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| Luis García Jambrina, autor de 'El último caso de Unamuno' |
Luis García Jambrina, es titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca (USAL), la misma Universidad salmantina a la que Miguel de Unamuno estuvo tan ligado. Acaba de publicar una novela sobre Unamuno, el Último caso de Unamuno, donde deja caer que muy posiblemente a Unamuno lo liquidaron o los falangistas o los militares, porque en el Paraninfo el 12 de Octubre de 1936, el día de la Raza, después Día de la Hispanidad, hoy Fiesta Nacional de España, se enfrentó a Astray y a todos los militares presentes. Todo es posible, pero los falangistas cumplían las órdenes de los militares en torno a la represión. En todo caso, de ser falangistas los responsables, habría sido por iniciativa individual de algún desnortado. A Unamuno con tenerlo preso en su propio domicilio les era suficiente. Fue la esposa de Franco quien sacó de su propia mano a Miguel de Unamuno del Paraninfo de la Universidad. Por tanto, el rector de la USAL tenía las simpatías sinceras de la primera dama de la dictadura. Yo no creo que las órdenes partieran de arriba. es decir, del mando militar golpista.
Luis García Jambrina opina que si lo asesinaron fue porque "Si no hubieran asesinado a Unamuno, podría haber cambiado el curso de la Guerra Civil" (elDiario.es...👈), ya que debido a su enorme prestigio internacional alguna potencia extranjera hubiera ayudado al Gobierno de la II República. Esto es exagerar la importancia o el peso de un intelectual en el contexto internacional. ¿No hubo ningún otro intelectual que se mantuvo fiel a la Constitución con el peso suficiente? ¿El Gernika que pintó el afamado Picasso no sirvió para denunciar los crímenes del bando golpista? ¿Los artículos de los periodistas que denunciaron el bombardeo de Gernika o la matanza de Badajoz no concienciaron a la opinión publica internacional? Es lo que nos faltaba por oír, que Unamuno gracias a su relevancia como gran intelectual podría haber inclinado la balanza. ¿Y el asesinato de Federico García Lorca, tampoco generó rechazo entre las potencias extranjeras? La opinión de Luis García Jambrina es muy exagerada y sobrevalora en demasía a Miguel de Unamuno. Y sí así fuera mucho peor. Unamuno tendría que haber estado del lado de la legalidad republicana.
Asegura este profesor, que se ha "encontrado con mucha gente culta y leída que decía que no lo leía porque era facha o que no le interesaban la lengua ni la cultura vasca. Se ha revelado que es absolutamente falso". Con los años el afamado intelectual vasco se había vuelto un reaccionario españolista y no exactamente en un "facha" en el sentido de fascista, aunque recibió en sus casa a José Antonio Primo de Rivera, comió con él en un restaurante salmantino a la vista de todos, y asistió de la mano de Primo de Rivera a un mitin que Falange ofreció en Salamanca. Hoy ningún intelectual iría acompañado de Abascal a un mitin de Vox, sería propaganda para Vox, a no ser que fuera igual de facha que Santiago Abascal. Ahora bien, no leer a Unamuno por sus ideas políticas, es como no admirar el Gernika porque Picasso era un machista, o esconder los cuadros de Dalí porque era franquista. Hay quien no quiere ver la última película de la saga Torrente, porque Santiago Segura es un "facha", otra imbecilidad más de la izquierda. Si no quieres ver las películas de Torrente, que sea por su dudosa calidad, pero no por la ideología del director de la película.
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| Estoril (Portugal), 1935 (CA). "El general Sanjurjo, con su esposa, recibe la visita de los ilustres españoles, señores Unamuno y Wenceslao Fernández Flórez". (ABC...👈) |
Unamuno en 1935 visitó a Sanjurjo, el golpista exiliado en Portugal e indultado por Azaña y amnistiado por Lerroux. El intelectual español fue invitado a visitar Portugal por el dictador portugués a unas jornadas que significaban cierto blanqueamiento de la dictadura lusitana (ven enlace...👈). Unamuno pasó de ser del PSOE y de enfrentarse al dictador Miguel Primo de Rivera, a congeniar con Antonio Oliveira Salazar y "compadrear" con el doblemente golpista, el exgeneral José Sanjurjo Sacanell, y a asistir a la propaganda política del hijo de Miguel Primo de Rivera. Estos notables giros, los hagiógrafos de Unamuno lo justifican alegando que era un hombre de pensamientos contradictorios o alegando que no tenía ideología.
