Jesús Vigorra y Arturo Pérez Reverte han organizado un debate sobre la Guerra
Civil con el nombre equidistante de,
1936: La guerra que perdimos todos. Un nombre de esta índole solo puede
salir del cerebro de Jesús Pérez-Reverte. El que lo conozca sabe que tiene esa
postura de la "tercera España", esa España que la han querido representar en
el periodista Chaves Nogales, porque dicen que al salir huyendo de españa él
no quiso la guerra civil al no ser rojo ni azul. Dando por hecho, que la misma
culpa tuvieron los que se defendieron de un golpe de Estado ilegal e
ilegítimo, que los que se sublevaban en armas contra el gobierno republicano y
por ende contra la Constitución de 1931
En el ABC dicen que "Vigorra y Pérez-Reverte desafían con el diálogo a las
nuevas dos Españas"...
... La Fundación Cajasol acoge la próxima semana, del 5 al 8 de octubre, la
undécima edición de 'Letras en Sevilla', foro organizado por Arturo
Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, con el título «1936: la guerra que todos
perdimos». Se trata del ciclo que tuvo que ser aplazado el pasado febrero
debido a la retirada de participantes y las amenazas de boicot. En aquella
ocasión, el escritor David Uclés tras haber comprometido su presencia se negó
a participar en unas jornadas que incluían a políticos del PP y Vox. A la
renuncia de Uclés le siguieron las de varios políticos de izquierda como como
Antonio Maíllo, líder de IU en Andalucía, la socialista María Márquez o la
exministra del PSOE Carmen Calvo. Ninguno estará en el programa renovado de
esta edición. Aquellas bajas propiciaron que Pérez-Reverte y Vigorra aplazaran
el ciclo a este otoño, recomponiendo el programa para garantizar «un debate
cultural diverso y representativo».
ABC...👈
Es desde la derecha en donde inciden de que hay dos Españas, cuando España no
es una, ni dos, ni tres, sino una España plural y muy diversa. Exactamente
igual que en 1936. El que esto escribe, jamás iría a debatir en donde fuera
invitada la extrema derecha, por otro lado es legítimo que la escritora
Azahara Palomeque, o los historiadores Julián Casanova y Gutmaro Gómez Bravo
acudan a la cita que fueron invitados; a una jornadas que están publicitadas
como la guerra del 36 la perdieron todos nuestros ancestros, y hoy la seguimos
perdiendo.
Porque tenemos que analizar un título presentista. 1936: La Guerra que
perdimos todos. Azahara Palomeque dice que todo el mundo sabe quien ganó y
quien perdió la Guerra Civil. Pues por lo visto no lo sabe todo el mundo,
Pérez -Reverte cree que la perdió toda España. El título bien podría haber
sido, 1936: La guerra que perdieron nuestros abuelos, aunque seguiría siendo
equidistante. Hoy no se puede decir que la guerra de España (1936-1939) la
perdimos todos (solo falta decir que por culpa de los fachas y los rojos),
porque los efectos devastadores de aque contienda y de los cuarenta años de
dictadura, han ido desapareciendo, aunque no del todo, queda la memoria
histórica por recuperar en las fosas comunes, fosas en donde están enterrados
los verdaderos perdedores de la Guerra Civil.
Y don Arturo ha salido a defenderse: "La guerra que no pudieron cancelar"...
... La verdad es que en primavera apretaron fuerte. La feroz campaña
emprendida desde sectores de la izquierda radical consiguió ruido, titulares y
una suspensión temporal de las jornadas previstas para debatir, desde todos
los puntos de vista, sobre la Guerra Civil en su 90 aniversario. Pero tengo
malas noticias para ellos: la undécima edición de Letras en Sevilla empieza
mañana lunes con una impresionante nómina de historiadores, políticos,
cineastas, escritores y periodistas. La guerra que todos perdimos vuelve al
calendario tras sobrevivir a presiones, renuncias y feas maniobras. Habrá
debate sobre el título -para eso lo pusimos- y sobre sus contenidos sin que
sea necesario, como exigían los reventadores de hace unos meses, mostrar el
carnet de demócrata ni instalar a la entrada un detector de fascistas.
