martes, 10 de marzo de 2026

La sombra de Francisco Pilo Ortiz sobre la matanza de Badajoz. Quinta y última parte

Entrada al cementerio de San Juan

 Esta va a ser la quinta y última parte donde analizaremos el último libro de Francisco Pilo Ortiz, Mitos sobre lo sucedido en Badajoz en agosto de 1936. Vamos hablar de como Pilo justifica porque se estuvieron quemando muertos en el cementerio de Badajoz durante varios días. Algo que tiene fácil y lógica explicación. Y no no era para destruir pruebas de la gran matanza, porque se quisiera o no, los propios cadáveres calcinados eran suficiente prueba. Gracias a los cráneos se podrían haber contabilizado el número de asesinatos.

Don Pilo Ortiz, asegura que se "estaban quemando los cuerpos por la dificultad de darles sepultura por falta de mano de tiempo y mano de obra", Esto lo dice en la página 83. Más adelante, en la página 86, cambia la versión y aclara que: "Está claro que la decisión de quemar los cuerpos no se debió al deseo de hacer 'desaparecer las pruebas del genocidio', sino a razones de salubridad e higiene". Ya no es que no tuvieran ni tiempo ni mano de obra, sino como le dijo el sacerdote a Mario Neves: "Merecían esto. Además, es una medida de higiene indispensable". Un religioso justificando una masacre y la posterior incineración de los cuerpos alegando que acabaron de esa manera tan trágica, porque se lo merecían. ¿Cómo no le iban a censurar el artículo a Neves? Estaba mostrando la crudeza y la barbarie de la columna de la muerte en toda su plenitud.

Tiempo y mano de obra para enterrar en las fosas comunes tenían de sobra. Mano de obra en una ciudad controlada por los golpistas, que por aquella época contaba con 40.000 persona había en número suficiente. Una vez los cuerpos en el cementerio, solo había que introducirlos en una fosa común, que con gente suficiente (que la había en Badajoz) se podrían abrir de manera eficiente y sin demora. Pero los golpistas prefirieron llegar a una solución más sencilla y sobre todo rápida. Un testimonio que estuvo llevando muertos al cementerio, le contó a Pilo que el enterrador le dijo "que no sabía que iba a hacer con tantos muertos". Enrique Santos, que estaba en Badajoz durante la matanza lo explicó en su libro.

El autor de este libro, explica que "eran tantos [los muertos] que no cabían en una gran fosa común que había sido abierta en camposanto. Por eso ahora se rociaba con gasolina a los muertos y se les incineraba" (El Secretario, Pág. 128). El cementerio de San Juan, o el cementerio viejo como se le conoce popularmente, es un camposanto de reducidas dimensiones y más en los años 30 del siglo pasado. Así que por problemas de espacio y por mero pragmatismo, y quien sabe que si por cruel venganza, la solución más rápida y sencilla era incinerar los cadáveres para que ocuparan menos espacio.

Según Pilo, en 2008 se hicieron una catas en el cementerio de San Juan para buscar "los restos de esos dos mil represaliados y no encontraron absolutamente nada·. En 2008, no hay noticias de que se buscase restos de la matanza de Badajoz, eso ocurrió en 2021 y la investigación acabó sin datos concluyentes...

... «Los resultados preliminares de esta intervención no permiten descartar ni confirmar la presencia de los enterramientos asociados a las víctimas en la zona estudiada, pues para ello sería necesario el levantamiento de algunos de los depósitos óseos e inhumaciones hallados para poder, en primer lugar, practicarles un análisis antropológico forense completo y, por otro lado, examinar el terreno por debajo de los mismos y determinar de manera definitiva si en estas zonas sondeadas se hallan».

Silvia Herrero Calleja, arqueóloga que ha dirigido la intervención, cuenta a este periódico que la estratigrafía del suelo ha complicado mucho el trabajo manual: «Con las obras que se hicieron para el memorial echaron muchísimo relleno, en algunas partes tenemos más de un metro de nivelación. Cuando todo lo tienes a nivel superficial el proceso en general resulta muchísimo mas fácil, desde sacar la tierra con la máquina hasta excavar nosotros manualmente». La Crónica de Badajoz...👈

Haría falta de profundizar en la investigación, que por falta de fondos no se pudo llevar a cabo. Pero Para el Sr. Pilo es harto sospechoso que no encontrasen a esos 2.000 muertos...

