jueves, 26 de febrero de 2026

¿Fue posible la ruptura durante la transición española? NO


 A la muerte de Franco se crearon dos plataformas políticas, la Junta Democrática Española formada por el PCE, carlistas demócratas, las CC. OO. de Marcelino Camacho, el partido de Tierno Galván e independientes como Rafael Calvo Serer (Opus Dei y monárquico) y Antonio García-Trevijano  (amigo de Calvo Serer), abogado millonario con ambiciones políticas.

Al margen de esta organización tan variopinta, se formó la  Plataforma de Convergencia Democrática (PCD), que estaba formada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), varios partidos socialdemócratas y democristianos, y algunas organizaciones de extrema izquierda, como la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT) y el Movimiento Comunista de España (MCE). Mantenía un diálogo con el gobierno y tenía grandes dificultades para coordinar criterios y actividades, hasta que en 1976 se unió a la Junta Democrática de España, impulsada por el Partido Comunista de España (PCE), y formó la Coordinadora Democrática en marzo de 1976, más conocida como la Platajunta.

Según Antonio García-Trevijano, cuando la unidad estaba ya conseguida, los partidos políticos decidieron pactar por su cuenta la reforma política y dejaron marginada la ruptura democrática. La Plataforma de Convergencia democrática habían firmado un manifiesto...

... La Dictadura no es reformable. 

La Libertad no se puede negociar. En esta situación: 

  • 1. Las organizaciones políticas y sindicales abajo firmantes forman una Plataforma de Convergencia Democrática abierta a todos los partidos y organizaciones de carácter democrático de los diversos pueblos del Estado Español, sin exclusión alguna, que se compromete al restablecimiento y consolidación de la soberanía popular mediante la indispensable ruptura con el régimen actual y la apertura de un proceso constituyente
  • 2. La Plataforma de Convergencia Democrática se compromete a luchar por: - El establecimiento y organización de un régimen democrático y pluralista con estructura federal del Estado. - La inmediata liberación de presos políticos y sindicales y el retorno de exiliados. - La libertad de asociación sindical y el derecho de huelga. - Las libertades de expresión, asociación, reunión y manifestación y demás derechos reconocidos en los textos de organismos internacionales. - La supresión de los Tribunales especiales y de todos aquellos organismos y medios de carácter represivo, incompatibles con una sociedad democrática. 
  • 3. La forma de gobierno debe quedar sujeta a la decisión de la voluntad popular expresada en elecciones. 
  • 4. La Plataforma de Convergencia Democrática propugna que, a través de la voluntad popular, se adopten con urgencia medidas de cambio de estructuras socio-económicas y culturales, a fin de lograr una mejora de las condiciones de vida y de trabajo del pueblo y constituir una sociedad progresiva y justa. 
  • 5. La Plataforma de Convergencia Democrática consciente de la existencia de nacionalidades y regiones con personalidad étnica, histórica o cultural propia en el seno del Estado Español, reconoce el derecho de autodeterminación de las mismas y la formación de órganos de autogobierno en las nacionalidades del Estado desde el momento de la ruptura democrática y propugna una estructura federal en la Constitución del Estado Español. 
  • 6. La Plataforma de Convergencia Democrática, ante la situación actual de oposición al Régimen, adopta sin reservas una postura unitaria y considera necesario desplegar los mayores esfuerzos para la formación de un único organismo en el que se integren y fundan los ya existentes así como todos los partidos, movimientos y organizaciones sindicales democráticos que lo deseen. 
La Plataforma de Convergencia Democrática reitera su decisión de impulsar la movilización popular que permita frente a la opresión, un régimen de Justicia y Libertad.

Estaba claro que tanto la la JDE como la PCD querían una ruptura con la dictadura y las dos formaciones apostaron por un proceso constituyente como se puede comprobar en el manifiesto. ¿Entonces que ocurrió?

Pues escuchemos al periodista Gregorio Morán, gran conocedor de los entresijos de la inmodélica transición española. Oigamos el relato de Gregorio Morán en contraposición del de Antonio García-Trevijano Forte...

