domingo, 23 de agosto de 2026

Clara Campoamor y los historiadores del Facebook


Ha salido a la luz una carta de Clara Campoamor que le remitió desde el exilio (1937) a su amiga Paulina Luisi, en donde afirma que pretendía la victoria de Franco...

... Yo, que no puedo ideológicamente, como usted [Paulina Luisi] sabe muy bien, aceptar una tesis fascista, le digo a usted, a quien debo todas las sinceridades, que deseo ardientemente [el] triunfo de Franco sobre los gubernamentales, como única posibilidad de evitar el derrumbamiento de España. Pero, ¡a qué precio!

Yo no soy fascista pero..., prefiero que ganen los franquistas a anarquistas, socialistas y comunistas. Esto me recuerda a que los liberales y empresarios en Italia y Alemania apoyaron a sus respectivos regímenes fascistas. Todo con tal de parar el comunismo. En otro lugar de la carta Campoamor dice...

... No sé si en tanto le habrá a usted llegado mi libro que de París le envío, por él verá usted cuál es mi tensión de espíritu. Yo soy la de siempre, republicana, liberal, de tendencia izquierdista, pero dentro de una democracia burguesa. Nada tengo que hacer con comunistas ni anarquistas, ni aun con socialistas que se han manifestado en España tan miserables o más que los otros

En defensa de Clara Campoamor, diremos, que vio la Guerra Civil de forma muy parcial y desde la retaguardia madrileña. Vivió en directo los asesinatos que se producían día a día en las calles de Madrid. Si hubiera estado en Badajoz durante la gran matanza en donde en pocos días Yagüe asesinó a 1.500/2.000 personas, o en el bombardeo de Gernika, en donde las fuerzas de Franco con la ayuda de la aviación nazi, destruyeron en un 90% la ciudad vasca causando la muerte de otras 2.000 personas, seguramente Campoamor no hubiera dicho semejante barbaridad.

En un libro escribió Campoamor...

...  El Gobierno hizo un esfuerzo y las primeras noches, intentó detener aquellas patrullas sanguinarias haciendo circular por toda la ciudad numerosos coches de guardias de asalto. Durante algunos días llegó a reducir el número de ejecuciones, pero poco después volvían a perpetrarse.

(...) Tras espeluznantes ejecuciones en masa efectuadas en la Casa de Campo, el Gobierno, incapaz de impedirlas, cerró aquel enorme parque imposible de vigilar.

(...) El Gobierno hallaba todos los días setenta, ochenta o cien muertos tumbados alrededor de la ciudad. Págs. La revolución española vista por una republicana. 103 y 104.

Clara Campoamor era consciente de que el Gobierno de Madrid trataba de poner coto a los desmanes de las milicias leales, pero como hemos dicho más arriba, Campoamor solo vio una parte de la represión de la Guerra Civil, se quedó sin ver la otra que fue aún más brutal, y que se alargó durante la larga posguerra. Por eso aquellas palabras escritas en 1937 a su amiga Paulina Luisi hay que tratar de contextualizarlas y analizarlas bajo las perspectiva de una persona que vio lo más crudo de la represión republicana.

Fue el propio golpe de Estado el que alimentó la "revolución". El Gobierno tuvo que armar a los partidos y sindicatos, y estos obraron por su cuenta atomizando el poder. Atomización y revolución que acabó en 1937 (lo mismo que el grueso de la represión republicana), cuando se formó a finales de 1936 el Ejército Popular de la República (EPR) para sustituir a las milicias populares espontáneas, y unificar el mando militar del bando leal. Sin golpe de Estado no hay revolución, ni guerra, ni aquellas terribles matanzas en retaguardia.

Y aprovechando las palabras descontextualizadas de Clara Campoamor escritas a su amiga, aparecieron los historiadores de Facebook...

... Clara luchó toda su vida por el voto femenino y cuando al fin lo logró, la mujeres españolas votaron por primera vez a la derecha, Clara fue culpada por ello, tuvo que exiliarse a Suiza antes de comenzar la guerra, terminó trabajando como secretaria y ya nunca regreso a España.

Se exilió en Suiza en septiembre u octubre, cuando el conflicto armado estaba produciendo numerosas víctimas en ambas retaguardias. Y debería preguntarse de por qué no volvió a España al acabar la guerra, pero no adelantemos acontecimientos.

