El escándalo del comedor solo para no españoles es peor aún. Lo anuncia el Ayuntamiento comunista pero lo dirige la Comunidad. Ergo del PP. pic.twitter.com/XJtWdwjLtY— Hermann Tertsch (@hermanntertsch) 27 de diciembre de 2016
Estos días atrás Hermann Tertsch escribía para el ABC un demoledor artículo de opinión contra el Ayuntamiento de Madrid. Ya las primeras palabras dejaban entrever la rudeza, en todos los sentidos, del artículo:
El artículo seguía con un tino de disparates a cada cual más grotesco y falso:
Jamás de los jamases hemos visto justificar una metedura de pata de manera tan estúpida, error que más bien era de principiantes, hurgando en las mentiras de los libros anti comunistas, y justificando las malas decisiones de la derecha, arguyendo que esta imita a la izquierda. Lo cierto es que la derecha es autónoma y no necesita de ningún ejemplo para jodernos la vida día a día.
Lo normal habría sido escribir otro artículo dedícándole los mismos improperios a Cristina Cifuentes como los que les dedicó al Ayuntamiento de Madrid. Podría haber dicho que al final la derecha "y los neonazis acaben practicando lo mismo, aunque sea inverso en la discriminación y lo llamen de otra manera. Siempre acaban practicando lo mismo, los nazis y la derecha". Hubiera sido lo justo, ¿no? en vez de eso, al periodista excomunista tan solo se le ocurre decir que la derecha "emula a la izquierda hasta en sus peores perversiones". Pobrecillos, ellos siempre eclipsados porel influjo y la deriva totalitaria de la izquierda.
La conclusión a la que uno puede llegar, es que poco importa el periodismo, sino más bien crear estados de opinión en panfletos derechistas -que quieren pasar por prensa seria- siempre proclives a eliminar de los gobiernos a cualquier fuerza de izquierda. Algo que no es ilegítimo, siempre que se haga de forma veraz y decorosa. Nunca usando el periodismo diarreico que aparece todos los días en la prensa más leída en España. Así nos luce el pelo.
El Ayuntamiento de Madrid ha abierto en la calle Canarias número 5, en el distrito de Arganzuela, un comedor social exclusivamente para extranjeros. Es de suponer que si llega allí un español hambriento se le despachará con un «¡Usted, qué se habrá creído, español!». Eso después de haber pasado por los trámites que lo desenmascaran como alguien que no merece allí ni un cuenco de sopa. Por español.
El artículo seguía con un tino de disparates a cada cual más grotesco y falso:
Hace ya tiempo que en regiones de España, si uno se identifica como español solo se granjea problemas. Se le discrimina en la promoción profesional, se le tacha de sospechoso y poco fiable, se cae de las listas de beneficiarios de servicios municipales, de diputaciones y del Gobierno autonómico y se le agrede con insultos televisados y ofensas a España en los colegios y administración.Tertsch no se recataba y continuaba su diatriba visceral cada vez aumentando más el tono:
Aunque siempre se supo que el Gobierno municipal de Manuela Carmena prefiere mil veces a un inmigrante ilegal a cualquier honrado comerciante o trabajador español. Este siempre es sospechoso de haber votado al Partido Popular.El periodista del ABC se va calentando por momentos, y ya envuelto en su discurso antiizquierdista se desmelena sin recato:
Lógico es en todo caso que Podemos y los neonazis acaben practicando lo mismo, aunque sea inverso en la discriminación y lo llamen de otra manera. Siempre acaban practicando lo mismo, los nazis y los comunistas.Y para terminar la última pirueta mortal: defendamos la amenazada cultura occidental puesta en peligro por el Islam anti europeo:
