viernes, 13 de abril de 2018

Público en los asesinatos franquistas


En la entrada anterior afirmé que "falangistas militares y pertenecientes al clero acudían de mil amores a ver como eliminabn de raíz a la izquierda", en referencia a los fusilamientos "ceremoniales" donde asesinaron a Sinforiano Madroñero y a Nicolás de Pablos. Una querida amiga de este blog, "arameo", me respondía en un comentario:


Para ponernos en situación, aconsejo leer un artículo publicado en la web Represión franquista en Valladolid
Sangre, churros y aguardiente
Dicho y hecho: de la noche a la mañana se levantó frente al paredón una caseta algo más modesta que la de la plaza, pero que servía con la misma eficacia las copas de orujo, los churros y el anisete al aterido público para que confortase la espera. Así animados, los espectadores pasaban un buen rato viendo caer a las víctimas una tras otra, y podían aguantar mejor la frialdad de las mañanas vallisoletanas, acortando el tiempo entre su llegada y el tiro de gracia con el que se despedían hasta el día siguiente. Leer más...
Según este relato, en Valladolid, el público que acudía a los fusilamientos/asesinatos de izquierdistas podía zamparse unos churritos aderezados con unos chupitos de aguardiente mientras esperaban que se iniciase el tétrico espectáculo.

En Badajoz no se llegó a tanto, pero también acudía público a ver esas horrorosas ejecuciones. Jay Allen informó de que unas 3.000 personas acudieron a ver esos "ceremoniales" . Preferimos pensar que esto es una exageración del periodista. Ya le hubiese gustado a los golpistas que 3.000 personas hubiesen acudido como público a presenciar estos asesinatos. Aunque por otra parte, no es descabellado pensar que, ciertamente, mucha gente podría acudir como público a presenciar estos asesinatos.

Moisés Domínguez Núñez consiguió unas instantáneas muy reveladoras:




Este fue el fusilamiento inmisericorde donde creemos que pudo ser asesinado Nicolas de Pablos. Observamos como una veintena de curiosos se arremolinan delante de un cadáver. Podemos contar hasta cinco niños. Esta imagen no es prueba de que muy poca gente acudía a estos asesinatos ceremoniales ya que la fotografía no capta el acto completo ni la instantánea abarca un plano general. Lo que si nos da fe es que el público que asistía lo hacía convencido y hasta se hacía acompañar por sus hijos.

Si así funcionaba el pueblo llano, que decir de "falangistas militares y pertenecientes al clero". No olvidemos que, por ejemplo, la Iglesia fue víctima y verdugo a la vez.

jueves, 12 de abril de 2018

Moisés Domínguez, se enfrenta a Ángel Viñas (o eso cree)

Domínguez (centro) Francisco Muñoz (Coordinador de Actividades Culturales de Presidencia de la Diputación de Badajoz) y Cebrían Andrino (derecha)

Tengo varios libros de Ángel Viñas y puedo constatar que siempre que puede usa la EPRE (evidencia primaria relevante de época o fuentes primarias ), y en ocasiones -como hacen todos los historiadores-, acude a fuentes secundarias. El peligro de usar segundas fuentes es que si el autor que se cita se equivoca te equivocas tú. Algo muy común en la historiografía. Por ese motivo se están corrigiendo unos a otros continuamente. Algo también normal, lógico y necesario. Pero hay que saber enmendar la plana.

Moisés Domínguez Núñez, muy citado en la Fundación Nacional Francisco Franco, que antes ganaba premios en honor a la memoria histórica concedidos por la Diputación socialista de Badajoz y que firmaba junto a historiadores como Julián Chaves Palacios (profesor Titular de Hª Contemporáneade la UEx y ex director del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura) y junto a Francisco Cebrián  Andrino (ex alcalde socialista de Almendral e historiador experto en memoria histórica). Lejos han quedado los tiempos en los que Moisés Dominguez colaboraba con Francisco Espinosa y le remitía documentación. En el libro La justicia de Queipo, en la página 339 (notas del capitulo 6) podemos leer:
...También su hoja de servicios, con la que he contado gracias a la amabilidad de Moisés Domínguez Núñez.
Moisés Domínguez proporcionaba documentación a Espinosa, en fin, la vida da muchas vueltas. Jiménez Losantos antaño era un extremista de izquierdas y ahora se nos ha pasado a la extremaderecha.

