jueves, 1 de enero de 2026

Hitler era nazi, el socialismo del nombre de su partido era un apropiación populista


Apoderarse de los términos es una costumbre populista para pasar por lo que no se es. Lo libertarios son los ácratas y no los seguidores de Javier Milei, y un sistema democrático no tiene nada que ver con República Democrática Alemana (la Alemania del este bajo el poder soviético).

Según el Instituto Juan de Mariana, Hitler dijo: “nosotros somos socialistas; somos enemigos del actual sistema económico capitalista por su explotación de quien es económicamente débil, con sus salarios injustos, con su indecorosa evaluación del ser humano según su riqueza y propiedad en lugar de su responsabilidad y sus logros. Y estamos todos dispuestos a destruir este sistema bajo cualquier circunstancia” (leer más...👈). Desgraciadamente, no dice de donde saca la cita, si es de un discurso o del Mein Kampf. Así que es imposible de saber que tal de real es dicha cita, o simplemente es un invento.

Evidentemente, Hitler era un verdadero populista que intentaba atraerse a la masa proletaria, y buscaba provocar a los originales militantes del socialismo. Hitler escogió el color rojo de forma provocativa...

... El rojo fue el color elegido como distintivo; era el más provocativo y el que naturalmente más debía indignar e irritar a nuestros detractores, haciéndonos inconfundibles. Sólo me embargaba una preocupación. Me preguntaba: ¿La sala quedará repleta o tendremos que hablar ante una sala vacía? Tenía la seguridad de que si teníamos auditorio el éxito sería completo. A las siete y media de la noche debía inaugurarse la asamblea. Quince minutos antes ingresé en la sala de la "Hofbräuhaus", situada en la plaza de Munich. Mi corazón saltaba de alegría, pues el enorme local se hallaba materialmente repleto de gente en un número mayor a 2.000 personas, justamente aquellos a los que nos queríamos dirigir. Más de la mitad de la sala parecía hallarse ocupada por comunistas y elementos independientes. Tomé la palabra a continuación del primer orador. Pocos minutos después menudeaban las interrupciones; en el fondo de la sala se producían escenas violentas. Un grupo de mis fieles camaradas de la guerra y otros pocos adeptos más se enfrentaron con los perturbadores y sólo paulatinamente pudo restablecerse el orden. Seguí hablando. Media hora después, los aplausos comenzaron a imponerse a los gritos y exclamaciones airadas.

Comencé entonces a exponer los veinticinco puntos de nuestro programa. Cuando expliqué las veinticinco tesis de nuestro Movimiento sentí que me hallaba frente a una sala atestada de individuos unidos por una nueva convicción, por una nueva fe y por una nueva voluntad. A medida que, después de casi cuatro horas de discusiones, la sala comenzó a vaciarse, supe que las bases del Movimiento estaban lanzadas en el corazón del pueblo. Quedó encendido el fuego cuyas llamas forjarán un día la Espada que le devuelva la libertad al Sigfrido germánico y restaure la vida de la Nación alemana. Y junto al resurgimiento que veía venir, se levantaba inexorable contra el perjurio del 9 de noviembre de 1918, la Diosa de la Venganza. Lentamente fue vaciándose la sala. El Movimiento tomaba su curso. Mein Kampf, Pág. 218. Edición digital 2003

Marx, Engels, Lenin y Stalin

Tantos los bolcheviques como los socialdemócratas coetáneos a Hitler eran marxistas. Y la opinión del marxismo era muy negativa en el cerebro de Hitler y de todo su partido

... el marxismo, con una multitud de vagabundos, desertores, falsos partidarios y literatos judíos, en poco tiempo arrebataba el poder para sí, aplicando, de esta manera, una ruidosa bofetada a la democracia. Por eso, sólo al espíritu crédulo y débil de los parlamentarios de la burguesía democrática se les puede ocurrir que, ahora o en el futuro, la universal peste marxista y sus defensores puedan ser proscritos con las fórmulas del exorcismo parlamentarista occidental. El marxismo marchará con la democracia hasta que consiga, por vía indirecta, sus fines criminales: obtener el apoyo del espíritu nacional y luego proceder a su extirpación. Si el marxismo vislumbrara que nuestra democracia parlamentaria es un peligro que podría repentinamente producir una mayoría que incluso apoyara una legislación que se enfrentase seriamente al marxismo, entonces, abandonaría su ilusión parlamentaria y los portaestandartes de la Internacional roja, en lugar de un llamamiento a la conciencia democrática, dirigirían una incendiaria proclama a las masas proletarias y la lucha se trasplantaría inmediatamente del aire viciado de las salas de sesiones de nuestros parlamentarios a las fábricas y las calles. La democracia quedaría después liquidada; y lo que no consiguiera la habilidad intelectual de los "apóstoles del pueblo" lo conseguirían, con la rapidez del relámpago, como sucedió en el otoño de 1918, la avalancha y el martillo de las excitadas masas proletarias. Eso enseñaría elocuentemente al mundo burgués cómo es de insensato el imaginar que, con los recursos de la democracia liberal, es posible resistir a la conquista judaica del mundo. Ibidem, Pág. 222

Hitler quería tener un movimiento sumamente racista y no evitaba en reconocerlo...

