hay vecinos que no quieren ningún cambio. O sea, que si los vecinos no quieren cumplir con una ley, están en su derecho. Eso sería como decir que los habitantes de cualquier población no quieren ponerse el casco para conducir en moto, que no se lo pongan porque esa es su voluntad. Stalingrado hoy es Volgogrado, durante el proceso de desestalinización le cambiaron el nombre. Lo mismo que Leningrado, que hoy es San Petersburgo. No ocurre nada negativo por cambiar nombre de localidades, no se pierde ninguna identidad, lo que en todo caso, se le retiran los honores a los dictadores.
Como siempre ha ocurrido en todos los regímenes capitalistas sean democracias o dictaduras, el fin siempre ha sido beneficiar a las oligarquías capitalistas...
... La colonización, tal y como fue concebida, sirvió para financiar, a costa de enormes transferencias de capital público, a los grandes terratenientes que vendieron al INC sus tierras o, especialmente, a los que se vieron afectados por las peculiares expropiaciones que aquel hizo. Ser expropiado suponía ceder menos de un tercio de la tierra propia a cambio de ver el resto enormemente revalorizado gracias a la irrigación que pagaba el INC. Lejos de ser un sacrificio, la expropiación suponía una multiplicación, sin riesgo alguno, del capital propio, Además de la presencia cercana de colonos garantizaba una reserva de mano de obra para las grandes fincas.
La historia fue muy distinta para los colonos. Originalmente, estos eran campesinos con poca tierra o aparceros y arrendatarios, y, en menor medida, obreros agrícolas. Una vez seleccionados para ser colonos comenzaba una odisea que duraba decena de años para pagar la tierra y la casa que les vendía el INC, que además le cobraba intereses. En los primeros años sufrieron mucho. Cuando llegaban a los asentamientos, a menudo las casas y los pueblos no estaban terminados, el estado de la tierra era malo, y las exigencias financieras del INC, que se quedaba con buena parte de lo que producían, apenas le dejaban dinero en los bolsillos. El INC también era muy rígido y jerárquico en el trato a los colonos. Los pueblos de Franco Pág. 248
Hasta que no pagaban todas las deudas con el Estado, los colonos no era propietarios de la tierra y la casa. "En el caso de Llanos del Caudillo fue en 2003, esto es, medio siglo después de que empezase allí el proceso de colonización". Franco no regaló nada a nadie, sino al contrario, costó sudor y lagrimas sobrevivir en aquellos pueblos de colonos. Como indican los testimonios recopilados...
... Entramos en mi casa y no había ni puertas, pero es que el pueblo estaba por hacer, estaba a medio terminar. Penamos mucho, mucho, mucho. Porque ya te digo, lo primero y principal es que llegamos aquí y no teníamos ni lumbre, no tenías lena, no tenías estufas, no tenías na, estábamos pasmaítos en casa (...). Había un pilón de agua, que teníamos que ir allí a coger agua con los cántaros porque no había ni agua en las casas. Ibidem, Pág. 190
Esta la memoria del franquismo, sobre todo, de los pueblos de colonos que en el PP prefieren ignorar para negarse a cumplir con las leyes. Ley de Memoria Democrática que a buen seguro van a derogar cuando el PP y Vox lleguen al Gobierno de la nación.
Y no tenemos que irnos a los pueblos de los colonos. A principios de los años 70 en el Complejo Campomayor (barriada de la estación de ferrocarriles), más concretamente en la calle Zapata, vivíamos en casa sin agua corriente (electricidad si había), y sin asfaltar. Había que ir a por agua a una fuente que había en una plazuela el agua la guardábamos en una grandes tinajas de barro cocido que mantenían el agua con un cierto frescor igual que los botijos. Cada vez que llovía se montaban unos barrizales tremendos. La calle Zapata y otras aledañas no la asfaltaron hasta principios de los años 80. Que se puede hablar bien del franquismo, una época tan reciente, es inaudito. Y que alcaldes del PP se nieguen a quitarse esos nombres que glorifican a un dictador es todavía mucho peor.