... Yo estaba  convencido de que la democracia en España sería imposible si no se alcanzaba la ruptura democrática, y mientras los partidos pensaban como yo, fue posible la unidad, y para mí fue un honor acompañarlos, pero hubo un momento cuando habíamos logrado prácticamente la unidad, cuando teníamos a punto la acción política para plantear una alternativa democrática verdadera al Estado de la dictadura, en ese momento los partidos aceptaron el pacto reformista del Estado de la dictadura y naturalmente mi acción política quedó parada.

Gregorio Morán en la presentación de su libro El Precio de la Transición, dejó muy claro porque los partidos aceptaron el pacto reformista y no la ruptura constituyente como todos planteaban...

... Lo que caracterizó la transición fue el miedo..., el miedo (...) La característica fundamental por lo que la ruptura fue imposible, por más que se quisiera y que se anhelara por una parte de la sociedad, era un elemento clave: ¡El miedo! 

No fue el consenso, sino el miedo como bien apunta Gregorio Morán lo que les llevó a todos los partidos políticos a entenderse con los restos del Estado franquista, o bien, fue el miedo lo que produjo el consenso. Muerto el perro no se acabó la rabia. La transición la tuteló el franquismo pues todo su aparato coercitivo estaba intacto: jueces (al TOP le cambiaron el nombre por Audiencia Nacional), la Policía Nacional y, sobre todo, el Ejercito, seguían siendo los mismos franquistas que en 1975 a la muerte de Franco.

La revolución de los Claveles que acabó con la dictadura portuguesa fue un golpe de Estado que dio el mismo Ejército portugués, por eso allí fue posible una ruptura y un proceso constituyente (1974-1976...👈). En España la situación era totalmente distinta.

Un admirador de Antonio García-Trevijano en la muerte de Gregorio Morán se ha querido acordar de él...

... A este excelente e independiente periodista  [Gregorio Morán] nunca le vimos de ana-listo por las televisiones del Régimen del 78. Decía verdades como puños para llevarlo a ellas y que la ciudadanía se enterase de a quienes votan. Su libro sobre la Transición española levantaba ampollas entre los sistémicos de la imperante oligarquía española. D.E.P.

Espero que por fin se de cuente de que lo han engañado y que nadie traicionó a García-Trevijano, para empezar, porque él tan solo era uno más entre la ingente cantidad de políticos y de ideologías que formaron la Platajunta. Lo que ocurría es que los independientes, que no tenían partido, se quedaban fuera de la transición y sin los réditos que ello podría aportar. Pues siempre estar al lado del poder político genera muchos tipos de beneficios. 

Un amigo que admira a García-Trevijano, me asegura que yo le tengo mucho odio. Pero más que odio es grima. No entiendo como a este señor que mentía a placer nadie pueda tener tanta fe ciega en él. En una conferencia de Antonio García-Trevijano, un exmilitante del PCE durante la transición le preguntó a García-Trevijano, que porque no funcionó la Platajunta. La respuesta es para enmarcarla: porque el Partido Comunista  traicionó a García-Trevijano, igual que Juan Carlos I traicionó a su padre. Juan de Borbón era el heredero legítimo de la corona y por capricho de Franco hubo un salto dinástico. ¿Quién cojones era García-Trevijano?

Después culpabiliza a los militantes del PCE por permitir que no hubiera ruptura: "Fracaso todo, porque yo no podía concebir siquiera...

... que personas como tú, que había muchas dentro del Partido comunista, pudieran tolerar, admitir que en el último momento, Santiago Carrillo les dijera, hay que hacerse monárquico, sacar la bandera de la monarquía y aplaudir al monarca, y que todos como corderitos, dijeran, como hay ruido de sables, pues venga, aceptamos, legalizamos

García-Trevijano culpabilizaba a los militantes del PCE, y en particular al pobre hombre que le había realizado la pregunta, al decirle que él no podía "concebir siquiera, que personas como tú...". Desde luego que este hombre no tenía bien alineadas las neuronas, además supuraba un odio visceral por todos los poros de su piel.

En realidad el PCE de carrillo al transigir con la reforma política no se estaba convirtiendo en monárquico, sino en accidentalista, como lo fueron Gil Robles y José Calvo Sotelo, que sin ser republicanos se presentaban a las elecciones. Y si aceptaban el modelo de cambio, tenían que aceptar la bandera roja y amarilla y con ellos todo lo que venía implícito. García-Trevijano fue un gran chiflado.

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