viernes, 30 de enero de 2026

¿Por qué no han podido negar la matanza de Badajoz?

 



No la han negado, pero en el libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda la reducen entre 200 y 250 personas. Sí que se ha negado sistemáticamente la masacre en la Ctra. Málaga/Almería, conocida como La Desbandá, o la masacre en Gernika a causa del bombardeo nazi/franquista.

Sabemos parcialmente lo que ocurrió en Badajoz por las crónicas de los periodistas y por ciertos testimonios. Jorge Simões, por ejemplo, habló de 1.300 muertes (La matanza de Badajoz ante..., Pág. 136). Aunque después los portugueses desmintieron tales cifras alegando que las habían tomado de pacenses que huían de Badajoz. Esto es falso porque eran los propios militares quienes facilitaban tales cifras. 

En reportes hemos encontrado que Castejón comunicó 1.500 muertos y un oficial de Yagüe en una recepción en Campo Maior (Portugal), subió la cifra a 2.000. Los mismos números que Neves le preguntó a Yagüe. Aunque el Tte. coronel Juan Yagüe Blanco contestara que "No deben de ser tantos".

Los tres autores del libro anteriormente citado usan una táctica muy chapucera. Los artículos de prensa que les sirven para desmontar la masacre de Badajoz le dan total veracidad, y con los artículos que no les son proclive,los desmienten con rotundidad. Como esta afirmación de Jacques Berthet...

... Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios de tejas y de cadáveres abandonados. Solo en la calle de san Juan hay 300.  La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, Pág. 128

A lo que los tres autores le contestan: "Jacques Berthet, en realidad, no  ve los cadáveres de los alrededor 80 milicianos que fueron hechos prisioneros y fusilados el día anterior en la plaza de San Juan ya que habían sido retirados para preparar la parada militar que se iba a realizar. Como veremos, exagera la cifra, elevándola a 300". Y esto es así por decisión de los tres autores. 

Berthet habla de la calle de San Juan, y no de la plaza de San Juan donde se estuvo fusilando. La calle de San Juan es bastante larga, lo suficiente como para albergar 300 cadáveres, a demás, al final la calle se ensancha. Y no es que tuvieran que haber fusilado en la calle, sino que de un tiro en la cabeza acabarían con sus vidas. Porque sabemos que los legionarios y regulares no hacían prisioneros. Berthet entró a primera hora junto a Neves y todavía no habrían retirado a esos 300 cadáveres. ¿Exageró la cifra? Es posible que sí, y es posible que no, pero afirmar con rotundidad que mentía es muy pretencioso.

Más adelante, los tres autores sobre Berthet dicen: "Como vemos, [Berthet] incluye entre los fusilados al capitán de la Guardia Civil Justo Pérez Almendro, aunque sabía de sobra que que fue asesinado por las milicias populistas el 7 de agosto. A si cifra del día anterior de 1.200, le vuelve a sumar otros 300 más exagerando exagerando nuevamente en la misma proporción que cuando alrededor de los 80 fusilados en la plaza de San Juan...". Hoy sabemos que Pérez Almendro fue asesinado mientras intentaba huir de Badajoz antes de la llegada de moros y legionarios, pero a no ser que Berthet fuera testigo presencial del asesinato, no tenía porque haberse enterado de que el día 7 de agosto fusilaron a Pérez Almendro. Estos tres autores actúan como sí se quisieran meter en la cabeza de Berthet reinterpretando lo que escribía en beneficio del relato que tratan de construir. Si Berthet ofreció la cifra de 1.500, es porque los propios militares ofrecían esas cifras, no porque Berthet tuviera la necesidad de inventarse los números de muertos.