Miguel de Unamuno fue, con 30 años, miembro de la agrupación socialista de Bilbao y concejal electo del PSOE en Salamanca. Aunque más tarde se desvinculó del partido, su militancia fue intensa en su juventud (1894-1897). Pero con los años se fue atemperando hasta acabar enfrentado a Manuel Azaña por el estatuto de autonomía de Cataluña. En su correspondencia, Unamuno incluso manifestó en un tono cínico o de resignación: "Justo es que España pierda Cataluña. Y la perderá, no hay duda que la perderá»" Consideraba que la dinámica autonómica amenazaba la unidad española y calificaba de "fantasmas" las discusiones sobre dicha autonomía. Qué después de apoyar el golpe de Estado los militares empezaron a asesinar a diestro y siniestro, es una circunstancia que Miguel de Unamuno no apoyaba, pero hasta el día de su muerte siguió confiando en Franco.
El giro ideológico de Unamuno era evidente, se enfrentó a Millán-Astray (y no a todos los militares del Paraninfo) por las burradas del discurso del creador de la Legión, no porque hubiera retirado el apoyo al golpe de Estado, que como denunció Unamuno, en ambas retaguardias, "los hunos y los hotros", se cometían asesinatos deleznables, pero él tenía la esperanza de que Franco enderezaría el rumbo de la facción golpista.
Unamuno se mantuvo con los golpistas por motivos ideológicos, y no porque quisiera enderezar el rumbo de la República, o en cierto modo sí, quería como todos los golpistas, subvertir el resultado de las elecciones de 1936. Para atraer a los militares republicanos el golpe de Estado se realizó con la bandera tricolor, hasta que el 15 de agosto se volvió a oficializar en la retaguardia franquista (en una ceremonia presidida por Queipo de Llano y Franco) la bandera roja y amarilla, o rojigualda, como la llaman los cursis...
..."De manera equivocada él pensaba que se trataba simplemente de un pequeño pronunciamiento militar que venía a enderezar el rumbo de la de la República. Salvar la República, en definitiva. Y lo creyó así porque los militares, incluso el propio Franco, en sus proclamas, siempre terminaba con el Viva la República, pero enseguida se da cuenta de que no es así, rectifica, se distancia y hasta se enfrenta a los militares de manera directa, como vemos en el acto del 12 de octubre del 36, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, donde se enfrenta no solo a Millán-Astray, sino a todos los militares allí presentes y queda clara cuál es su posición. El problema es que como Unamuno apoya inicialmente a los militares, lo utilizan propagandísticamente. A Franco le vino muy bien ese apoyo inicial de Unamuno y siguió utilizándolo y manteniéndolo hasta el final porque Unamuno era una de las figuras españolas con más prestigio internacional. No solo lo asesinan, sino que siguen utilizando propagandísticamente su legado, hasta el punto de que llegan a darle el nombre de Unamuno a un campo de concentración",
"... un pequeño pronunciamiento militar para enderezar el rumbo del República". O sea, "Salvar la República, en definitiva". Leer estas cosas tan edulcoradas puede crear diabetes. Si el golpe de Estado fracasa en los primeros meses, Unamuno debiera haber sido juzgado por auxilio a la rebelión. El general Sanjurjo fue juzgado por encabezar simplemente "un pequeño pronunciamiento" y fue condenado a muerte.
Los golpistas y sus cómplices se pusieron fuera de la Constitución, cometieron uno de los peores de los delitos contra la legalidad de una nación, y el Sr. Unamuno fue uno de ellos. Ser un gran intelectual no lo libra de ninguna de las maneras de haber cometido aquel terrible delito. Los pronunciamientos decimonónicos tendrían su sentido porque era la única forma de cambiar (sin sangre) un gobierno por otro. En un Estado en donde se usan las urnas, es decir la voluntad popular, los pronunciamientos son golpes de Estado, o lo que es lo mismo, delito de rebelión. Y eso fue Unamuno, un golpistas más, ya vale de excusas y blanqueamientos.