El Mundo...👈
El único boicot que hubo y esa terrible presión, fueron algunos artículos de
opinión por el título de las jornadas, falaz y desafortunado a la vez que
equidistante, y la retirada de cuatro participantes porque no querían
compartir cartel con miembros de Vox y con Aznar (el señor de las Azores). Se
retiraron cuatro de un cartel de treinta y nueve. Qué boicot ese ese. Lo que
le ocurrió a don Arturito es que en su infinita prepotencia le dio un
berrinche y aplazó el debate, que no lo canceló.
Esta es la costumbre que tienen estos llorones equidistantes: llorar porque
dicen que los quieren cancelar. Y para que sepamos lo duro que es ser don
Arturo Pérez-Reverte y lo cancelado que está, te lo cuenta desde una columna
en El Mundo, cuando no lo entrevistan en El Hormiguero o en
cualquier otra sede mediática de la derecha española. Dan vergüenza. Y encima
el espabilado, dice que el título lo pusieron para crear debate. La jeta de
cemento es impresionante.
Y eso es lo que va a quedar. Estas jornadas las verán los que puedan asistir a
ellas, y lo que pasará a la posteridad es que la guerra de 1936 la perdimos
todos. Todos no, seguro que él no perdió la Guerra Civil. Porque con esos
debates no van a convencer a nadie "del otro bando" (Vox y PP), los siento
mucho por Casanova y Gutmaro Gómez Bravo. Estos debates debieran ceñirse
exclusivamente a los historiadores y sacar de la ecuación a políticos y
novelistas. Pero claro, todo lo organizan dos periodistas.
Dice Azahara Palomeque que es necesario un debate. ¿Realmente es necesario un
debate sobre quién perdió y quien ganó la Guerra Civil? A estas alturas no
debiera de ser necesario. ¿Qué se va avanzar con ese debate? ¿Alguien lo sabe?
Esto no deja de ser propaganda y de la buena para Pérez-Reverte y para alguien
que vive de "sus letras". Oye, que me parece bien, pero que dejen de contarnos
milongas sobre debates democráticos. La propaganda nunca viene mal, en fin,
que penita más triste, y que ego más grande el de algunos personajes por muy
progresistas que quieran aparentar ser. Porque del ego de Pérez-Reverte nadie
puede tener dudas.
Pérez Reverte para justificarse, nos cita la transición española: "Es útil
recordar que en la España de la Transición había generales con tanques,
terrorismo, franquistas que aún mandaban mucho y comunistas recién salidos de
la clandestinidad; y sin embargo, pese al ambiente poco favorable, todos se
sentaron a hablar. Santiago Carrillo aceptó cosas que detestaba, Adolfo Suárez
negoció con los enemigos del régimen del que procedía y Manuel Fraga presentó
al líder comunista en el Club Siglo XXI. A nadie lo fulminó un rayo; ni Fraga
quedó estalinizado, ni Carrillo abrazó el franquismo. Admirable jugada de
ajedrez, aquella, cuando la libertad pendía de un hilo; tiempos criticados hoy
por ignorantes que ni los vivieron ni los entienden, incapaces de comprender
que sentarse junto a quien piensa distinto no contagia la sarna: puedes
conversar, incluso estrechar educadamente su mano, y seguir votando a quien te
dé la gana".
Pero es que la transición fue un paso par olvidarnos de la dictadura
franquista para reincorporar a partidos que habían sido ilegalizados por
Franco a la esfera política: no fue ningún debate sobre los buenos y los malos
de la Guerra Civil, de hecho hubo un acuerdo velado de no mencionar a los
muertos de la guerra. La transición fue todo lo contrario de lo que pretende
don Arturito. La transición como ha dicho Gregorio Morán se hizo bajo el
miedo. Y con ese miedo y esa correlación de debilidades es muy sencillo llegar
a consensos políticos. El debate fue político en la transición, la memoria y
la historiografía se dejaron en un cajón olvidado. es curioso ver como con la
transición de fondo se justifica cualquier cosa.
