lunes, 2 de marzo de 2026

Sobre la tofografía del supuesto pozo o fuente en el río Rivillas, y algunos apuntes sobre Jay Allen

 


Debo el conocimiento de esta fotografía a Francisco Pilo Ortiz, que la ha usado como portada de su último libro. En una entrada anterior dije que me parecía muy extraño que fuese una fuente, pues es raro que la construyeran en el cauce de un riachuelo que en invierno se desborda con facilidad. Pensé que podría tratarse de un pozo. Además el poco desnivel del terreno, me hacía sospechar que la fotografía se tomó en cualquier otro lugar de Badajoz, por eso afirmé que "Un servidor no se atrevería a asegurar el lugar donde se tomó la instantánea". Hay que ser muy cautelosos a la hora de hacer afirmaciones categóricas. De todas las formas lo de menos era en el lugar en donde se tomó la instantánea.

Me llama la atención que fuera una nueva versión de la fotografía en donde se veía al fondo un camión y un muerto al lado. Ese era uno de los camiones en donde se transportaban a los muertos que las tropas de Yagüe dejaron por todo Badajoz. Me dicen que esos muertos los asesinaron en aquel lugar. Y esto me confirma que no era cierto, como afirmó Moisés Domínguez, que los llevaron a aquel lugar ya cadáveres, porque habían caído en la brecha de la Trinidad.

Mi amigo el arquitecto Javier Teijeiro Fuentes, gran conocedor del patrimonio arquitectónico pacense, me sacó de dudas. Sí se trata de la fuente del río Rivillas, construida en el siglo XVI, y que fue sepultada en los años 80 en unas obras de remodelación del cauce del Rivillas.


Aquí se ve la fuente al completo. Parece que se ve agua dentro de la fuente, algo muy raro en agosto porque el Rivillas va completamente seco. En fin cosas sin sentido. ¿Cómo sacarían agua de esa fuente? Por eso me parecía tan extraño que fuera una fuente y no un pozo. Hay que tener en cuenta que está vallada y por lo que se ve cerrada. ¿Una fuente con una puerta que te impedía acceder al fuente? ¿De dónde extraían el agua? Pero en fin, las fotografías no lo cuentan todo.


El libro de Francisco Pilo se puede adquirir por Amazon, y son 384 páginas en donde nos quiere explicar, según el título de la obra, que la matanza de Badajoz fue un mito. El libro, según el propio autor viene a desvelar ciertos detalles que lleva desmintiendo desde un blog que tenía y por las RR. SS. hace años:

  • ¿Preguntó John Thompson Whitaker al teniente coronel Yagüe si había fusilado muchos prisioneros en Badajoz y le respondió que no iba a dejar cuatro mil rojos en su retaguardia?
  • ¿De dónde sale esa cifra de cuatro mil?
  • ¿Fue cierta la matanza en la plaza de toros?
  • ¿Vio Jacques Berthet  300 muertos en la calle San Juan y vio que en la plaza de toros se estaba fusilando en masa a los prisioneros?
  • ¿Vieron los periodistas 80 cadáveres en la Plaza de la República (actual Plaza de España)?
  • ¿Por qué se censuró el artículo de Mario Neves del día 16 de agosto?
  • ¿Amenazó el general Queipo de Llano a las mujeres de Utrera diciéndoles que los moros iban  a enseñarles lo que eran hombres de verdad? 
  • ¿Estuvo el periodista norteamericano Jay Cooke Allen en Badajoz el día 23 de agosto?
  • ¿Mintió el coronel Puigdengolas en su Diario sobre lo ocurrido en Badajoz antes de su deserción y huida a Portugal?

En este libro podrán encontrar todas las respuestas a estas cuestiones, según el propio Francisco Pilo Ortiz. Les hago un poco de spoiler. La cifra de 4.000 la pudo sacar Allen de un informe que tenía el embajador en Lisboa Claudio Sánchez Albornoz, en donde el informante hablaba de 4000 ó 4.500 muertos, por tanto la cifra de Allen estaba fundamentada a los ojos de la época. 

En la plaza de toros se estuvo fusilando como lo confirmó el falangista Agustín Carande Uribe, pero fue uno de los lugares más en donde se estuvo matando. Lo que viera Berthet, o dejara de ver, hoy ningún avezado investigador lo puede confirmar, pero es cierto que Badajoz amaneció lleno de muertos y al menos tres o cuatro camiones estuvieron recogiendo cadáveres durante tres días según el testimonio del terrateniente Lisardo Sánchez.

