sábado, 31 de enero de 2026

Las teorías franquistas sobre Jay Allen

Mayo 1937. Comida para preparar exposición del Guernica de Picasso. El periodista Jay Allen, Diana Sheean, señora de Caspar Whitney, Juan Negrín, Muriel Draper y el periodista Louis Fischer.

¿Estuvo Jay Allen en Badajoz? Es complicado afirmar que entrara en Badajoz el día que dice que lo hizo, el 24 de agosto, aunque el artículo que remitió al Chicago Tribune se publicó el día 25. En infinidad de ocasiones hemos escrito sobre este artículo y sobre la información veraz que contenía dicho escrito, como el fusilamiento de los hermanos Pla, que en la plaza de toros se estuvo fusilando como confirmó al HOY en los años 80 el falangista Agustín Carande Uribe, también habla de que se estaban quemando cadáveres en el cementerio, aunque el no los pudo ver desde Elvas, eso no era posible. Habla también del asesinato de Sinforiano Madroñero.

Escribe Francisco Espinosa sobre Jay Allen y el libelo La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, en donde tratan de tirar por tierra al periodista norteamericano...

... ¿Tiene alguna importancia, dadas las circunstancias, que retrasase en dos días el intento del secuestro del gobernador Granados o que situase el asesinato del alcalde y de otras personas en un lugar diferente al que realmente ocurrió? Lo importante es que hubo un intento por parte de fascistas pacenses de secuestrar a Granados y que el 20 de agosto se asesinó públicamente y con parafernalia militar a varios republicanos, entre ellos al alcalde y un diputado socialista, y que de todo ellos informó Allen. Lo cierto es que elaboró sus reportajes desde Elvas sirviéndose de lo que le contaban y de lo que leía en la prensa portuguesa y europea. Lucha de historias lucha de memorias, Pág. 288

Como bien explica Francisco Espinosa: "Carece de sentido como hacen Pilo y compañía, aplicar el baremo de prorrepublicano a Allen y otro muy distinto a los profascistas periodistas portugueses. La crítica detallada que se hace a la famosa crónica del periodista norteamericano se podría hacer igualmente de las que los autores reproducen de algunos portugueses, sin embargo, solo se le hace al primero". Solamente acercándose a Elvas, Jay Allen se pudo enterar del intento de secuestro del gobernador civil Miguel Granados. No hemos visto en ningún reporte de prensa dicha información.

Miguel Granador Ruiz se refugió en Portugal huyendo de la muerte segura el día 12 de agosto. Según explicó Enrique Santos, el Sr. Granados le dijo a su secretario...

... Creo que ya todo está perdido. ¿Cuántos días tardaran en llegar, siete cinco? Además ya sabes lo que está ocurriendo. Por donde quieran que pasan estas tropas realizan verdaderas razias. La gentes huyen despavoridas de los pueblos que van cayendo en poder de los sublevados. La República está en su agonía. El Secretario, Pág. 72. Edición 1984.

Revisando los listados de la represión en Extremadura, las afirmaciones del gobernador civil son totalmente ciertas. Por eso el día 12 abandonó Badajoz. Salió de la capital pacense en un coche particular por Puerta de Palmas provisto de un salvoconducto. Alegaba que iba en viaje oficial. Junto al conductor iba el Sr. Campini, "miembro del Comité Provincial del Partido de D. Miguel". Antes de llegar a Alburquerque, giraron con destino a la Codosera, en donde no había vigilancia de los grupúsculos de las milicias. Abandonaron el vehículo y se adentraron a Portugal a pie...

... En la frontera, una pareja de guardiñas, enviada expresamente por el gobernador de Elvas (que cumplía escrupulosamente sus promesas) esperaba a don Miguel, al que agentes portugueses saludaron respetuosamente. Ibidem, Pág. 133

Miguel Granados logró llegar a Elvas "en automóvil. Allí quedó internado en un centro hospitalario. Fue visitado por su colega portugués en cuanto este tuvo noticia de su llegada. Y allí, también,  días después llegaron falangistas a devolverlo a la capital pacense a fusilarlo (...). Las órdenes del gobernador portugués fueron estrictas, severas, de que don Miguel fuera defendido a toda costa".

Así contó Jay Allen el intento de secuestro del Miguel Granados Ruiz...

