Un amigo me regaló la primera edición del libro de Justo Vila sobre la Guerra Civil, en donde se decía que en Badajoz murieron 9.000 personas en total, 4.000 en la plaza de toros y el resto en la batalla. El libro se escribió en 1983, basándose en parte, en la memoria oral porque en aquellos años era complicado adentrarse en los archivos. Estas cifras quedaron desmontadas científicamente por el libro La Columna de la muerte editado en 2003 (la última edición ha sido en 2017). Traté convencerle a mi amigo de que no era cierto que en la plaza de toros muriera tanta gente, y que sabemos que allí murieron personas, pero que nadie sabe a ciencia cierta el número de óbitos que allí se produjeron. Y que la matanza ocurrió por todo Badajoz.
No pude convencerlo. La leyenda de la plaza de toros la tenía tan asentada, y se repitió tantas veces en su entorno familiar, que no quiso hacerme ni puñetero caso y me cambió de asunto. Y es que aunque cada vez hay menos medios de prensa que usan la cifra de dio allen en su artículo de 4.000 muertos, todavía hay quien tira del periodista norteamericano sin dar más explicaciones (El Salto...👈). Por eso cuando en la memoria histórica se instala la leyenda, es casi imposible borrarla del imaginario colectivo hasta que no se llega a la generación siguiente, y se revisa la historia. Ya digo que desde 2003 Francisco Espinosa explicó en que consitió la leyenda de la plaza de toros, que pesar de que tenía elementos verídicos, se exageró mucho. Si se piensa que murieron 4.000 y le rebajas la cifra a 1.500 o 2.000, aunque sigue siendo una barbaridad no quieren creerlo porque les destrozas el sesgo.
Exactamente lo mismo ocurre con la Leyenda Rosa de la Hispanidad, construida hace décadas por medievalistas de prestigio, y posteriromente por intelectuales como Ramiro de Maeztu. Durante todo el franquismo se acrecentó la Leyenda Rosa, cambiándole la denominación de Dia de la Raza por Día de la Hispanidad...
... En 1913, el presidente de la Unión Ibero-Americana y exministro de Hacienda, de Estado y de Instrucción Pública y Bellas Artes durante el reinado de Alfonso XIII, Faustino Rodríguez-San Pedro, consiguió que la celebración del 12 de octubre pasara a llamarse Fiesta de la Raza. Con ese título fue declarada fiesta nacional en 1918 y así se mantuvo durante 40 años.
(...) El intelectual Ramiro de Maeztu, que había sido embajador de España en Argentina, recogió esta reivindicación en un artículo titulado La Hispanidad, que se publicó en 1931 en la revista Acción Española. En él defendía lo siguiente: "El 12 de octubre, mal titulado Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad".
Ya durante el franquismo, en 1958, la Presidencia del Gobierno estableció por decreto: "Dada la enorme trascendencia que el 12 de octubre significa para España y todos los pueblos de la América hispana, el 12 de octubre será fiesta nacional, bajo el nombre de Día de la Hispanidad". SER...👈
No fue hasta los años 30 cuando surgió el término Hispanidad y no se oficializó hasta 1958 en plena dictadura franquista: " Sin embargo, en 1987 el Gobierno de Felipe González desterró este nombre, de manera que la celebración pasó a llamarse Fiesta Nacional de España". En 1987 Felipe González intentó deshacerse de la caspa imperialista de la Hispanidad, y por un periodo parece que se olvidaron de la conquista de América. Hasta que en épocas recientes, un libro de María Elvira Roca Barea se hizo betseller. Elvira Roca Barea ha vendido más de 200.000 ejemplares en total, impulsada principalmente por el gran éxito de su ensayo Imperiofobia y Leyenda Negra. Esta obra superó los 100.000 ejemplares en sus primeros años, alcanzando más de 39 ediciones y consolidándose como un bestseller de no ficción. Alrededor de este éxito aparecieron otros autores como Ivan Vélez, Pedro Insua, Santiago Armesilla (estos tres citados discípulos de Gustavo Bueno), Marcelo Gullo, Zunzunegui y otros más, a los que también se apuntó Stanley G. Payne. Pero la maestra de todos ellos es Roca Barea.
Después le llegó el turno al cine con el documental España la primera globalización, disponible en Amazon Prime y en Daily Motion (Ver enlace...👈). Obviamente, desde el 12 de octubre de 1492, cuando la expedición española dirigida por Cristóbal Colón llegó a la isla de Guanahaní (Bahamas), marcando el inicio del contacto europeo con América, hasta La independencia de los territorios que conformaban los virreinatos españoles en América, que fue un proceso complejo y se desarrolló principalmente entre 1810 y 1826, transcurrieron poco más de cuatro siglos. En tanto tiempo transcurrido, hay mucha historia que contrar, y como es natural no todos los periodos debieron de transcurrir igual.
En el contacto con el Nuevo Mundo, los que más perdieros fueron los idígenas no ya solo porque hubo una extrema mortandad por infecciones al contacto con los virus europeos, sino porque después fueron sometidos por la élita criolla (hijos de desdencientes europeos). Esa marginación de los pueblos indígnas todavía se nota en el siglo XXI, Fue Hugo Chávez en Venezuela quien les dio visibilidad. Hugo Chávez promovió una profunda reivindicación de los pueblos indígenas en Venezuela, visibilizándolos e incorporando sus derechos en la Constitución de 1999. Decretó el 12 de octubre como el "Día de la Resistencia Indígena" (2002), creó el Ministerio para los Pueblos Indígenas (2007) y fomentó la educación bilingüe y el reconocimiento de tierras ancestrales.
