Ha escrito un pajarito una cosa como esta:
"Los "historiadores" ponen como testigos de esa inexistente matanza a periodistas como Mario Neves, que después de visitar varias veces la plaza de toros no dice nada de ninguna masacre en ese lugar.
Otro gran pilar de la mentira en el que estos individuos también se apoyan es en el artículo de Jay Allen, que todo lo que escribió es falso, porque nunca estuvo en Badajoz, ni siquiera en Elvas, en agosto de 1936.
Según este pajarito, estos mismos "historiadores" (no sabemos a qué viene el entrecomillado"), engañan a la gente y "que al olor de las subvenciones no han dudado en tirar su dignidad por la borda colaborando en la gran mentira para engañar a los indocumentados ignorantes, han llenado páginas y páginas sobre la gran mentira de la inexistente matanza en la plaza de toros". Sobre indocumentados ignorantes me voy a dar por aludido.Y vamos a contestar a las palabras del pajarito.
El pajarito dice que estos historiadores son "muchos de ellos doctores en Historia". Un servidor conoce a un doctor en Historia que ha escrito sobre la matanza de Badajoz, y lo hizo en el libro La columna de la muerte, un libro que acabó molestando al PSOE, porque no lo dejaba en buen lugar. Espinosa cita dos veces en su libro a Jay Allen.
En la página 206 para decir que Jay Allen junto a Whitaker y varios periodistas más mencionaron en sus escritos la escabechina perpetrada por Yagüe y sus huestes. Después lo cita en la página 212: "Southworth, para empezar consciente de la importancia de los sucesos de Badajoz, se tomó el trabajo de localizar a los protagonistas de la historia (Mario Neves, Marcel Dany y Jay Allen), con los que pudo contactar y les confirmaron la veracidad de sus crónicas". Francisco Espinosa estaba citando el libro Herbert W. Southworth, El mito de la cruzada de Franco, donde el autor le dedica un pequeño pasaje a la matanza de Badajoz. Eso es todo lo que sale Jay Allen en La Columna de la muerte. Ni siquiera copia el artículo de Jay Allen. Quien sí lo hace es Paul Preston en Idealistas bajo las balas, en una pequeña biografía sobre Jay Allen
A quien sí cita más veces es a Mario Neves en las páginas 102, 111-112, 115, 205-206, 208-212 y 221. Naturalmente los artículos de Neves son más interesantes por que el periodista portugués llegó a Elvas antes de que Yagüe apareciera por las inmediaciones de Badajoz. Neves explicó: "Cogí el tren nocturno el 10 de agosto, llevando en la cartera el poco dinero que Bordallo, aprisa y corriendo, me había dado para los gastos de viaje...". El primer artículo lo escribe Mario Neves al día siguiente desde la frontera de Caya, el día 11: "El crepitar de la hoguera"...
... Partí ayer de Lisboa con la misión de asistir a los primeros momentos de Badajoz en manos de los rebeldes hoy, cuando he llegado a Elvas, cercas de las 6:30, de la madrugada, he tenido la impresión de que ya solamente podría oír de lejos el crepitar de la hoguera en que aquella ciudad fronteriza se había transformado.
Observe el lector, que Neves aparte de informar está dando su opinión y muestra sus impresiones. El pajarito del que hemos hablado anteriormente, decía que a Neves le censuraron el artículo del día 17 porque mostraba opiniones y no se ceñía exclusivamente a los hechos sin más adjetivos.
De la plaza de toros, en un libro publicado en octubre de 1986, Neves dijo que era un lugar siniestro por "la presencia de los desgraciados que aguardaban en los chiqueros el momento de su próxima e inevitable ejecución". A Mario Neves le horrorizó ver Badajoz repleto de cadáveres...
... tal vez me haya dejado más impresionado todavía el número de milicianos fusilados en muchos lugares dispersos por la ciudad, bien como montañas de cuerpos apiñados en posiciones macabras... La matanza de Badajoz. Crónica de un testigo de uno de los episodios más trágico de la Guerra Civil de España (agosto de 1936), Pág,.18
Hubo tantos muertos por las todas la calles, que la toma de Badajoz más bien pareció una batalla a espada de la Edad Media, por eso, y para poder pasar los vehículos militares, los apartaban del medio y los apiñaban en montones, y posteriormente los recogían en camiones. La misma técnica usaron en el cementerio para quemarlos con gasolina posteriormente. Más adelante Neves escribe: "Este terrible espectáculo constituyó, sin duda, la más cabal demostración de la violencia que inspiraba la acción represiva de los invasores, que, por otro lado, no lo ocultaban, como quedó patente en las impresionantes imágenes del cineasta René Bru".