... Este mismo día [23 de agosto] llegó un coche con la bandera roja y amarilla de los rebeldes. En él iban tres falangistas, acompañados por un teniente portugués. Enfilaron por las estrechas calles hasta llegar al hospital donde yacía el señor Granado, gobernador civil republicano de la ciudad. El señor Granado y su comandante militar, el coronel Puigdengola, abandonaron a la milicia leal dos días antes de que cayera Badajoz.

Los fascistas subieron corriendo las escaleras, y recorrieron un pasillo con las armas desenfundadas, hasta entrar en la habitación del gobernador. El Dr. Pabgeno, director del hospital, se arrojó sobre su indefenso paciente y gritó pidiendo ayuda, consiguiendo salvar una vida.

Puigdengolas se fue el mismo día 14 y no el 12 como el Sr. Granados. Como es natural esta canallada no la aireó la prensa portuguesa, ni la hemos visto en ningún otro reporte, porque sucedió puertas adentro de un hospital. Sin embargo Allen se hizo eco del intento de secuestro. Solo llegando hasta Elvas pudo enterarse. 

Miguel Granados acabó en el exilio mexicano...

... De su exilio portugués fue repatriado a zona republicana, en concreto a Tarragona. Con el final de la Guerra Civil pasó a Francia donde contó con la protección y un subsidio de 1.750 francos de la embajada de México en Vichy. Ante el temor a ser detenido por la Gestapo y repatriado a España se trasladó a Casablanca, desde donde a bordo del vapor “Serpa Pinto” llegó a Veracruz (México) el 16 de diciembre de 1941. Unos meses más tarde, en junio de 1942 llegaron a Veracruz a bordo del “Guinea” su esposa María López Frías y su hija. Dada la precariedad económica en la que se encontró en su exilio mexicano, recibió distintas ayudas de la JARE. Más tarde consiguió trabajar en el Hotel Majestic a cambio de un sueldo que apenas cubría el alquiler de la casa en la que habitaba. Con la ayuda de algunos amigos miembros de la masonería parece que su situación económica mejoró un poco, residiendo en México D.F. y años más tarde en Acapulco. Leer más...👈

Un anónimo que firma por las RR. SS. con el seudónimo que usaba Franco, Jakim Boor, asegura que Jay Allen fue despedido del diario “Chicago Daily Tribune” por mentir en la crónica del día 25 sobre "La ciudad de los horrores", un titular de prensa a todas luces veraz.


En mayo de 1942, el Chigado Daily Tribune publicó una pequeña nota para justificar el despido de Jay Allen...

... Hubo acusaciones de que Allen se había imbuido de la lealtad comunista en la España de entonces. Su horrible relato de la masacre de Badajoz, en la que se alega que los hombres de Franco mataron a 3.000 lealistas en la plaza de toros, provocó que se le dijera que sus servicios ya no serían necesarios. Al regresar a Estados Unidos, Allen abrazó abiertamente la causa lealista. Habló en nombre del comité conjunto para levantar el embargo contra la España lealista, un frente comunista. Allen también firmó una protesta contra el arresto de 16 comunistas en Detroit. Los Rojos estaban reclutando para ayudar a apoyar al bando lealista, presuntamente en contravención de las leyes de neutralidad.

El secretario judical de los juzgados de Burgos, Antonio Ruiz Villaplana acompañado del periodista Jay Allen en un mitin pro República española en el Madison Square Garden

La nota del Chigado Daily Tribune estaba escrita con total falta de objetividad y un sesgo profranquista, al afirmar que Allen estaba "imbuido de la lealtad comunista en la España de entonces", porque las amistades de Jay Allen fueron del PSOE y no del PCE, lo que ocurre es que para este diario conservador, en España todos los republicanos leales a la II República deberían de ser comunistas, por eso no es cierto que "la España lealista [era] un frente comunista". Esto eran las intoxicaciones de la España franquista. Allen estaba del lado de la democracia republicana, como en la II Guerra Mundial estuvo con los Aliados, de eso tampoco hay dudas, y está claro que Allen era prorrepublicano, algo que tampoco era un delito ni ningún secreto, pero por lo visto para el Chicago Daily Tribune sí debería de serlo. 

La leyes de neutralidad que denuncia el Chicago Daily Tribune, y que estaban contraviniendo "Los Rojos", los primeros en pasárselas por el forro fueron los EE. UU. al servirle combustible a Franco, y también Portugal que usaba su frontera para que los golpistas pudieran nutrirse de armamento.
 