Después lloran todos por la xenofobia, la islamofobia y todas las fobias que ven en cualquier resistencia a una inmigración masiva permanente. La que amenaza con desfigurar definitivamente los rasgos definitorios de nuestra sociedad como europea y de cultura judeocristiana, la única que hace posible la democracia y el desarrollo en libertad en los individuos.Ni en la Europa fascista de los años 30 se habría escrito un discurso tan populista. En el ABC cuando se percataron de que el comedor social solo para extranjeros, era obra de la Comunidad de Madrid, en manos del Partido Popular desde hace años, se vieron obligados a eliminar tan populista discurso y emitir una fe de errores -que como siempre se escondía en el rincón más remoto del periódico-. Abrumado por las críticas, Hermann Tertsch, en otro infumable discurso se disculpó a su manera:
...Aun para alguien tan experimentado como yo, lo de estos dos días pasados ha sido notable. Después de que agitadores y periodistas izquierdistas, notorios por sembrar mentiras, medias verdades y manipulaciones permanentemente y a los que, eso sí, no se conoce una sola «fe de errores», lanzaran el artículo errado y la fe de errores a las redes, he recibido una catarata de insultos, descalificaciones y vejaciones verbales de cientos de agresores, en su mayoría, claro, desde el anonimato. Su odio y brutalidad solo se explica con el mensaje de resentimiento que reciben en los abrevaderos de las ideologías más abyectas y fracasadas que son hoy en España tantas escuelas, facultades y televisiones. La izquierda totalitaria no conoce la fe de errores ni la enmienda, ni el «me he equivocado», salvo en imposturas como la grotesca carta de Pablo Iglesias a la militancia. Tanto desconoce la práctica de enmienda esa izquierda que sigue obcecada con imponernos una ideología que ha causado cien millones de muertos en el siglo XX. Y en cada generación resurge con la sangrienta «marmota» del fanatismo, la miseria, la mentira y el crimen. En mi columna decía que comunistas y nazis siempre comparten métodos y fines. Así es. También son ciertas todas las demás consideraciones sobre la catástrofe que supone una inmigración caótica que la sociedad no puede integrar. Y sobre la vocación de utilizar a la inmigración para destruir la sociedad abierta occidental. Lo terrible es que, siendo verosímil que ese comedor fuera del Ayuntamiento, lo cierto es que es de la Comunidad. Lo que demuestra hasta qué punto la derecha ha entrado en la absoluta inanidad y falta de músculo y brújula moral que emula a la izquierda hasta en sus peores perversiones. Artículo completoEl sr. Hermann mete la pata hasta el mismísimo corvejón y parece que quiere purgar sus culpas con "el fanatismo, la miseria, la mentira y el crimen de una ideología que ha causado millones de muertos", ideología que el mismo abrazó en su juventud. Pero, ¡alucinemos!, es la propia derecha la que está imitando a la izquierda.
Jamás de los jamases hemos visto justificar una metedura de pata de manera tan estúpida, error que más bien era de principiantes, hurgando en las mentiras de los libros anti comunistas, y justificando las malas decisiones de la derecha, arguyendo que esta imita a la izquierda. Lo cierto es que la derecha es autónoma y no necesita de ningún ejemplo para jodernos la vida día a día.
Lo normal habría sido escribir otro artículo dedícándole los mismos improperios a Cristina Cifuentes como los que les dedicó al Ayuntamiento de Madrid. Podría haber dicho que al final la derecha "y los neonazis acaben practicando lo mismo, aunque sea inverso en la discriminación y lo llamen de otra manera. Siempre acaban practicando lo mismo, los nazis y la derecha". Hubiera sido lo justo, ¿no? en vez de eso, al periodista excomunista tan solo se le ocurre decir que la derecha "emula a la izquierda hasta en sus peores perversiones". Pobrecillos, ellos siempre eclipsados porel influjo y la deriva totalitaria de la izquierda.
La conclusión a la que uno puede llegar, es que poco importa el periodismo, sino más bien crear estados de opinión en panfletos derechistas -que quieren pasar por prensa seria- siempre proclives a eliminar de los gobiernos a cualquier fuerza de izquierda. Algo que no es ilegítimo, siempre que se haga de forma veraz y decorosa. Nunca usando el periodismo diarreico que aparece todos los días en la prensa más leída en España. Así nos luce el pelo.