... El Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores toma del fondo de la idea básica de una concepción racista general, los elementos esenciales para formar con ellos -sin perder de vista la realidad práctica, la época en que vivimos y el material humano existente, así como las flaquezas inherentes a éste- un credo político que, a su vez, pueda hacer de la cohesión de las grandes masas, rígidamente organizadas, la condición previa para la victoria de esta ideología. Ibidem, Pág. 227

Los falsos libertarios, tipo Javier Milei, están compartiendo esta supuesta cita de Ayn Rand: "El fascismo, el nazismo, el comunismo y el socialismo son sólo variaciones superficiales del mismo tema monstruoso: Colectivismo". Tampoco nos dicen de donde sacan semejante cita. Pero es cierto que Ayn Rand era una egoísta del individualismo, por tanto su animadversión al colectivismo es cierta: "Ayn Rand era originaria de Rusia, y su formación primaria estaba arraigada en su oposición a los bolcheviques. Después de expatriarse y venir a Estados Unidos, su creencia fundamental era opuesta a la solidaridad. Utilizaba el término «colectivismo», pero a lo que realmente se oponía era a la unidad entre los individuos menos exitosos y dependientes. Ayn Rand creía que cuando las personas inferiores se unen, tienen un impacto negativo en el mundo" (Jacobín...👈)


Ayn Rand fue una precursora de los que después se llamó neoliberalismo, y ahora llaman de manera equivocada libertarismo: el egoísmo de los que más tienen y que logran imponer sus ideas al resto de la sociedad. Esa es la libertad que preconizan. 

No obstante el anarquismo si es colectivista pero antiautoritario. El comunismo soviético nacionalizaba, no colectivizada, o al menos los colectivos eran de distinta naturaleza a un colectivismo libre, y el socialismo soviético además acababa  con todo tipo de propiedad privada. El fascismo y el nazismo eran corporativistas respetando la propiedad privada de los empresarios y gran burguesía. No dan ni una. 

La URSS lo que hizo fue nacionalizar los medios de producción y poner a todos los trabajadores al servicio de los designios de un dictador. El anticapitalismo de Hitler iba contra los empresarios judíos que se suponía falsamente que controlaban todas las finanzas, no contra otros grandes empresarios supuestamente arios que ganaron mucho dinero con los nazis...

... Volkswagen, BMW, Allianz, Dr. Oetker... son algunas de las multinacionales alemanas más ricas del mundo. Ya disponían de un importante capital cuando el 20 de febrero de 1933 cerca de dos docenas de empresarios acudieron a una cita con el recientemente nombrado canciller del país, Adolf Hitler. El líder del Partido Nazi explicó a los magnates que, si lo apoyaban, también estarían protegiendo sus fortunas. Público...👈

Y siempre se olvida que Hitler se hizo millonario con los derechos de autor del Mein Kampf. Por tanto, cuando se habla de colectivizar hay que matizar, no son lo mismo las colectivizaciones anarquistas de la Guerra Civil, que tenían autonomía propia. O esas colectivizaciones de la URSS que en realidad eran nacionalizaciones que abolían la propiedad privada y se convertía en propiedad estatal. Propiedad que los nazis y fascistas respetaban y se organizaban en grandes corporaciones...

... Las ideas del corporativismo surgieron durante la primera mitad del siglo XIX como una reacción contra las revoluciones liberales. A medida que el liberalismo fue imponiendo el principio de libertad de trabajo, sus oponentes se embarcaron en la defensa de un retorno a los gremios de la época preindustrial, conocidos en muchos casos como “corporaciones”. El corporativismo suponía, por tanto, una impugnación de la idea de mercado libre de trabajo y del proceso de desregulación a que el liberalismo venía sometiendo a las relaciones laborales desde el inicio de siglo. Frente a ello, oponía una visión idealizada de la organización laboral anterior a las revoluciones, la cual concebía como un sistema a conflictivo que garantizaba la armonía social. CORPORATIVISMO Y FASCISMO. LOS SISTEMAS DE RELACIONES LABORALES AUTORITARIOS EN LA EUROPA DE ENTREGUERRA, Pág. 48


El escritor Axel Kaiser dándole una patada a los estudios historiográficos y a la ciencia política, acaba de escribir un libro mezclando comunismo, marxismo, fascismo y nazismo: todo en la misma coctelera. María Corina Machado, ha dicho de este libelo...

... “Este es un libro justo para este tiempo; fundamental para comprender cómo el fascismo y el marxismo son dos caras indisociables del mal que los demócratas debemos enfrentar por igual”. Leer más...👈

Hitler y Mussolini estaban muy lejos del socialismo real (URSS) y mucho más lejos de la socialdemocracia. Podrían compartir totalitarismo Hitler y Stalin, es decir, el poder total, como tantas dictaduras de la época, pero eran regímenes antagónicos en doctrina y organización, y sobre todo en la práctica. No se puede hablar de colectivos nazis lo mismo que colectivos anarquistas o bolcheviques. Esto decía Hitler del marxismo y de la democracia...

... La democracia occidental de hoy es precursora del marxismo... Mein Kampf, Pág. 42. Edición 1984

¡Tremenda falsedad! Hitler además de estar lleno de odio era un chiflado populista. Y única cosa era lo que escribía y otra cosa la que hacía. Nacionalsocialismo,  es una palabra sin un significado real como la denominación oficial de Corea del Norte: República Popular Democrática de Corea. O el propio libertarismo del que hace gala Milei, que no tiene nada que ver con la libertad de los anarquistas, sino de la libertad total de los mercados, es decir de las oligarquías capitalistas. De ahí que Axel Kaiser, que es uno de esos autodenominados libertarios (falso libertarios), quiere mezclar socialismo, comunismo, nazismo y fascismo: todo en el mismo saco. Para esos neoliberales, tan socialista es Pedro Sánchez como Stalin.

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