En 1942 el diario conservador de Chicago, dio como bueno el relato franquista de que en Badajoz no pasó nada. Y como es lógico los redactores de dicho periódico no tenían forma de verificar cuanto de verdad había en el artículo de Allen. Y por cierto, Allen no dijo que en la plaza de toros se fusiló a 3.000 personas. Ni se repasaron el artículo que años antes publicó su mismo diario.

El diario Chicago Daily Tribune expulsó a Allen y a otros más por ser demasiado izquierdistas, Según escribe Paul Preston, el coronel McCormic,  jefe del Chicago Daily Tribune, pensaba que Jay Allen...

... era demasiado izquierdista y, en octubre de 1936, le despidió otra vez junto con los demás miembros liberales de la plantilla del periódico en el extranjero. El artículo [de la matanza de Badajoz] indignó a la jerarquía católica estadounidense, que trataba de presentar a Franco y a los rebeldes como santos cruzados. Idealista bajo las balas, Pág. 368

Jay Allen fue detenido en 1941 en la Francia nazi de Vichy por la Gestapo durante la II Guerra Mundial. La razón de su detención fue que lo acusaron de ser un agente británico y también por sus actividades como corresponsal de la Agencia NANA (North American Newspaper Alliance) en la Francia ocupada por los nazis, donde ayudaba a intelectuales y artistas franceses a escapar del país. Con anterioridad habría estado preparando con Randolfo de Pacciardi crear una ruta "para llevar a distintos refugiados españoles e italianos desde Orán hasta Gibraltar...":

Su ánimo se alimentaba de la esperanza de que, una vez que Hitler y Mussolini fueran derrotados, se haría algo con la dictadura de Franco. Confiaba en regresar a una España libre, porque así podría recoger los varios miles de libros que había tenido que dejar en Torremolinos, cuando se vio obligado a partir a Gibraltar en julio de 1936. Ibidem, Pág.399

Durante la II Guerra Mundial tuvo un cargo importante del Gobierno estadounidense...

... Oficialmente, Jay fue asignado al cuartel del general Eisenhower en Argelia con el rango de coronel "asimilado", trabajaba en realidad bajo las órdenes del general George C. Patton en Marruecos. Ibidem, Pág. 396

 El doctor Francisco Espinosa Maestre en el estudio La columna de la muerte,  apenas cita dos veces a Jay Allen y es prácticamente de pasada, una para decir que Allen escribió un importante artículo que tuvo mucha repercusión (206) algo muy cierto; y otra vez para citarlo junto a Southworth, y decir que el historiador norteamericano entrevistó a Mario Neves, Marcel Dany y Jay Allen (212).

En el libelo La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, a Jay Allen le dedican el capítulo XII, Jay Allen el gran engaño (páginas 203 a 227). Pretenden hacer creer que la matanza de Badajoz solo fue producto de la propaganda prorrepublicana. Que es cierto que la hubo, como también es cierto que hubo una gran masacre. Y como hemos demostrado en muchas ocasiones, el artículo del periodista norteamericano esta repleto de sucesos que realmente sucedieron. Por mucho que se empeñen negacionistas filofranquistas, como este anónimo que firma con el seudónimo de Franco Jakim Boor, que uno tiene la sensación de saber quien es. Bueno tengo dos candidatos: uno es de Monasterio y otro es un patriota  afincado en Cartagena.

Dice Francisco Espinosa, que  "Se entiende que los franquistas odiasen a Jay Allen tanto por el daño de sus reportajes les causaron como por la famosa entrevista con Franco; y por la misma razón se entiende que los autores del libro [La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda] sigan intentando desacreditarlo todavía hoy (Lucha de historias lucha de memorias, Pág. 288). 

Aunque nadie puede tener la verdad absoluta y menos en la historiografía, solo existe un camino para acercarse lo máximo posible a la verdad. La honradez, el estudio de muchas fuentes, y contrastar todo lo que nuestras capacidades nos permitan. No se fíen de los que dicen no tener sesgo, porque eso es absolutamente imposible. Son precisamente esos supuestos miembros de la falsa tercera España (Pérez-Reverte, Andrés Trapiello) los que más confunden a la opinión pública. A los neofranquistas como Jakim Boor los tenemos muy calados.

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