... Hay que preguntarse como es posible que en el año 1986, cuando se erigió el monumento, no se encontrara ni un solo resto de ser humano cuando la obra se hizo justo encima de la fosa común. ¿Interesaba más tener un monumento que, como está sucediendo, cada año sirviera como recordatorio para mayor Gloria (sic) del PSOE, deshaciéndose de los restos humanos, sin algaradas y sin comunicar nada a la Prensa (sic), que preservar esos restos y conservar la fosa común y colocar una placa que sirviera igualmente de homenaje pero que, lógicamente era mucho más barata y no era necesario un presupuesto tan alto como el actual monumento? (...). ¿Encontraron restos humanos en ese lugar y no dijeron nada llevaron los restos en carretillas hasta el horno incinerador que existe en el otro lado del cementerio (...), o simplemente trasladaron a la fosa común que todavía existe? ¿O el número de represaliados fue tan escaso que que ni siquiera notaron los arquitectos y los obreros, estos últimos al fin y al cabo, eran uno mandados de los anteriores y hacían lo que se les ordenaba, que había restos humanos cuando la excavadora abrió las zanjas para los cimientos? Mitos sobre lo sucedido en Badajoz en agosto de 1936. Pág. 89

Después de lanzar la duda, Pilo se cura en salud: "Repito que no estoy afirmando nada, solo haciendo una pregunta para lo que no tengo respuesta...". Pilo tira la piedra y esconde la mano. La contestación la tiene en las catas que hicieron en 2021, y le contesta la arqueóloga que dirigió la investigación "Con las obras que se hicieron para el memorial echaron muchísimo relleno, en algunas partes tenemos más de un metro de nivelación....". No se hicieron zanjas para los cimientos del memorial, porque no estaban construyendo un edificio, sino que  ocurrió todo lo contrario: rellenaron algunas zonas con cemento para nivelar el terreno, como comprobó la arqueóloga Silvia Herrero Calleja en las catas de 2021. Y si alguien tendría inclinación de hacer desparecer las pruebas de aquel crimen de guerra, en todo caso, hubieran sido las autoridades franquistas a la muerte de Franco.

Con esto término la serie decicada a la última obra de Francisco Pilo. Me compré el libro porque soy de la opinión de que de cualquier libro se puede aprender. Pero en esta obra estoy encontrando los juicios de valor y las opiniones que Francisco Pio Ortiz lleva vertiendo hace años por Internet. Lo único interesante son todo los artículos que ha recopilado de la prensa portuguesa. Y no porque nos cuenten la verdad y por tanto sean interesantes, sino porque se puede comprobar que la prensa portuguesa era otra arma más al servicio de los golpistas.

Por Internet se puede descargar la tesis doctoral del historiador Alberto Pena Rodríguez publicada en 2003, "El Estado Novo de Oliveira Salazar y la Guerra Civil española: información, prensa y propaganda (1936-1939)". En este enlace de la Complutense se la pueden descargar en formato PDF (hacer clik aquí...👈). Es una tesis doctoral muy completa y muy buena sobre la prensa portuguesa. Tiene un apartado a lo ocurrido en Badajoz. Querer desmentir la matanza de Badajoz con artículos de prensa y con información de Radio Club Portugués, es lo más estrambótico historiográficamente que hemos visto en los últimos tiempos.

La inquina o animadversión del Sr. Francisco Pilo Ortiz sobre Francisco Espinosa Maestre es manifiesta. En la página 124 de su último vergonzoso libelo, realiza unas aseveraciones sobre Francisco Espinosa Maestre que no son ciertas y manipula a su antojo: "... el señor Espinosa manifiesta, basándose en las crónicas del norteamericano Jay Allen, que cree que había estado en Badajoz, lo cual es rotundamente falso, como veremos, que el periodista portugués Mario Pires asistió desde las gradas al fusilamiento masivo de prisioneros con ametralladoras y de la impresión se volvió loco y tuvo que ser ingresado en una sanatorio menta (LA COLUMNA DE LA MUERTE. Página 209)".

