domingo, 8 de diciembre de 2013

TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA

En estos días  que celebramos  el  aniversario de nuestra Constitución , se me  ha venido al recuerdo, una persona cuya labor en aquellos duros años de la transición, fue fundamental  en el desarrollo de los acontecimientos que desembocarían en la aprobación del texto constitucional.

Me estoy refiriendo a  Torcuato Fernández Miranda  (Gijón, 1915, Londres, 1980), al que creo,  no se le ha hecho la justicia  que  merece  en reconocimiento a la importante labor que desempeño en aquella época.

Su generosidad  y alejamiento de cualquier interés o ambición personal, quedó  a las claras cuando al ofrecimiento que le hizo el monarca, de elegir entre la presidencia del gobierno  o la de las Cortes-todavía no se había aprobado la Constitución- sin dudarlo un segundo  respondió que él le podría resultar más útil presidiendo las Cortes, tal y como reveló el propio Rey a José Luís de Vilallonga en el libro biográfico que éste escribió, El Rey.


El rey Juan Carlos,  que heredó todo el inmenso poder que dejó  Franco, tenía perfectamente claro que ese poder debía ser devuelto a su legítimo dueño, la sociedad española.   ¿Pero cómo lo hacía? Su fiel colaborador le  dio la solución; se trataba de  desmontar el franquismo pero de la mano de las leyes, “de la  ley a  la ley, a través de la ley”, fueron sus palabras. De esta forma se dispuso a desmontar toda la maquinaría de poder franquista.

Fue, sin duda, el artífice de dos hechos históricos fundamentales que culminarían con la aprobación de la Constitución. Esto es, la elección de Adolfo Suárez como presidente del gobierno, y la aprobación de la Ley para la reforma política.

En lo primero, y a petición del Rey, que ya había pensado en Adolfo Suárez  para pilotar la nave, algo en lo que, como hemos visto, estaba Torcuato perfectamente de acuerdo, tuvo que componérselas para convencer a los procuradores franquistas  que lo incluyeran en la terna de tres nombres que necesitaba el Rey. Ese era el sistema que heredó del franquismo para la elección del presidente  del gobierno. Las Cortes elegían tres candidatos y el Jefe del Estado elegía de entre ellos  al que más le convenía.  Lógicamente, la cosa tenía truco. En otros tiempos se  trataba de incluir en la terna al que previamente  Franco había  seleccionado para el puesto.

En lo segundo, tarea mucho más dificultosa, tuvo que ingeniárselas, con la colaboración de Adolfo Suárez, para convencer a los procuradores franquistas que votaran a favor de una ley que liquidaba absolutamente la dictadura, y daba paso a la democracia que con todas sus imperfecciones  disfrutamos en la actualidad. Esta Ley para la Reforma Política, fue obra absolutamente suya. Fue aprobada por Las Cortes el 18 de Noviembre de 1976,  y refrendada mayoritariamente por los españoles,  el 15 de diciembre del mismo año con un ochenta por ciento de votos a favor.  L La




Después de este importante hecho , luego de ocupar por breve tiempo el puesto de senador por designación real,  se retiró silenciosamente de la vida pública trasladándose a vivir a Londres, ciudad en la que murió  en 1980. Al parecer los desencuentros con Suárez tuvieron algo que ver en esta decisión. Al parecer, los distintos ofrecimientos que se le hizo para ocupar cargos públicos importantes no surtieron efecto.

A partir de este momento,  el protagonismo político recayó en el presidente Suárez, que convocó las primeras elecciones democráticas  en nuestro país, 15 de junio  de 1977, después de las últimas, celebradas en febrero del 36.

La legalización del PCE y la aprobación de la Constitución fueron  hechos históricos importantes que cabe atribuirles ,  en la parte que le corresponde a Adolfo Suárez, pero  ¿Hubiera sido posible sin la labor desempeñada con anterioridad por Torcuato Fernández Miranda? Probablemente no.

No se trata, no obstante, de quitar ni poner méritos a nadie, pues como bien decía en televisión en fechas recientes, el historiador Paul Preston, la transición fue una función que contó con un empresario, El Rey, un guionista, Torcuato Fernández Miranda, y un actor, Adolfo Suárez González. Éstos son a mí entender los principales artífices de  la transición de la dictadura a la democracia, sin  olvidarnos, por supuesto, de la  indispensable contribución de   distintas personalidades, como Felipe González, Alfonso Guerra, Abril Martorell,  Santiago 
Carrillo, Manuel Fraga, los líderes nacionalistas….. y sobre todo el importante papel desempeñado por la sociedad española  que apostó inequívocamente por la democracia.

Vaya pues, mi modesto homenaje a este  hombre que considero el gran desconocido por parte de muchos españoles.

ANTONIO ALFONSO HERNÁNDEZ, 7 de diciembre de 2013



3 comentarios:

  1. Debo hacer una puntualización para intentar no confundir al personal.

    Cuando digo que "la obra de la Ley para la reforma política es obra absolutamente de Fernández AMiranda" conviene que haga las siguientes matizaciones:

    Este hecho fue así en cuanto a que él fue el ideológo de esta ley, de hecho el proyecto que se presento al gobierno lo ralizó el mismo. No obstante no sólo participó él, pues un pequeño equipo de personas dirigidas por el entonces ministro de justicia, Landelino Lavilla se encargaron de realizar los retoques necesarios para presentar la referida ley a las Cortes.

    A cada cual lo suyo.

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  2. que triste que un supuesto republicano enaltezca la obra y pretendido talante de un falangista y monárquico, jerifalte estatal durante la represión del continuismo. Contribuir a la mitificación de lo que llaman democracia y no lo es (por tantas razones, empezando por la imposición del modelo de Estado, sin refrendo popular específico) es burla o ignorancia

    Salud y República!!

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