Viñas ha escrito dos libros sobre la supuesta muerte accidental del General Amado Balmes; en el segundo tira por tierra el libro de Moisés Domínguez sobre el mismo tema ( “En busca del general Balmes”). Esta obra ha sido muy bien recibida por las derecha y por el neofranquismo, sin embargo Viñas ha logrado poner en un duro aprieto a Moisés Domínguez y sus lucubraciones. Según Moisés Domínguez, Balmes era muy de derechas y monárquico y estaba plenamente implicado en el Golpe de Estado. Que Balmes fuese conservador no significa que estuviese de acuerdo en cometer alta traición. No es menos cierto que sólo se sublevaron uno de los ocho jefes de División Orgánica, ¿El resto de esos generales eran frente populistas? Tampoco se unieron al golpe de Estado los generales de la Guardia Civil. ¿También eran frente populistas los generales de la Guardia Civil?

Como Domínguez no puede rebatir como es debido a Ángel Viñas, pues nos regala menudencias en la Red. En la FNFF y en la web de Ángel David Martín Rubio le han publicitado un artículito (Cuando la “evidencia primaria de época” pone en un compromiso a los guardianes de las verdades orwellianas). Todo el fallo de Viñas es la siguiente cita:
«…Nuevas investigaciones han confirmado la vesania falangista, por ejemplo, el 20 de Agosto, al día siguiente de la llegada de Cañizares (a Badajoz). Devueltos a la zona sublevada por las autoridades portuguesas, el alcalde paceño Sinforiano Madroñero y el diputado socialista Nicolás de Pablos Hernández fueron asesinados por un pelotón de Falange el mando de Felipe Moreno Damián, en un acto público de exaltación patriótica tras una misa de campaña» (página 471)
Esta cita la consiguió Viñas de Francisco Espinosa Maestre que a su vez la rescató de un libro de Luis Pla Ortiz de Orbina (Testimonios y puntualizaciones, 1997). Domínguez nos aclara que no fue Felipe Damián el director del piquete de ejecución si no Alfonso de Mora Requejo, que gracias a los servicios prestados a la "patria" llegó a general de División y a Gobernador militar de la Plaza y Provincia de Badajoz. Ahí está todo el problema, no fue un falangista el piquetero sino un militar que alcanzaría grandes honores gracias al fascismo que ganó la Guerra Civil. El caso es que el resto es cierto (lo más grave). Sinforiano Madroñero y Nicolas de Pablos fueron vilmente asesinados en público. De todas formas hay que agradecerle a Moisés Domínguez que le recuerde a la FNFF los asesinatos que cometieron los franquistas.

Como el artículo se le quedaba corto, Domínguez rescató a Jay Allen:
Este fusilamiento de dirigentes, que habían formado parte del Frente Popular, no se produjo en la plaza de San Juan, sino en el foso de la muralla del baluarte que ocupaba el Cuartel de la Bomba [Moisés Domínguez se está refiriendo a la información que proporcion´Allen], en su vértice oeste, junto a una entrada exterior a una poterna del baluarte que servía de polvorín a este cuartel (en las traseras del actual Instituto Zurbarán que está frente al Gobierno Civil). Este lugar sirvió para varios fusilamientos de personas destacadas que no pasaron por la Plaza de Toros, entre ellas el funcionario de Obras Publicas Carlos Díaz Pache. Evidentemente, Jay Allen fantasea cuando expresa que a aquel acto acudieron 3000 personas. Realmente a estos fusilamientos, que eran previamente conocidos, solían asistir unos pocos vecinos, no muchos, entre los que estaban, digamos, por imperativo “legal” de sus cargos, militares, falangistas, sacerdotes, conductores, escoltas y algún que otro morboso curioso.

Es muy curioso, los cargos militares, falangistas y sacerdotes acudían a esos actos criminales por imperativo "legal". Hoy sabemos que esto no es así:  falangistas militares y pertenecientes al clero acudían de mil amores a ver como eliminabn de raíz a la izquierda.

