lunes, 13 de octubre de 2014

La España fascista de 1940


Esta fotografía no puede dejarnos indiferentes: Castuera, año 1940, celebración por los caídos en el bando faccioso. Solo hay una cosa que pueda causar más repudio que ver a los militares saludando como vulgares fascistas, de la falange se comprende, y es ver a un cura ensotanado aceptando el saludo fascista como propio.

Si analizamos los comienzos de la vida profesional de Franco, evidentemente no tiene nada que ver con la de Mussolini o la de Hitler. Los dos primeros fueron políticos y el segundo militar: pero al final los tres convergieron con un resultado parecido. Hitler y Mussolini fueron políticos que se militarizaron y Franco fue un militar que se politizó. Los tres gobernaron manu militari: los tres impusieron su gobierno bajo el terror de las armas. El fascismo se lo debemos al Duce, pero de ese totalitarismo bebieron muchos, entre ellos el Führer, Dolfuss (asesinado curiosamente por Hitler), y a pesar de lo que digan muchos, Franco.

El resultado del golpe de Estado (fue un golpe no un alzamiento nacional) del 17 de julio (no se porqué tenemos que seguir diciendo 18 de julio) fue una España fascista en toda regla: partido único de clara ideología fascista e imposición política y religiosa al total de la población. Nada de un estado autoritario como nos quisieron señalar ciertos sociólogos "bien intencionados". Según la obra El evangelio fascista de Ferrán Gallego:
El historiador Ferran Gallego analiza en su último libro, El evangelio fascista, la evolución del fascismo español desde la República hasta 1950, que, según ha explicado el autor, denota que "el caso español no fue muy diferente del de otros fascismos europeos de los años 30". La única peculiaridad que Gallego señala para el régimen que arranca en 1936 es que "conquista el poder a través de una guerra civil, pero en ningún caso se puede negar su naturaleza fascista" Gallego indica que "decir que no hubo fascismo en el régimen franquista es tanto como negar el antifascismo que combatió en la Guerra Civil española y el espíritu de las Brigadas Internacionales, que vienen a España a luchar contra el fascismo".
A muchos historiadores de derechas y/o liberales y por supuesto neofranquistas, les cuesta reconocer esa naturaleza fascista; quieren cortar  el cordón umbilical con el totalitarismo fascista de derechas, para desligar ese pasado fascista que la derecha española adoptó sin ningún resquemor y que se mantuvo hasta los años 50. Es obvio el viraje que tuvo que dar la dictadura franquista. El fascismo fue derrotado tras la IIGM, y el régimen totalitario y dictatorial español tuvo que amoldarse a los tiempos que corrían. Franco no le hizo ascos al fascismo, pero pasó del fascismo anticomunista, al anticomunismo a secas. Los aliados supieron perdonarle los pecados de "juventud" al Generalísimo. No en vano Churchill dijo:
No me preocupa Franco, pero después de la guerra no quiero tener una península Ibérica hostil hacia Gran Bretaña... No sé si hay más libertad en la Rusia de Stalin que en la España de Franco y no tengo la intención de pelearme con ninguno de ellos. (Paul Preston)
Estas palabras evidenciaban que tras el desastre de la segunda  guerra cada país miraba tan solo por sus intereses nacionales, y a los aliados les importaban un pepino si Franco era autoriario o totalitario, si seguía asesinando y explotando laboralmente a miles de presos o no.

La España fascista de la Victoria fue implacable con los vencidos. Los justificadores del franquismo nos dicen que Francia también se cebó con los colaboracionistas. Pero es que no es lo mismo colaborar con Hitler, que haberse mantenido fiel a la República, aún así las represiones vengan de donde vengan nos parecen un ejercicio lejos de toda humanidad posible.

Francisco Moreno Gómez, acaba de publicar, La victoria sangrienta 1939-1945. Un repaso por la represión fascista de posguerra en la España de Franco: "Franco utilizó todo el catálogo de crímenes contra la humanidad. No es sólo contabilizar el número de caídos en los paredones, que pudieron ser 40.000 en la postguerra, sino que hay un programa represivo de tal envergadura que yo llamo multi-represión". Según esta obra existieron  apresamientos masivos con 300.000 presos en 1940; 507.000 detenidos emplazados en 188 campos de concentración; 90.000 integrantes de batallones de trabajadores; al menos 400.000 obligados a partir hacia el exilio; hambre como instrumento represivo, adobado con racionamiento y estraperlo; humillación de las mujeres usando el rapado y el aceite de ricino; robo y desaparición de niños en número cifrado por la ONU de 30.000 menores; represión económica para arruinar a los vencidos con apropiación indebida de propiedades y bienes, así como con fuertes sanciones y multas; represión ideológica y laboral con listas negras para trabajar.

En el libro Pagar las culpas. La represión económica en Aragón (1936-1945), de los autores, Julián Casanova, Ángela Cenarro (eds.), Estefanía Langarita, Nacho Moreno, Irene Murillo, dan fe de que en Aragón, además del asesinato de 8.500 personas la represión económica afectó a 13.422 aragoneses y aragonesas.

Según nos contaba Francisco Espinosa Maestre en la presentación de un libro, la nueva hornada de historiadores están intentando de quitarle el carácter fascista a la dictadura franquista, cosa, que a nuestra razón, nos parece erróneo. Desgraciadamente España fue fascista y totalitaria. Sí, España fue fascista, esto es es una realidad histórica que la afinidad ideológica de los historiadores "no militantes" prefieren ignorar. Calvo Sotelo y el Bloque Nacional (según Ferrán Gallego), "se declaraban fascistas pero no militaban en Falange.

2 comentarios:

  1. ¡Hay que ver! ¡Para que luego digamos...!
    Esa niña de la derecha de la foto es una valiente. ¡Qué digo valiente? ¡Es una verdadera heroina!
    ("héroa" la llamarían los ultrafeministas de ahora)

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