Cifran los fusilamientos en la plaza de San Juan en 80 personas por el informe de Sánchez Albornoz: "al entrar las fuerzas en el campo de San Juan  y la plaza de San Juan fusilaron a 78". Esto quiere decir que  fusilaron a 78 inmediatamente, no que en total fusilaran a 78. Tuvieron 24 horas para fusilar sin testigos. Además, ese mismo informe recoge que en Badajoz murieron entre 4.000 y 4.500 personas. Oigamos el testimonio de la miliciana María de la Luz Mejías:

Mientras Queipo de Llano bombardeaba Badajoz los obreros que estaban en los barrios de Badajoz se fueron a los refugios del centro (…). Cuando finalmente entraron los golpistas en Badajoz se dirigieron a los refugios de los sótanos de la plaza del ayuntamiento donde mucha gente se escondió para protegerse de los aviones (…).

Los fueron sacando los maniataban y los ponían delante del ayuntamiento a las mujeres y los niños los largaban pero a los hombres allí mismo lo fusilaban, un hermano de mi marido, estaba metido en un refugio con toda la familia antes de que entraran las tropas nacionales (…). Lo sacaron del refugio del sótano del edificio que hacía esquina con la calle del Obispo en la plaza de España frente a la catedral y al ayuntamiento (…) La mujer logró salvar a su marido del fusilamiento por mediación de su hermano Manuel Mauricio el Falangista, Mauricio habló con don Pablo Alba, que era el que estaba al mando de los fusilamientos de la fachada del Ayuntamiento y de la catedral de San Juan (…). 

Según nos contó mi cuñado Manolo, El montón de muertos que fusilaron ahí llegaba a la ventana del ayuntamiento de Badajoz (…). Mi cuñada Antonia estuvo buscando el cuerpo de su marido y no dio con el. Al parecer, cargaban los muertos en camiones y carros, los llevaban al cementerio y los enterraban en fosas comunes. Extraído del libro Así fue pasando el tiempo.

Es absolutamente imposible saber la cifra exacta de cuanta gente estuvieron fusilando en la plaza de San Juan, ni siquiera atisbar una cifra aproximada. Y ya que desmienten los que les da la gana simplemente por adivinación, ¿por qué no niegan la matanza sino que la reducen? Podrían decir que todos exageraron, seguir dándole verosimilitud a la prensa de Portugal y a los desmentidos de Rádio Club Português, y hasta negar que Neves vio como quemaban a los muertos en el cementerio. 

 

Por negar que lo que veían los periodistas que no quede. Y no niegan la matanza de Badajoz por la sencilla razón del testimonio visual que grabó René Bru el 18 de agosto de 1936 en el cementerio de San Juan. Grabó a militares fusilados en las tapias del cementerio y a una masa de cuerpos calcinados. Y esas imágenes, fácilmente que son  accesibles por internet, nadie las puede negar. Por eso la única opción es reducir lo mínimo la cifra de asesinados.

Los tres autores escriben : "... hasta la tarde del día 16, el número de cadáveres  que había en el cementerio, sumados los fusilados ese momento y muertos en combate. no sobrepasaban 350 (...). Por lo tanto, el día 18 de agosto, el total de cuerpos que fueron trasladados al cementerio no llegarían a 500 (...). El número total de fallecidos en combate el día 13 y 14 de agosto y fusilados el 14 y 18, podría cifrarse en un abanico entre 450 y 500, pudiendo pudiendo aventurarse que la mitad de ellos fueron fusilados". O sea que asesinaron entre  200/250 personas. ¿Y como saben ellos que son la mitad los asesinados, y no un tercio, dos tercios o una cuarta parte? El número de muertos los intuyen por lo que vio Neves en el cementerio a las cuatro de la tarde del día 16. El día tiene 24 horas, y lo que vio Neves en tan solo unos minutos mientras debió de permanecer en el cementerio, es suficiente para los tres autores. El número de asesinados sale de la imaginación de los tres autores. ¿Estos autores son historiadores?

En la página 184 del libro citado es donde aseguran que no asesinaron a más de 250 personas, y en la página 165 dicen otra cosa bastante distinta: "Casi todos los cronistas están de acuerdo en que las bajas directas de los defensores de la ciudad, tanto en los bombardeos como en el ataque terrestre, oscilaban en torno a unas quinientas personas, y también, casi todos los cronistas afirman que en Badajoz hubo unos mil quinientos muertos, lo que nos da una cifra de mil los que podemos llamar represaliados". Imposible seguir a los tres autores.