Y gracias precisamente, a las imágenes de René Bru, no han podido negar el dantesco espectáculo que vio Mario Neves en el cementerio de San Juan Bautista. Si hoy hasta nos niegan el testimonio de Agustín Carande Uribe, camisa vieja de la Falange que reconoce que se estuvo asesinando en la plaza de toros, estos negacionistas podrían negar hasta lo que vio Neves. Exactamente igual que niegan el testimonio de Lisardo Sánchez, el ganadero que en El Adelanto de Salamanca (prensa que estaba en manos de Franco) relató el horror que vio en Badajoz. Tres camiones durante tres días estuvieron recogiendo cadáveres por todo Badajoz.
Los negacionistas son como los virus, un virus destruye el cuerpo humano, los negacionistas eliminan la verdad. Neves escribió en 1986 lo que le impresionó haber entrado en Badajoz, pero ya lo reflejó en 1936, en el artículo del día 15: "Desolación y pavor"...
... Soy el primer periodista portugués que entra en Badajoz, tras la caída de la ciudad en poder de los rebeldes. Acabo de presenciar tal espectáculo de desolación y de pavor que tardará en borrarse de mis ojos.
El artículo lo cerraba con estas palabras: "... apareció un falangista que se ofreció a llevarme a la frontera desde donde telefoneo aprisa estas notas redactadas nerviosamente, que no conseguirán dar una pálida idea del espectáculo de desolación y de horror que mis ojos han visto". Observe el lector que aquí Neves sigue dando su opinión de la impresión que le supuso entrar 24 horas después de que Yagüe tomara Badajoz. No fue capaz de plasmar en sus artículos el verdadero alcance de aquella terrible masacre.
El día 16 desde la frontera de Caya vuelve a mandar otro reporte: "La inflexible justicia militar"...
... Hoy he vuelto a Badajoz, no porque sintiera nostalgia del espectáculo de ayer, sino porque debía haber muchas cosas que observar en la ciudad ocupada por los rebeldes.
En este artículo Neves sigue ofreciendo su opinión a los lectores. Y todavía no lo censuraron. La censura llegó en el artículo que remitió el día 17: "No volver nunca"...
... Voy a marcharme. Quiero dejar Badajoz cueste lo que cueste lo más rápido posible y prometiéndome solemnemente a mí mismo que no volveré nunca. por muchos años que me mantenga en la vida periodística, jamás se me presentará, realmente, acontecimiento impresionante como el que me ha traído a estas tierras ardientes de España y que ha logrado destemplar completamente mis nervios...
Este artículo no pudo ver la luz por la censura de la dictadura de António de Oliveira Salazar, aliado de Franco (este detalle los negacionistas siempre lo pasan por alto), porque lo que contaba era muy jodido: "entré aquí ayer a las10 de la mañana. Los cadáveres que vi no son los mismos que hoy me encuentro, en diferentes sitios. Las autoridades son las primeras en divulgar que las ejecuciones son muy numerosas para que se pueda apreciar la inflexibilidad de su justicia". El primer día se podía justificar los cadáveres por las calles por el combate, sin embargo, el segundo día que entró en Badajoz, Neves seguía viendo otros cadáveres distintos a los del día anterior. Esto confirmaba que se estaba fusilando sin juzgar a los fusilados. Es decir, los estaban exterminado físicamente.
Y lo que debió de ser demasiado para los censores portugueses, fue cuando Neves escribió que por causas del azar se puso en contacto con un sacerdote "que al saberme portugués me acoge maravillosamente y soluciona mi incógnita: los muertos son tantos que no es posible darles sepultura inmediata". Neves se fue al cementerio con el sacerdote y tras entrar en el camposanto escribe: "Gracias a la compañía de este cura de apariencia amable, junto al que no he tenido dificultades puedo llegar al cementerio de la ciudad, que queda casi a dos kilómetros, cerca de la carretera de Olivenza (...). Hace diez horas que la hoguera arde. Un horrible hedor penetra por nuestras fosas nasales , hasta el punto de que casi nos revuelve el estómago (...). Algunos cuerpos, colocados precipitadamente, están totalmente negros, pero hay otros cuyos brazos y piernas han escapado a las llamas provocadas por la gasolina sobre ellos".
Encima de que Neves vio aquel espectáculo nauseabundo y terrorífico, el piadoso sacerdote dijo al periodista lusitano que "Merecían esto". Es totalmente natural que el artículo fuera censurado ipso facto y sin contemplaciones. Neves por otra parte sabía que la dictadura portuguesa era aliada de Franco y por eso tenía que tener cuidado con lo que escribía.