O mucho afina Moisés Domínguez en sus reinterpretaciones en la documentación que posee o mucho nos tememos que solo obtendrá la atención de la FNFF y de Historia en Libertad y algún que otro panfleto hiperconservador. Pretender tirar por la borda un estudio de Viñas por estas nimiedades es totalmente absurdo.

Ángel Viñas es un verdadero profesional. Es un historiador como la copa de un pino, que se podrá equivocar como todo el mundo, pero para rebatir sus tesis hace falta más que una simple nota.

miércoles, 11 de abril de 2018

Homenaje a Mario Neves en Badajoz




El periodista lisboeta entró en Badajoz el día después de que las tropas de Yagüe tomaran Badajoz. El mismo día 15 de agosto por la mañana pudo comprobar en primera persona como las calles estaban sembradas de cadáveres y bañadas en sangre. Sus primeras crónicas fueron un tanto light, tal vez sabiendo que la censura no permitiría contar que los fascistas españoles se habían ensañado con la población pacense.

después de visitar el cementerio (día 16) el día 17 por la tarde envió un demoledor artículo que fue censurado. Incluso hasta se inició una investigación donde Mario Neves fue interrogado por la policía política del Régimen salazarista.

Neves en los ochenta participaría en un documental de la BBC sobre la Guerra Civil en España. Su testimonio contribuyó a recordar la gran matanza que ocurrió en Badajoz en agosto del 36.

La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA. ARMHEX. este martes que viene (MARTES 17 ABRIL 2018. 19 h) organiza un merecido homenaje a Mario Neves

HOMENAJE
MARIO NEVES
(1912-1999)
Testigo de la matanza de Badajoz

Intervienen

ANA LUISA RODRIGUES
Periodista

MARIA EMILIA NEVES
Hija de Mário Neves


MARTES 17 ABRIL 2018. 19 h.
Salón Noble
Diputación de Badajoz
Calle Obispo de San Juan de Ribera, 6.
BADAJOZ.


jueves, 5 de abril de 2018

Puigdemont free: flipa, flipa, flipa.

Parecía que la justicia alemana le iba a echar un cable a sus homólogos españolistas, pero de momento mi gozo en un pozo. Como dice Fernando Hernández Sánchez. "Madre mía, cómo se van a poner los todólogos en las tertulias...". Esta noche no me pierdo el debate conservador de 13 TV. Van a estar hechos unos basiliscos. 




Ya solo falta que dimita Cifuentes para que a alguno le de un infarto.





La Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein (norte de Alemania) descartó hoy el delito de rebelión en la petición de extradición a España del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont y lo dejó en libertad bajo fianza mientras estudia la entrega por malversación.

Según explica el tribunal en un comunicado, la sala primera de lo penal considera en principio que la imputación del delito de rebelión es "inadmisible", pero cree que sí puede ser aceptado el de corrupción, como malversación de fondos públicos, por lo que el proceso de extradición sigue adelante. La Audiencia no cree que Puigdemont corra riesgo de persecución política.


Aunque afirma que continúa el riesgo de fuga, el tribunal considera que al ser "inadmisible" el delito de rebelión éste se reduce de forma considerable, por lo que deja en libertad al político independentista con una fianza de 75.000 euros.

Según apunta, "por motivos jurídicos" no puede aceptarse una extradición por rebelión de acuerdo con el Código Penal español, ya que "los actos que se le imputan no serían punibles en Alemania según la legislación vigente aquí".

A su juicio, el delito que podría ser equiparable en Alemania, el de "alta traición", no puede aplicarse porque no se cumple el requisito de la "violencia". eldiario.es.


NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA.NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA. NO SE CUMPLE EL REQUISITO DE VIOLENCIA.

