En abril de 1940, el régimen franquista promulgó el decreto que ordenaba al Fiscal del Tribunal Supremo instruir un sumario sobre los hechos delictivos cometidos en zona republicana. Este es el comienzo de la Causa General. No obstante, algunos tribunales militares y delegaciones provinciales ya recopilaban información de manera fragmentaria desde el transcurso de la propia Guerra Civil (1936-1939). Son documentos muy útiles, aunque hay que acercarse a ellos pues al ser documentos de parte pueden estar impregnados de ideología.
De todas formas, se trataba una investigación interna que no estaba destinada para la propaganda del régimen franquista. Y según algunos historiadores, esa documentación no se usó en ningún juicio. Hay que tener en cuenta también, que la Causa General no sirve para acusar a nadie, porque no consta el testimonio de descargo de los acusados, es decir, aquellos acusados no podían defenderse de lo que se le acusaba en la Causa General. Tampoco los juicios a granel del franquismo, fuera de cualquier garantía judicial, nos aclaran gran cosa.
Siguiendo el relato de Francisco Pilo Ortiz, vamos a detallar la "azarosa" historia del hermano Marista Pedro Ortigosa Oraá, uno de los once asesinatos ocurridos en Badajoz después del golpe de Estado hasta la entrada de la columna Madrid en Badajoz. Según Pilo, un grupo de milicianos se presenta en la casa de don Fernando Pesini en la cañada real de Sancha Brava, al lado del viejo campo de fútbol del Vivero y muy cerca del antiguo seminario. Según parece ser, el sacerdote se había escondido bajo la protección de Fernando Pesini. Según Pilo, el hermano marista Ortigosa Oraá (hermano Aureliano), ante las presiones a la que fue sometido Pesini "se descubrió e identificó como sacerdote".
Relata Pilo, que los milicianos andaban buscando a otro sacerdote que había huido del seminario, y le demandaron al religioso que les dijera en donde estaba dicho cura, amenazándole con quitarle la vida si no accedía a sus peticiones. El religioso, muy obstinado, no quiso delatar a su compañero. Los milicianos viendo que el hermano marista no soltaba prenda lo condujeron hacia el puente de Palmas para ejecutarlo sin piedad...
... Es muy posible que la intención de estos milicianos no fuera la de matar al hermano Oraá (...). según un testimonio con el que pude hablar y que aquel momento cruzaba el puente, observó como el detenido y sus captores se encontraban ya en la mitad del puente. En este momento surgió una disputa entre los milicianos. Algunos querían presentar al detenido a las autoridades mientras otros, por el contrario, querían encontrar al otro cura y decían que el hermano Oraá les llevaría hasta él, aunque fuera a la fuerza. Ellos lo vivieron, Pág. 63
Continúa Pilo explicando que los milicianos dieron marcha atrás, y en el principio del puente del lado de la margen derecha del Guadiana, bajaron por la rampa que daba al hornabeque, e intentaron que el sacerdote les dijera el paradero del otro religioso huido, y posteriormente trataron de que blasfemara. Y como no hizo ni una cosa ni la otra debajo de un ojo del puente lo asesinaron. Todo esto, y lo digo con mucho respeto, suena a literatura barata reconstruida a posteriori. Sobre todo porque aquellos asesinatos ocurrían sin testigos molestos. También es absurdo que, una vez que estaban en mitad del puente de Palmas, volvieran al principio del puente para asesinar a su víctima. ¿Y como sabían que le intentaron hacer que blasfemara?
Estos hechos deberían estar relatados en la Causa General de Badajoz capital, pero no aparece nada de este fantasioso relato. Resulta prodigioso como el Sr. Pilo consigue testimonios orales de aquel asesinato 65 años después, y en la Causa General no supieron nada de toda esta historia digna de una serie de Netflix.
"Muerto en la cañada de Sancha Brava de varios tiros de escopeta, después de bárbaramente maltratado", esta escueta frase aparece en los listados de los asesinados en Badajoz, referente a Pedro Ortigosa Oraá, durante el tiempo que la ciudad permaneció fiel al gobierno republicano . Al sacerdote lo asesinaron allí en donde lo capturaron. Los testimonios orales hay que verificarlos con otros documentos o con otros testimonios, y sino, hay que tomarlos con mucha cautela, sobre todo estos relatos en donde no hay testigos directos. En la Causa General de Badajoz, de algunos asesinatos dan algunos nombres (sin pruebas), y de los que se desconocen sus autores, como la del hermano marista, que dicen: "De las personas que intervinieron en los restantes asesinatos, se carecen de datos, habiendo resultado infructuosas las averiguaciones practicadas por los agentes municipales".
Los golpistas se hicieron con Badajoz el 15 de agosto. Los asesinatos eran muy recientes y solo tenían que investigar 11 crímenes injustificables. Pero aquí tenemos a Francisco Pilo Ortiz contándonos con pelos y señales cómo asesinaron a Pedro Ortigosa Oraá, mientras que hace 65 años los investigadores no pudieron descubrir nada, todo un portento.
En descargo del Sr. Pilo, diremos que hoy la Causa General está accesible por Internet, y antes había que mover al culo hasta el Archivo Histórico Nacional. Es un fallo no decir los nombres de las personas que le contaron tal ficción a Pilo, que bien pudo ser Manuel Martín Lobo (no lo sé con precisión), ingeniero pacense de Montes y Periodista. Fundador en 1947 de la Juventud Universitaria Extremeña, quien en el libro La otra memoria, de Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera, escribe un apartado al religioso asesinado el 7 de agosto: "El hermano Aureliano (Pedro Ortigosa Oraá) desconocido protomártir marista español de Badajoz, en agosto de 1936 (Dialnet...👈). A
Así escribe la historia la derecha española, con propaganda. Y no hablo del libro de Pilo del año 2001, sino el de Bullón de Mendoza. No hay dudas de que aquel asesinato es una monstruosidad, por eso no son necesarios añadidos fantasiosos. Si Miguel Granados ordenó la detención de derechistas sospechosos de sumarse al golpe de Estado, no estaba ordenando su eliminación.
En 2013 el Vaticano beatificó a Pedro Ortigosa Oraá junto a otros 521 sacerdotes extremeños: "El cardenal Amato dice que murieron porque se buscaba "el exterminio programado de la Iglesia" (HOY...👈). Volveremos a repetir lo de siempre: a los religiosos y religiosas los asesinaban por motivos ideológicos, y al declarar la propia Iglesia la Guerra Civil como "cruzada", se estaban exponiendo, todavía más, a la ideología de los propios golpistas, ergo a la represión sangrienta en la zona republicana. ¿De que exterminio programado se habla, si en Badajoz solo asesinaron a dos sacerdotes? Muchos si pensamos que solo una vida es digna de defenderla. Y en una guerra solo se le puede arrebatar la vida a una persona en combate o tras un juicio justo, pero es una cifra que hace poner en duda dicho relato victimista de la Iglesia católica, colectivo que sufrió los rigores de la vesania "roja" como todas las personas de derechas. Ni más ni menos.


Es verdad que los hechos narrados recurriendo principalmente a testigos presenciales, tienen el inconveniente de incurrir a menudo en inexactitudes o detalles que no cuadran del todo con la lógica.
ResponderEliminarNo obstante, esto no desvirtúa el hecho fundamental. Esto es, el vil asesinato cometido por unos desalmados sobre una víctima indefensa e inocente. Uno más de los muchos que se cometieron en aquella inhumana guerra civil.
DE FRENTE