 Ningún periodista como es obvio vio los fusilamientos en la plaza de toros. Los militares no eran gilipollas. Neves fue censurado, porque escribía para la prensa de una dictadura. Allen cuenta cosas que sin haber llegado al menos hasta Elvas era muy complicado saberlas, y si es cierto que escribió el artículo a distancia entonces era un genio del periodismo. Sobre el Coronel Puigdengolas hay una excelente biografía de Héctor Alonso García, que desmontan todas las patrañas que se han argumentado sobre su estancia en Badajoz. 

En la contraportada del libro, Francisco Pilo Ortiz escribe que va a desmontar las mentiras del periodista Jay Allen, "que no estuvo en Badajoz y a pesar de eso es uno de los iconos favoritos de diversos historiadores subvencionados que se dedican, a cambio de dinero y cargos a mantener infinidad de bulos que en este libro quedarán totalmente desmontados". Desgraciadamente Francisco Pilo no tiene un asesor que le aconseje de como no hay que hacer la propaganda de un libro. Asegurar tajantemente que en ese libro se desmontaran totalmente los bulos de otros historiadores, es un acto de exaltación personal vergonzoso, porque en historia nadie tiene la palabra final. Podría haber escrito que intentará poner fin a algunos bulos que se mantienen todavía hoy en día, y sin hacer referencias a otros historiadores que ni siquiera nombra para generar la duda. Pero en fin, Francisco Pilo Ortiz no es un historiador profesional y se mueve más bien por las vísceras que por el juicio moderado de los historiadores independientemente de su ideología. Y escribir cegado por la pasión ideológica es el peor de los métodos.

Un servidor se ha leído todo lo que le ha llegado sobre la Guerra Civil en Badajoz, y no conozco a ningún historiador contemporaneo que tome a Jay Allen como uno de los iconos de la información sobre lo que ocurrió en la capital pacense. Francisco Espinosa solo lo cita en dos ocasiones en un libro de 579 páginas. Y habría que saber que historiadores subvencionados son esos de los que habla Francisco Pilo, que a cambio de mentiras historiográficas, lanzan bulos tomando como referencia a Jay Allen. Yo no conozco a ninguno.

Lo que escribió Allen en su artículo estuvo plagado de hechos verídicos, como el asesinato de los hermanos Pla, el diputado Nicolás de Pablo y el alcalde Sinforiano Madroñero; que en el cementerio se estaba quemando a los presos, pero que él desde Elvas como es lógico no podría ver tal y como afirmó en la crónica; qué en la plaza de toros se estuvo fusilando, porque por mucho que se niegue, los más viejos hemos conocido a testimonios que nos han corroborado que es cierto que en el coso taurino sí se estuvo fusilando, aparte del testimonio de un conocido falangista; los 4.000 muertos de los que habla Allen, los hemos visto reflejado en libro de Francisco Espinosa Maestre, obtenido de los archivos de Claudio Sánchez Albornoz...

... En Mérida se calcula que hayan muerto, dicho a mi mismo por los médicos que acompañan a Castejón, unas 2.000 personas, así mismo se calcula que en Badajoz unas 4.000/4.500. Le han prendido fuego al teatro López de Ayala, estando completamente en ruina. Éstas son las noticias que no muy detalladas puede dar el Sr. (nombre tachado) que mañana por correo y certificado enviará más detalles de suma importancia para una información interesante. La columna de la muerte, Págs. 95 y 96. edición 2017

Intentaron secuestrar en al gobernador Civil Miguel Granados Ruiz en el hospital de Elvas, hecho del que también informó  Jay Allen: "Los fascistas subieron corriendo las escaleras, y recorrieron un pasillo con las armas desenfundadas, hasta entrar en la habitación del gobernador. El Dr. Pabgeno, director del hospital, se arrojó sobre su indefenso paciente y gritó pidiendo ayuda, consiguiendo salvar una vida".


"Los moros y los legionarios lo saquean todo. Pero lo más siniestro es que la «policía internacional» portuguesa está contraviniendo las normas internacionales y devolviendo a cientos de refugiados republicanos a una muerte segura bajo los pelotones de fusilamiento rebeldes". Que devolvían a los refugiados que huían de los militares sediciosos es otra de la realidades del artículo de Allen. Existe una obre de la antropolga portuguesa Dulce Simões, que demuestra que se devolvían a los refugiados en camiones. Solo saber hablar español te hacía sospechoso. Francisco Pilo Ortiz de nuevo va a intentar a estirar el chicle.

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