sábado, 31 de marzo de 2018

El nefasto Comisionado de Sauquillo


Quitarle los nombres franquistas a las calles de Madrid está trayendo cola. Parece como si la transición no acabase nunca. De momento se cargaron la Cátedra de la Complutense de la Memoria Histórica y atacaron miserablemente a Mirta Núñez. El País y El Mundo se encargaron de difundir ciertos bulos como que la Catedra dirigida por Mirta Núñez -que asesoraba al Ayuntamiento madrileño- querían quitarle una calle a Dali, Muñoz Seca, Josep Pla o a Santiago Bernabeu. Todo mentira ya que dicha Cátedra aún no se había pronunciado. El País no dudó en hecharle leña al fuego y en febero de 2016 publicaba un artículo explicando una falacia:
Pla, Dalí y Mihura, en la lista de las “calles franquistas” de Madrid
La cátedra de la Complutense contratada por Carmena incluye generales e intelectuales. El País.
En eldiario.es le realizaron una interviú a Mirta Núñez:
  • Pregunta.- En las primeras 30 calles que sugirieron quitar había dos errores: confundieron a Juan Pujol con el espía Garbo y adjudicaron una masacre en Málaga a un piloto inocente. ¿No son demasiados fallos para cuatro expertos?
  • Respuesta.- Los errores han sido magnificados, han sido dos. Ahora se hilará muy fino, intentando no dar pábulo a descalificaciones que en mi caso he sufrido de manera muy directa. Son errores importantes... depende de la persona que lo juzgue. Pero en un cuarto de hora los errores fueron señalados y se sometieron a revisión y fueron rectificados, no me parece demasiado. Vamos a proponer un cambio de toponimia en 300 calles y se pondrá sobre ellas la lupa al máximo para evitar errores y polémicas. Buscamos una acción cientifica, pero si hay un error se rectificará y se reconocerá públicamente. 

Mirta Núñez no tuvo más remedio que retirarse ante el acoso mediático y ante el poco apoyo que obtuvo de Manuela Carmena y de la propia Universidad:
...El Ayuntamiento de Madrid encargó a esa cátedra memorialista en 2015 la elaboración de un listado de calles con nombres franquistas a eliminar, aunque no se llegó a firmar un convenio que lo formalizara. Mirta Núñez admite en La Memoria que hubo algún error en el avance de la lista que facilitó al consistorio sobre dicha lista, pero también culpa a la insoportable presión de sectores conservadores políticos y mediáticos de impedir el proceso de aplicación de la Ley de Memoria Histórica en Madrid, que convierte a la capital de España en la ciudad donde perviven más rótulos franquistas en su callejero. Mirta Núñez dimitió ante el rector de la Complutense la semana pasada al no sentirse respaldada tras las críticas recibidas por la alcaldesa madrileña Manuela Carmena. Canal SUR.
En el Periódico digital 20 Minutos tambien entevistaron a Mirta Núñez:
  • Pregunta.- ¿Validó usted la lista de calles franquistas en la que figuran Dalí o Manuel Machado? 
  • Respuesta.- Esta lista no es nuestra, es apócrifa. Nosotros no la habíamos validado. Yo dirijo la cátedra, pero el proyecto lo lleva un equipo formado por cuatro personas (Sergio Gálvez, Julián Vadillo, Antonio Ortiz Mateos y José Muga). Ellos, como equipo, no han dado a conocer el listado tampoco. Era la lista de uno de los miembros. Nos la atribuyen, pero no la reconocemos como nuestra. El 22 de abril se iba a presentar el bloque total de las propuestas de cambio de toponimia. Pero ya no va a poder ser, el equipo ha dimitido. 20 Minutos.
Estaba claro que todo había sido un sucio juego para desgastar al Ayuntamiento de Manuela Carmena, la derecha mediática no conoce límites. Para continuar con el cumplimiento de la LMH Manuela Carmena le encargó crear un Comisionado a la socialista Paca Sauquillo. El Comisionado en si fue algo estrambótico, ya que no se invitó a ningún representante de las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica y sí a alguien que odia dicha Ley como puede ser Andrés Trapiello. Orosia Castán, miembro del Colectivo Verdad y Justicia escribión un artículo en 2013 alertándonos de las intenciones de Trapiello:
...De esta manera [Andrés Trapiello] se unió al grupo de conversos corifeos que atacan, descalifican e insultan a las víctimas y a los investigadores, ganándose con ello el respaldo, el aplauso y las treinta monedas de los círculos derechistas, siempre necesitados de este tipo de voceros. Trapiello, de paso, puede desquitar sus frustraciones cargando contra la universidad, contra los profesores e investigadores; contra Garzón, contra las víctimas y contra todo bicho viviente, porque como él mismo dice, todos ellos se equivocan, hacen trampas al explicar la Historia y no dicen la verdad; y por si esto fuera poco, se niegan a que sea él, Andrés García Trapiello, quien dirima de una vez los hechos históricos por medio de sus novelas, lo que desde luego, les hace merecedores del odio y el desprecio de este señor con bolígrafo. Último Cero.
Novelistas, curas, historiadores conservadores... En fin, gente que no sabe de memoria histórica y para más señas aborrece de ella. Un Comisionado pésimo. Y en esas estamos. De momento la Fundación Nacional del fascista Francisco Franco ha metido en los juzgados al Ayuntamiento de Carmena y tiene paralizada la retirada de más de 50 calles franquistas. La semana pasada Sauquillo tuvo que comparecer ante el juez  como testigo. Declaro para la prensa:
"[En la FNFF] Intentan reescribir la historia y también conseguir por la vía de la justicia lo que no pudieron por la vía democrática en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid",
El Comisionado por muy light que sea ha acabado en manos de la justicia y para colmo ahora se niegan a personalizar un homenaje con nombres y apellidos a las víctimas de posguerra asesinadas en Madrid por el franquismo:
El Comisionado quiere que el memorial de los fusilados por Franco sea anónimo.
Los integrantes del organismo ven oportuno recordar en el cementerio de La Almudena a todas las víctimas de la Guerra Civil y la posguerra.
 El problema es que entre los fusilados en la Almudena hubo opositores al franquismo, pero también chequistas o autores de crímenes durante la Guerra Civil. Por ello, el rechazo en el Comisionado es "prácticamente unánime", revelan varias fuentes. Sus miembros, además, señalaron a la presidenta de la entidad, Francisca Sauquillo, su voluntad de que el memorial reconozca a todas las víctimas del franquismo y la Guerra Civil. Si esto no se hiciera así, podrían producirse dimisiones en el organismo. El País.
Las "eminencias" del Comisionado se basan en la Causa General y en los juicios franquistas para mantener que entre los nombres de asesinados por el franquismo, que quieren homenajear desde el Ayuntamiento de Carmena, se encuentran "chequistas".  La Causa General, para más señas, no fue ningún juicio sino una investigación. los nombres que allí aparecen no pudieron defenderse ni presentar testimonios de su inocencia, por lo tanto la Causa General crea mas dudas que convencimientos y de los juicios franquistas es mejor n hablar.