El gran aliado de Franco

El libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, la mejor aportación que nos ofrece son sus fotografías y también que nos ofrece la versión franquista de la prensa portuguesa. Aunque para saber la connivencia de Portugal con los golpistas y la dictadura franquista, ya tenemos el estudio de Alberto Pena Rodríguez, El gran aliado de Franco: Portugal y la Guerra civil española. Obra extensa meticulosa que los tres autores o desconocen, o ignoran deliberadamente, porque sino se consigue en las bibliotecas podemos acceder a su tesis doctoral por Internet: El Estado Novo de Oliveira Salazar y la Guerra Civil española: información, prensa y propaganda.

El libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, como dice Francisco Espinosa Maestre...
... En realidad el libro podría tener el siguiente subtítulo: "Los sucesos de Badajoz según la prensa (especialmente portuguesa)", pues esa es la base principal principal del libro. El libro repite de manera profusa datos ya conocidos y en medio va intercalando noticias de prensa, como viene siendo habitual en Pilo, el texto se caracteriza por el recurso a una serie de afirmaciones rotundas que corren el riesgo de acabar como otras anteriores. Y es que el campo que han elegido, los sucesos de agosto del 36 en Badajoz según la prensa portuguesa y mundial, es tan vasto que resulta imposible de cubrir y anima a la prudencia, palabra que, no figura en el diccionario-legionario de Pilo,

(...) Las noticias elegidas pasan al libro sin filtro alguno, especialmente si son favorables a los sublevados.

(...) ¿Ignoran que la prensa portuguesa estaba sometida al discurso  anticomunista dictado desde el poder y sometido a la censura? Lucha de historias lucha de memorias, Págs. 284 y 285.

Un amigo me aseguró que junto al libro de Francisco Espinosa, La columna de la muerte, es la obra mejor documentada que había leído hasta la fecha. Prueba de que el libro cumple con su cometido propagandístico.

Según los tres autores han consultado 42  archivos y las hemerotecas de 15 países: Alemania (un diario [1 Di.]), Australia (1 Di.), Colombia (1 Di.), España (19 Di.), Estados Unidos (10 Di.), Francia (9 Di.), Honduras (1 Di.), Italia (4 Di.), Reino Unido (9 Di.), Rusia (1 Di.) y Suiza (1 Di.). También citan a  107 autores que por los visto escribieron sobre Badajoz, sin embargo, como hemos comprobado en persona y dice Espinosa Maestre, " la base principal principal del libro" son los reporteros portugueses.

Los autores del libelo son Francisco Pilo, Moisés  Domínguez y Fernando de la Iglesia. Los dos primeros carecen de rigurosidad en sus investigaciones. Del tercero, De la Iglesia, ignoramos su valía investigadora, pero parece ser más serio que los dos primeros, al menos no lo hemos visto envuelto en ninguna polémica. Debe de haber salido escaldado de su participación en la obra.


En una segunda parte de este libelo La matanza de Badajoz ante..., Balas de agosto, Fernando de la Iglesia ya no participa. Si La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda lo editaba Libros Libres, esta segunda parte se la edita la editora franquista SDN.

Sobre el segundo libelo, Domínguez y Pilo escriben...

... Se han escrito muchos libros de historia en los que se hace referencia a las actuaciones llevadas a cabo por la llamada “columna Madrid” en las tierras extremeñas, pero hasta ahora no se había llevado a cabo un estudio pormenorizado de las mismas, porque la mayoría de los autores, salvo algunas excepciones, no han realizado un estudio serio, riguroso y detallado de la marcha de esas columnas y de los sucesos acontecidos en Extremadura, tanto en Cáceres como en Badajoz, limitándose en muchos casos a escribir páginas y más paginas única y exclusivamente a la llamada “represión” sin entrar en otros temas. 


