martes, 17 de noviembre de 2015

Madrid, el desastre de la Guerra Civil.


Se suelen usar las fotografías que el Gobierno republicano realizó a las personas que aparecían asesinadas en las inmediaciones madrileñas, y que fueron utilizadas en la Causa General para mostrarnos lo terrible que fueron los represores "leales". Son reales, no hay trampa ni cartón, y fueron utilizadas por el Gobierno para localizar a los familiares de los asesinados. Esto no se explicaba en la Causa General. Tampoco aparecieron en la Causa General las fotografías de los niños muertos en los bombardeos contra la población madrileña.



En infinidad de rincones que podemos encontrar por Internet, nos cuentan como en Paracuellos del Jarama los "compinches" de Carrillo asesinaron a 8.000 personas. Julius Ruiz, el hispanista británico, en El terror rojo y Paracuellos una verdad incómoda, rebaja esa cifra a 2.400/500, cifra idéntica a la que ofreció Ian Gibson en los años 80. También hace corresponsable a Carrilo de lo sucedido en Paracuellos. Nada nuevo bajo el sol. La novedad que ofrece Julius Ruiz es implicar al Gobierno de la II República.



Pero en los estudios de Ruiz no aparecen los bombardeos sobre la indefensa población civil que produjeron, más o menos, los mismos muertos que las matanzas de Paracuellos. O una canallada criminal que cometieron los católicos que querían librarnos del bolchevismo. Un aviador que fue capturado en la zona fascista, no sabemos si vivo o muerto,  fue lanzado descuartizado sobre Madrid  en una caja de madera. El infortunado aviador se llamaba Juan Antonio Galarza. El macabro acto fue difundido por la prensa republicana y podemos imaginar la repulsa y el estupor que debió causar entre la población Madrileña.

Los crímenes son crímenes los miremos como queramos, pero la actitud del ejército franquista, más concretamente, la aviación nazi/fascista, ayudó bastante a que los criminales dieran rienda suelta a sus instintos.

Las ciudades que más muertos causaron entre la población reclusa y derechista en general, fueron Madrid, Barcelona y Valencia, y también fueron las poblaciones que más sufrieron los bombardeos de la aviación mal llamada Nacional. Estas ciudades sufrieron bombardeos continuos, nada que ver por ejemplo con el bombardeo de Cabra o el de Cáceres.

Para explicar la represión en Madrid hay que poner todas las cartas en el tablero, y explicar las cosas mejor que lo hacen Julius Ruiz y sus amigos.


3 comentarios:

  1. Nada nuevo, como tu dices; pero... aplicate el cuento, chaval.

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  2. En su libro "la España del siglo XX" (2000, pp. 615 y 616, nota 3) el historiador Tuñón de Lara dice, citando varias fuentes, que el aviador descuartizado se llamaba Primo Gibelli y era de origen italiano (nació en Milán el 27 de diciembre de 1893), pero de nacionalidad soviética, porque vivía en la URSS desde 1921. En el ejército republicano se le conocía como José Antonio Galarza. El avión de Gibelli fue derribado tras las líneas franquistas el 10 de noviembre de 1936. Cuatro días después sus restos despedazados fueron arrojados sobre Madrid dentro de un cajón de embalaje. El macabro regalo iba acompañado de una nota destinada al general Hidalgo de Cisneros. Al parecer, determinados "historiadores" franquistas como Ramón Salas Larrazábal todavía se atrevían en 1974 a calificar de "patraña" esta escalofriante anécdota.

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