Lo grave es que cita la página, es decir no cita de memoria. ¿Qué es lo que escribió Francisco Espinosa Maestre?...

... Hubo también periodistas portugueses que aunque llegaran unos días después, informaron de lo ocurrido en la ciudad. Uno de ellos fue Mario Pires, del Diário de Notícias, al que en ocasiones se ha confundido con Neves. Éste fue el periodista que con el motivo de su experiencia en Badajoz sufrió un ataque de locura y hubo de ser internado en un centro especial. Su crónica del 16 de agosto decía:

En la plaza de Toros el sol bate de lleno en el ruedo y sobre las formas siniestras de dos marxistas fusilados. Aquí se hace la concentración de presos. Entran dos grupos de "manos arriba". Quinientos o talvez seiscientos, no hablan. No protestan. Ninguno de ellos gritan su inocencia. Miran apenas despavoridos, para las mujeres, que desde fuera intentan atisbarlos..."

La columna de la muerte, Pág. 209

Cierto es que Jay Allen contó que Pires tuvo que se internado en un centro especial, y cierto es también, que el Sr Miguel Granados Ruiz, gobernador civil de Badajoz, intentó ser secuestrado por unos falangistas cuando estaba ingresado en un hospital de Elvas, suceso que también relató Jay Allen. Si nos fijamos con detalle, Espinosa no dice que Mario Pires "asistió desde las gradas al fusilamiento masivo de prisioneros con ametralladoras y de la impresión se volvió loco ...". Argumenta, que Mario Pires "con el motivo de su experiencia en Badajoz sufrió un ataque de locura y hubo de ser internado en un centro especial". Que asistió a los fusilamientos con ametralladoras desde las gradas de la plaza de toros  es de la cosecha del propio Sr. Pilo. Una asquerosa y miserable manipulación. Y lo peor es que cita la página del libro donde Espinosa supuestamente dice tal cosa. Terrible. Precisamente, forma parte de la leyenda de la matanza de Badajoz que desde las gradas se estaba ametrallando a los presos: mito que desmiente Espinosa en La columna de la muerte.

Pero es que Alberto Pena Rodríguez, en su tesis doctoral también hace referencia a la locura pasajera de Mario Pires: "El horror de Badajoz [a Mario Pires] le produjo un ataque de locura y hubo de ser ingresado en un manicomio (Pág. 334). La información de este hecho esta referenciada en: Cf.: ARH/FLC, 538-50-3/4. Informe de Sánchez Albornoz, s,d. (agosto 1936).

En el diario La Voz  escribieron un artículo "donde se recreaba la matanza de Badajoz como una gran fiesta presidida por los jefes militares ocupantes de la ciudad, a la que había sido invitada toda gente de orden de la ciudad, y en la que, a un gesto de la presidencia, todos los izquierdistas detenidos eran ametrallados"...

... Como era previsible, aunque el objetivo del artículo de La Voz no era otro que la movilización de la población contra el terror que venía, su utilización desbordó este propósito, convirtiéndose de inmediato en un hecho probado que no ha dejado de utilizarse desde entonces, La historia de la sangrienta fiesta presidida por Yagüe y Castejón dio la vuelta al mundo y su influencia llega hasta hoy mismo enriquecida con detalles de todo tipo. Y hay que decir que tal fiesta, por más que muchos ingredientes del relato fuesen reales nunca existió como tal. La columna de la muerte, Pág. 211.


No hubo tal fiesta, ni espectadores, ni ametralladores desde la gradas asesinando a los presos. Lo cuenta Francisco Espinosa, pero Francisco Pilo tergiversa como mejor le viene para contar su relato. El pintor catalán  Martí Bas Blas, en 1937, dibujo con todo lujo de detalles la famosa leyenda de la plaza de toros de Badajoz, que Francisco Espinosa Maestre en 2003 ya nos dijo que no era cierta. Aunque ahora existan pesudohistoriadores que no le llegan ni a la suela de los zapatos a Espinosa, que quieran cambiar el relato

 

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