Mario Neves no pudo ver los fusilamientos en la plaza de toros, ni él ni ningún periodista. No obstante, se sospechaba de que la plaza de toros se había convertido en un matadero: "Ayer [día 15] se decía desde Elvas que en la plaza de toros, transformada en prisión, se han llevado a cabo numerosos fusilamientos". Por eso Neves regresó a la maldita plaza de toros. Neves no pudo comprobar nada nuevo: "Los mismos automóviles destruidos, y los mismos cadáveres que ayer tanto me impresionaron".
Esta estupenda fotografía la vimos por primera vez en España gracias a Moisés Domínguez y al libro La Matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda. Un libro con mucha documentación, sobre todo periodística, en donde tratan de desmentir la magnitud de la matanza con la prensa de Portugal. La misma prensa que también escribió que murieron 1.300 y 1.500 defensores "marxistas" de la ciudad, y que posteriormente tuvieron que recoger cable. He marcado en rojo los cadáveres que tuvo que ver Neves cuando entró en la plaza los días 15 y 16. No tiene ningún sentido tampoco, que habiendo tres o cuatro camiones, e incluso hasta carretas, no recogieran esos cadáveres en un agosto excesivamente caluroso. El olor que debían de despedir llevando allí 48 hora tendría que ser nauseabundo, y tengamos en cuenta que la plaza de toros era custodiada por militares y tendrían que comerse aquel terrible hedor a muerto.
No los recogieron por la sencilla razón de que era peligroso acercarse por aquella zona del coso taurino, porque había todavía bombas sin explotar, como bien explicó Mario Neves: "Todavía hay aquí y allá, algunas bombas que no han explotado, lo que hace difícil y peligrosa una visita más pormenorizada [a la plaza de toros]". Esa es la razón, y no otra, por lo que al día siguiente vieron aquellos mismos muertos que el día anterior, eso, o los dejaron allí para despistar a los periodistas. Aunque esta segunda posibilidad es más conspiranoica. Me quedo con la primera opción. Pero todo es posible. Y tenemos que tener en cuenta que la fotografía solo nos muestra un cuarto del coso taurino. Por lo que la foto, siendo muy interesante, esconde una buena parte.
El día 16, después de visitar de nuevo la plaza de toros, Mario Neves se dirigió al Cuartel Menacho donde hubo un intenso tiroteo durante la batalla: "Los oficiales con quienes hablamos no nos dejaron llegar al final de cuartel, asegurándonos terminantemente que allí no se había fusilado a nadie". Los militares sabían de sobra que los periodistas buscaban pruebas de la "inflexible justicia militar", y por eso no los dejaron entrar hasta el final del cuartel Menacho. Blanco y en botella
Son muchos más interesantes los artículos de Mario Neves que el artículo que el Chicago Daily Tribune publicó el día 30 de Jay Allen. Este habla por otro lado de cosas conocidas, como el saqueo de los comercios; la entrega de prisioneros refugiados en Portugal; el asesinato de los Hermanos Pla, después de que estos protegieran a los presos de la prisión Provincial; la huída de Puigdengolas; el asesinato del alcalde Sinforiano Madroñero y del diputado socialista Nicolás de Pablo o el intento del secuestro del gobernador Miguel Granados de un hospital de Elvas. Y dicen que Allen se inventó todo.
Los negacionistas se quedan con una minúscula parte de lo que escribió Neves para asentar sus tesis, y además escriben con las bilis y no con el cerebro. Sin embargo, la lectura de todos los artículos de Mario Neves nos dan una visión más amplia y acaba confirmándonos con creces la matanza, y que, en efecto, en la plaza de toros se estuvo fusilando, aunque en un principio Neves no pudiera confirmarlo. A ver por qué "Ayer [día 15] se decía desde Elvas que en la plaza de toros, transformada en prisión, se han llevado a cabo numerosos fusilamientos". Pues sencillamente porque sí se estuvo fusilando como lo confirmó en 1986 en el HOY Agustín Carande Uribe, camisa vieja que fue detenido y encarcelado en la prisión Provincial...
... La detención de derechistas o de personas potencialmente peligrosas comienza de inmediato. El primero que ingresa en prisión el mismo día 18 es el falangista Agustín Carande Uribe, y le siguen sucesivamente otros falangistas como e ya mencionado Jorge Pinto (día 20), Felipe Moreno Damián (día 23) o Enrique Sardiña Peigneux (día 25)... La columna de la muerte, Pág. 66
El pajarito se quiso poner a la altura de un doctor en Historia, pero fue a por la lana y salió trasquilado. En esta vida hay que ser más humildes. No es mejor historiador el que más documentos posee, eso lo puede hacer cualquier aficionado de tres al cuarto, sino el que mejor sabe darle uso. Y si ningún "prestigiosos" como los llama el pajarito ha querido debatir con él, no es ni mucho menos por miedo. El pajarito no necesita abuela. No señor.



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