Es obvio que por sentarte al lado de Aznar o de Iván Espinosa de los Montero
no se te van a pegar sus malos modos. Pero ninguno va a convencer al otro. Y
de los asistentes más de los mismo los que vayan a ver a Aznar ya van con la
escopeta cargada. Si lo hemos visto en la presentación de libros, cuando al
final se aceptan preguntas y salta el que fue a ver la presentación no porque
estuviera de acuerdo con el escritor, sino para todo lo contrario, para
exponer sus ideas. Es decir después de escuchar los argumentos del escritor,
viene el listo de turno a decir que las cosas que cuenta en el libro son
mentira.
¿Que se ganaría en un debate con Alberto Reig tapia, Paul Preston y Pío Moa
con Pedro Varela? Ya lo digo yo. Nada, perder flagrantemente el tiempo. Porque
ese tipo de debates algunos ya los hemos visto en YouTube.
Alguien se imagina que en la UE se abriera un debate con el título de
1939: La guerra que perdimos todos. Pues es exactamente lo mismo. Pero
don Arturito de eso no sabe nada. Y el título no es válido porque la guerra la
ganaron los buenos. En España como ganaron los golpistas, es decir los malos,
el debate queda abierto. el debate entre historiadores siempre existirá en
cualquier ámbito de la historia pero discutir bajo un titular de mierda es un
mal comiendo para un debate.
Dice Pérez-Reverte, que "La Guerra Civil es terreno fácil para cierta gentuza
convencida de que estudiar el pasado es agotador: obliga a leer libros,
consultar archivos, contrastar testimonios y asumir que el mundo real no se
resume en un tuit de buenos y malos". Esto lo dice por quienes lo hemos
criticado, como un servidor que ha estudiado durante más de 13 años (y sigo
leyendo) la II República y la Guerra Civil o el franquismo. Se creerá que todo
el mundo que lo critica es un analfabeto funcional
El mundo real no es tan sencillo de todos buenos y todos malos: pero en las
guerras civiles hay quien está con la Constitución y quien está fuera de ella.
Crímenes de guerra los cometieron hasta los Aliados, que como ganaron la
guerra no se iban a autojuzgar. ¿Habrá existido mayor crimen de guerra que las
dos bombas yanquis sobre Japón?
Y al que querían cancela también le han dado voz en El País...
... “En España hay una tendencia a silenciar al que no piense como
tú”, defiende Pérez-Reverte con un tono de creciente vehemencia. “Aquí hacemos
algo rarísimo: tiene gran mérito juntar gentes de diversas ideologías sin que
se exterminen”. La pregunta que se deriva de esta constatación es si el país
ha superado o no la ruptura de la guerra. La respuesta del escritor es
tajante: “La Guerra Civil, desgraciadamente, la seguimos teniendo. El antídoto
es aceptar todos los puntos de vista”. Bajando las escaleras de la Real
Audiencia, el autor se refiere a la traducción francesa de su novela sobre la
guerra: Ligne de feu, “su obra maestra”, como afirmó Bernard-Henry Lévy hace
tres semanas en su reseña de Le Point.
El País...👈
Ahora Pérez-Reverte trata de matizar: "Nadie dice que todo el mundo perdiera
lo mismo", Pues sí no todo el mundo perdió lo mismo: la guerra no la perdieron
todos. ¿Y por qué no se tituló el congreso
la república que perdimos todos? Porque entonces ya no se podría
hablar de la tres Españas, las dos que quisieron la guerra y la tercera de
Chaves Nogales que se exilió porque estaba en contra de la guerra. Porque sino
ya no tendría el tufo equidistante que supura Pérez-Reverte cada vez que
habla. ¿Cómo vamos a aceptar los puntos de vista de de Aznar o Iván Espinosa
de los Monteros. ¿A ver que pintan ahí estos dos elementos? Lo mismo que Félix
Bolaños, Ruiz Gallardón o Borja Sémper.