Los rosa-legendarios que llaman primera globalización a la conquista de un territorio que los europeos consideraron virgen, pero que ya estaba habitado, del extenso relato que se puede contar en esos cuatro siglos de dominación española, se quitaron de el medio la historia que más molesta, los crímenes de los conquistadores y encomenderos....
... El testimonio de Fray de Tomás de San Martín es coincidente y escalofriante por igual: ante la dificultad de hallar a los responsables de la muerte de los encomenderos, Chaves "juntó seyscientos yndios en aquella provincia de tres años hasta nueve y uno a uno los mató a todos. Los quales niños pedían baptismo y luego bajaban la cabeza para que los chocasen con una porra". La invasión de América, Pág. 223 y 224
El fraile dominico español y misionero en La Española, denunció enérgicamente la crueldad, explotación y abusos de los conquistadores hacia los indígenas. Sus palabras, "Ego vox clamantis in deserto" (Yo soy la voz del que clama en el desierto), marcaron el inicio de la lucha por la defensa de los derechos indígenas en América, impulsando las Leyes de Burgos en 1512. Treinta años más tarde, Fray de Tomás de San Martín recibió y gestionó la aplicación de las Leyes Nuevas de 1542, las cuales seguían buscando proteger a los indígenas de los abusos de los encomenderos.
Es cierto que los reyes españoles intentaban poner coto a aquellos crímenes sádicos, que hasta denunció el conquistador Pedro Cieza de León, pero gracias a la lejanía se produjo cierta impunidad.
A raíz de estos documentales y literatura nueva rosa-legendaria, también han surgido divulgares por las redes sociales que han cerrado el círculo. Y por eso me encuentro con personas que no quieren reconocer lo que aquí explicamos. Es como mi amigo que se resistía a creer que en la plaza de toros de Badajoz no murieron 4.000 personas.
Otro amigo defensor de la Hispanidad, me dijo sobre la barbarie hispánica: "Barbarie la de los vikingos o los mogoles....era la tónica general de la época: conquista y colonización". Le contesto que no sea anacrónico y me contesta: "¿Que no eran belicosos los vikingos y los mogoles?". Una cosa es ser belicoso, no se conquista repartiendo flores, y otra cosa es empalar, quemar vivos y aperrear, aparte de...
... cosa común en la dicha gobernación que ceban perros con los indios vivos y matan muchos de ellos, item, si es verdad que si algún español mataba a un indio, lo hacían cuartos al tal indio muerto y lo ponían en su cocina y de aquella carne cebaban a los perros y lo consentía dicho gobernador. Ibidem Pag. 255
Que alguien me explique que tiene que ver la belicosidad con el sadismo cruel e inhumano para unos "caballeros" cristianos de las primeras décadas de la Edad Moderna en el entorno europeo: "Jamás ha habido tanta crueldad en invasión alguna de griegos y bárbaros"...
... Lo cierto es que en los siglos XVI y XVII –con los valores políticos y morales de esos tiempos– ya hubo innumerables testimonios que cuestionaban el trato inhumano que se daba a muchos indígenas y la violencia de los colonos, así como su avaricia. En uno de los capítulos de su reciente libro 'Las dos Españas', el historiador británico Henry Kamen dedica un capítulo al debate que se produjo en España a cuenta de la colonización.
Al cuestionar la imagen idílica de lo que algunos definen como una gran misión civilizadora, Kamen destaca que la prioridad de muchos españoles de entonces era escapar de la pobreza y conseguir el dinero suficiente para volver a España en mejores condiciones. No era un triunfo fácil. Escribe que Cervantes se refiere a América en una novela como “refugio y amparo de los desesperados de España, engaño común de muchos y remedio particular de pocos”.
Kamen explica que la España conservadora trazó en el siglo XX una imagen benévola del imperio en América y lo justificó con las leyes aprobadas por la Corona, por mucho que no llegaran a cumplirse en su integridad. elDiario.es...👈
El libro de Henry Kamen es muy útil para salir de la ignorancia rosa-legendaria...
... La tragedia se repitió en el nuevo mundo y no hace falta acumular testimonios. Los religiosos que asesoraban a la Corona se quejaban de que los españoles irrumpían como ladrones, se apoderaban de lo que les apetecía y proclamaban que que lo habían conquistado. El jesuita José Acosta comentaba, en una obra muy difundida, que la crueldad de los españoles en América era peor que la de los bárbaros clásicos: "jamás ha habido tanta crueldad en invasión alguna de griegos y bárbaros. No so hechos desconocidos o exagerados por la fantasía de historiadores". En un discurso pronunciado en Salamanca en 1579, Fray Luis de León denunció que los colonos "estaban "cometiendo grandes asesinatos y exterminando pueblos y hasta razas enteras". Las dos Españas, Pág. 98 y 99
Nota. He caracterizado a un conquistador español con un casco vikingo y con otro casco de un guerrero mogol, a ver si se dan cuenta de la barbaridad que han dicho. Lo he puesto al vikingo con cuernos aunque ese aspecto es una ficción, lo que no es una ficción el sadismo hispano, aunque afortunadamente, entre tanto malvado siempre hubo corazones nobles que denunciaron las atrocidades e intentaron ponerle remedio. Igual que durante la Guerra Civil, el anarquista Melchor Rodríguez paró las sacas de Paracuellos, pero eso no hace bueno a tanto criminal que hubo suelto en la retaguardia republicana.


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