Campoamor no luchó toda su vida por el voto femenino, sino que no fue hasta la llegada del sistema democrático de la II República cuando se planteó el sufragio universal femenino, y el 1 de octubre de 1931, las Cortes Generales aprobaron el artículo constitucional que consagraba el derecho al voto femenino. La II República se proclamó el 14 de abril de 1931, y seis meses después a la mujer se le concedía el derecho de sufragio activo. 

El partido que más votos puso para aprobar el sufragio femenino universal fue el PSOE, 84 de 161 (el 50%). La derecha solo aportó 40 votos, fueron quienes menos votaron a favor. Entonces, es cierto que el sufragio femenino vino de la mano del feminismo y de la izquierda, por mucho que existieran figuras relevantes como Prieto o Victoria Kent que quisieran postergar el voto femenino. En realidad la derecha e izquierda contribuyeron al voto femenino pero viendo el resultado de la votación las izquierdas aportaron más votos...

... El presidente de la República Española entre 1931 y 1936 Alcalá-Zamora, el sindicalista político socialista Largo Caballero, De los Ríos o Gil Robles también dieron su voto en favor del sufragio femenino. Así, una vez aprobado, el resultado de la votación fue acogido con aplausos en un lado de la Cámara y con protestas en otro: “¡Viva la República de las mujeres!” se escuchaba entre tantos murmullos.  El Español...👈

En las elecciones de 1933 las mujeres debieron votar a la derecha y a la izquierda, pero las elecciones las ganaron las derechas, lo mismo que en 1936 las elecciones las ganaron las izquierdas, así que nadie le puede achacar la victoria de la CEDA y el PRR en las elecciones de 1933 exclusivamente a las mujeres. Campoamor partió al exilo a principios en septiembre o quizás en octubre, probablemente influida por aquellas matanzas en Madrid, pero tampoco se fue al bando franquista para estar allí más segura.

Clara Campoamor pudo tomar sin problemas un tren en Madrid para partir al exilio y luego tomar un barco sin que los milicianos la estorbaran, por quien sí fue hostigada fue por unos falangistas. Según Luis Español Bouché...

... No sabemos si ya en septiembre o en octubre, Clara Campoamor consigue embarcarse en un barco de bandera alemana rumbo a Italia, con la intención de pasar a Suiza. Varios falangistas planean asesinarla durante el viaje. La denuncian a las autoridades fascistas y Clara es retenida unas horas en Génova. Luego puede proseguir su viaje. La revolución española vista por una republicana. Pág. 14

Clara Campoamor murió en el exilio ya que no pudo regresar a España, porque por haber pertenecido a la masonería le esperaba un juicio. Y prefirió permanecer fuera del alcance del fascismo. La historia es más compleja de lo que lo que ciertos elementos se piensan. Unas simples palabras sin mucho contexto pueden esconder muchos detalles, como creo que hemos demostrado en este artículo. 

Adenda.

Clara Campoamor la pueden festejar desde todo el feminismo. Se enfrentó a su propio partido liderado por Alejandro Lerroux para aprobar el sufragio femenino. Y esa postura por la igualdad de la mujer es muy valiosa. Clara Campoamor participó en los inicios del grupo que creó el partido de Manuel Azaña (Acción Republicana) e integró su Consejo Nacional, pero no fue candidata por dicha formación en 1931 porque Azaña la excluyó de las listas. Por ello, se presentó y fue elegida diputada a través del Partido Radical Republicano de Alejandro Lerroux, un partido de centro derecha. Lerroux en su juventud fue un furibundo anticlerical.

Campoamor abandonó en 1934 el PRR por la represión criminal y sangrienta de la revolución de Asturias. Intentó volver al partido de Azaña (Izquierda Republicana por aquel entonces), pero no la aceptaron. Ella se declaraba de izquierdas, de la misma forma que se declara de izquierdas Felipe González, pero era una burguesa liberal de centro izquierda: ideología capitalista que no ofrecía soluciones efectivas a la clase obrera, sino paños calientes. 

Por eso Largo Caballero no quiso entrar en los gobiernos republicanos de 1936, no quería volver a cocerse como le ocurrió en las elecciones de 1933, en los comicios de 1936 habían recuperado fuerza electoral que perdieron en el segundo bienio. En las elecciones del 33 bajaron a los 59 escaños (en 1931 habían conseguido 115 diputados), y en la segunda vuelta de las elecciones de 1936 subieron a los 99 diputados. A Clara Campoamor desde la burguesía liberal, lo mismo que a Manuel Azaña, se le puede reivindicar, no así desde la clase obrera, que en cualquier país del planeta son la inmensa mayoría. Estaba muy bien que la mujer votase, pero al que no tenía pan ni hacienda le importaba muy poco.

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