Está claro que el gran retraso de la posguerra por consecuencias de la guerra
y la autarquía la sufrieron los que lucharon en la zona republicana y en el
bando golpista. Pero la represión la sufrieron exclusivamente los perdedores
que el título del congreso no quiere reconocer. Lo mismo que los exiliados que
murieron lejos de su patria porque no podían regresa a España como Clara
Campoamor. Para hablar de perdedores de una guerra no existen medias tintas. Y
por lo visto Arturo Pérez-Reverte está abonado a ese cómodo gris
historiográfico en donde todos fuimos culpables y no fue posible la paz.
Un ministro de Franco piensa lo mismo que don Arturito: "Martín Villa lamenta
que «ahora se prefiere ser nietos de la Guerra Civil que todos perdimos a ser
hijos de la Transición que todos ganamos»...
... Rodolfo Martín Villa, quien fue vicepresidente del Gobierno de España
entre 1981 y 1982 y tuvo un papel muy destacado en la Transición, ha lamentado
este miércoles que «ahora se prefiere ser nietos de la Guerra Civil que todos
perdimos a ser hijos de la Transición que todos ganamos»...
... Rodolfo Martín Villa, quien fue vicepresidente del Gobierno de España
entre 1981 y 1982 y tuvo un papel muy destacado en la Transición, ha lamentado
este miércoles que «ahora se prefiere ser nietos de la Guerra Civil que todos
perdimos a ser hijos de la Transición que todos ganamos».
El Debate...👈
Martín Villa aparte de la UCD pasó por AP y el PP, pero mucho antes fue
procurador de la Cortes franquistas durante 13 años (1964-1977), y también fue
jefe del falangista SEU. Todos estos aperturistas del franquismo se volvieron
demócratas de la noche a la mañana. Nadie quiere ser ni nieto de la guerra
civil ni nieto de la transición, los genes nos vienen de fábrica. ¿Cómo gente
culta pueden decir tantas chorradas?
Sencillamente el título del congreso es un insulto a todas las víctimas del
franquismo, a la historiografía y a la inteligencia. Así son las cosas de don
Arturito el que se siente cancelado y no deja de aparecer en la esfera pública
cada vez que se tira uno de sus pedos. Personajes como él o Miguel Bosé y Antonio Bandera están muy preocupados por la libertad en este país. Dicen que ya no se puede decir nada sin recibir un aluvión de críticas...
...Tras bajar del escenario, el actor expresaba con rotundidad su inquietud sobre el contexto actual: “Estoy muy preocupado por la libertad personal. “Ser libre cuesta; cada vez cuesta más dar opiniones, cada vez cuesta más mantener tu personalidad”. El intérprete aludía así al impacto de la exposición inmediata y la fiscalización de las opiniones en las plataformas digitales. La Vanguardia...👈
Lo que costaba ser libre y dar las opiniones personales fue durante la dictadura franquista. Hoy Banderas y cualquiera puede decir lo que le salga de sus lindos huevos sin acabar condenado por el Estado. Pero él se refiere a que ahora por las redes sociales todo el mundo puede opinar libremente. En el periodo de España en donde más libertad hay, míster Antonio Banderas está preocupado por la libertad individual. A la fiscalización del entorno digital está expuesto todo hijo de vecino, sino te gustan las reglas abandónalas. Y más que fiscalizar se dan opiniones. Las RR. SS. permiten bloquear a los indeseables, y los jueces procesan a quienes se pasan de frenada. Menos lobo Caperucita.
El ocho de octubre dará una conferencia Julián Casanova, el autor de una de
las últimas biografía de Franco. Una conferencia de un historiador entra dentro de los cánones aceptables del debate historiográfico. Lastima que lo haga bajo un cartel con un título falaz que oculta más que dice.