Yo viví durante un tiempo en la calle Miguel de Unamuno, y nadie de la memoria histórica se atrevió a incluir esa calle en el listado de las nomenclaturas que había que eliminar. Algo totalmente injusto. Ernest Hemingway, André Malraux, George Orwell, Pablo Neruda, Antoine de Saint-Exupéry y Louis Aragón, y otros muchos más, fueron intelectuales de prestigio que apoyaron al Gobierno republicano. No podemos justificar a Unamuno diciendo que él no estaba de acuerdo con "el rumbo de la República", porque para dicho rumbo se convocaban elecciones. La revolución de octubre del 36, solo adquirió relevancia en Asturias causando 1.200 muertos (la mayoría eran de los revolucionarios), fue un golpe de Estado en toda regla. ¿Justificamos a Indalecio Prieto, a Largo Caballero a la CNT o la FAI, y al PCE, diciendo que querían enmendar el "rumbo de la República· que se había vuelto reaccionaria en contra de los intereses del pueblo? Repito, para eso estaban las urnas, y no la voluntad de los revolucionarios o de los reaccionarios.
En una entrevista a este profesor de la USAL .afirmó que" Unamuno no tenía ideología, lo que tenía era pensamiento". O lo que es lo mismo en vez de ideología tenía ideas. Esta es la forma de justificar a esas personas que un día se levantan siendo defensores de la Hispanidad imperialista, y al día siguiente se proclaman pacifistas en contra del imperio yanqui. O ven el Estado federal gringo como un ejemplo y reniegan de las comunidades autónomas. Pueden defender algunos planteamientos de Vox, lo mismo que del PCE en materia social. En fin, Unamuno era como la Falange Española y de la JONS, que no eran ni de izquierdas ni de derechas, porque no tenía ideología sino pensamiento. Según Luis García Jambrina, la ideología no tiene que ver nada con la verdad. Y como Unamuno no tenía ideología era poseedor de la verdad. Lo que trata este profesor es de despojar de ideología a Unamuno para justificar precisamente sus bandazos ideológicos. Lo mismo nos han repetido los historiadores franquistas, que Franco tampoco tenía ideología. Pareciera como si existió el franquismo, ahora estuvieran creando el "unamunismo". El señor sin ideología que un día renegaba de Miguel Primo de Rivera, y otro día acudía a un mitin de su hijo el falangista fascista. ¡Que cacao mental!
Las ideologías, cada una, tienen su propia verdad (no siendo ideologías excluyentes o liberticidas), todos tienen razón al tener parte de una verdad parcial. Porque la ideología, a fin de cuentas, es una forma de organizar la sociedad, en definitiva, son unos prismáticos con los que vemos la vida cotidiana. La verdad objetiva no la tiene nadie, ni la tenía Miguel de Unamuno, ni la puede tener ningún ideólogo. El ser humano siempre está en busca continua de la verdad. Tiene razón en una cosa, Unamuno no era contradictorio, sino que su pensamiento, ergo su ideología, había mutado de posiciones socialistas en su juventud, a pensamiento reaccionario en su senectud. Algo por otra parte muy común y cotidiano.
Es muy común confundir partidismo con ideología, y este profesor de filosofía lo confunde. Los partidos políticos son los que más se equivocan a lo largo de su historia, a veces mezclan las ideologías y hasta se mudan chaqueta por intereses partidistas. Pero eso no es ideología, eso es política de partido, como Aznar, que para que lo apoyara Pujol era catalanista, y para congraciarse con ETA los llamó Movimiento de Liberación Vasco.
Por otro lado, en el centro izquierda o en el centro derecha, mezclan en sus planteamientos ideales de izquierdas y derechas. O sea, es muy complejo definir ciertas ideologías, e incluso hay ciudadanos que una legislatura votan al PSOE y en la siguiente al PP. Por Twitter he visto como fascistas y nazis criticaban a Vox y al PP por no defender a un soldado español que fue detenido en Israel. Un servidor lejos de ser un nazi coincidía con estos fascistas. Alguien puede estar en contra de las autonomías como lo está Vox, y no ser partidario de Santiago Abascal. Por eso no confundamos ideología con partidismo. Porque ser partidario de un estado centralista no lo inventó Vox.
Otra cosa que dice Luis García Jambrina, es que le gusta usar el formato de novela, porque "nos posibilita llegar allá donde no llega el historiador" Afortunadamente el historiador no inventa, sino no podría ser considerado como historiador. Por eso mismo solo me he leído una novela histórica. Porque la novela y la historia debieran de estar reñidas, lo mismo que el cine y la historia. Con eso de que los autores tienen licencia para mostrarnos sus dotes artísticas, te pueden colar por ejemplo, una checa en Gernika en la película del mismo nombre dirigida por Koldo Serra en 2015, o un cambio de la bandera tricolor por la roja y amarilla en el palacio de los Golfines en Cáceres, en Mientras dure la guerra, dirigida por Alejando Amenábar.



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