Páginas y más páginas sobre la represión en Badajoz las escribieron ellos mismos. Se entiende que ahora quieren hablar más bien de las operaciones militares, pero existe también otra obra que se acerca al mismo tema: La ofensiva sobre Badajoz, agosto de 1936", escrito por Joaquín Gil Honduvilla, y editado en 2023 por Galland Books.

Lo que ocurre en la historiografía, es que los historiadores se ocupan de varios aspectos: unos de las operaciones militares, otros sobre la situación política, y recientemente con las reivindicaciones sobre la memoria histórica sobre la represión. Este tipo de investigaciones es lo que irrita al neofranquismo, pues pone en jaque todo el relato equidistante de la transición del "todo fuimos culpables". Es mejor hablar de política y de operaciones militares, que del alcance de la represión de la guerra y de la posguerra. Porque a la hora de hablar de ambas represiones el franquismo sale mal parado.

A un servidor las operaciones militares le interesa más bien poco, porque no soy aficionado a la historia militar. Y además, porque los autores usan exclusivamente información escrita por los vencedores de la Guerra Civil, ya que no hay otra documentación al respecto. Por lo tanto no encontraremos un equilibrio en las fuentes consultadas. 

Es excesivamente complicado hacerle entender a las personas que las han engañado. Lo bulos son tremendamente apetecibles porque confirman nuestros sesgos. Y estos libros con apariencia historiográfica, pues cita fuentes diversas, engañan a la gente con suma facilidad, como un servidor ha podido comprobar. Nadie se estudia un libro que se ha comprado. Una vez leído lo guardan en las estanterías y lo ponen a dormir para siempre. Y mucho menos contrastan la información con otras fuentes existentes.

Y cuando les dices que los han engañado, la víctima engañada se acuerda de nuestra ideología. No quieren hacer caso de la información tan clara que les mostramos, y en un ejercicio equidistante, no le dan la razón a los negacionistas ni a los que descubrimos las vergüenzas de los revisionistas. 

Siempre me salta la misma duda. Si no se creen la cifra de 1.500/2.000, ni la de 200/250, ¿cuál será la cifra correcta para estos equidistantes que se creen por encima de las demás por ser unas amebas sin ideología? Pero como decía alguien del PP: "Sin ideología no hay política", porque la ideología es la forma de ver a la sociedad.

Los equidistantes, esos que no son  ni de izquierda ni de derechas, o la falsa tercera España, caen en el pensamiento sectario. Las sectas buscan adeptos en las aulas universitarias porque ser intelectual no te libera de caer en el pensamiento sectario. 

Cómo la secta de Antonio García-Trevijano, el MCRC, en donde todas las teorías políticas del amado líder son tomadas como verdad absoluta. Igual sucede con los estalinistas o los neonazis y los marxistas ortodoxos. En el MCRC, te dicen que ellos no tienen ideología, porque ese elemento separa a los ciudadanos. 

Y es que los ciudadanos de cualquier país libre de dictadores, no son de pensamiento único. La diversidad de pensamientos es propio de una sociedad avanzada y sana. Y por tanto, los ciudadanos de nuestras comunidades nunca podremos estar de acuerdo en las distintas cuestiones que organizan nuestra sociedad. Si a mí me gustan las camisas rojas, no es razón para que mi vecino se vista como un servidor y viceversa.

Explícale a un admirador de García-Trevijano, que EE. UU. en realidad no es una democracia, sino una plutocracia donde mandan y ordenan los intereses capitalistas de los multimillonarios, y que los congresistas y senadores no representan los intereses de sus votantes, sino sus propios intereses y el de los millonarios que financian sus campañas, no en vano, el 50% de los políticos yanquis son millonarios.

Lo que ocurre es que García-Trevijano les dijo a su secta, que la única democracia en el planeta es EE. UU. Cómo ahora nos dicen que durante el franquismo con un sueldo te podías comprar un coche, un piso e irte de vacaciones, o que en Badajoz no hubo matanza alguna, y si la hubo, como dijo Yagüe, "No serán tantos".


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