Fernando Hernández Holgado, historiador, coordinador del el informe "Listado de personas ejecutadas durante la posguerra (1939-1944) en la ciudad de Madrid", ha escrito una carta abierta poniendo en su sitio a tanto "equidistante":

Carta abierta al concejal Pedro Corral y a los historiadores del Comisionado de Memoria Histórica de Madrid

Satisface siempre debatir con historiadores bien informados, como se deduce de la intervención del concejal del PP Pedro Corral en el pleno celebrado el 28 de febrero, en el punto que abordó la proposición presentada por su grupo interesando "que se excluya del Memorial del Cementerio de la Almudena la mención a todas las personas que participaron en crímenes de retaguardia en Madrid entre 1936 y 1939". O con historiadores de rica y larga trayectoria como los miembros del Comisionado de Memoria Histórica Octavio Ruiz Manjón y José Álvarez Junco, valedores, según ha adelantado la prensa, del argumento sostenedor de esa posición. De aquí que, como historiador contratado por el Ayuntamiento de Madrid para la elaboración del listado de nombres de personas ejecutadas durante el periodo 1939-1944 a incluir en el proyectado memorial del cementerio, me anime a aportar mi grano de arena al debate abierto.

Como bien sabrán ustedes, el listado, elaborado por el equipo de investigadores que encabezo y que integran Juan Carlos García Funes, Manuel García Muñoz, Fernando Jiménez Herrera, Tomás Montero Aparicio, Daniel Oviedo Silva y Santiago Vega Sombría) se acompaña de un informe en el que explicitamos la metodología utilizada en su elaboración, y que posee por tanto un carácter eminentemente técnico, que no interpretativo. Nuestro encargo consistió en confeccionar un listado exhaustivo de las personas ejecutadas en dicho periodo, número y datos básicos -fecha y modo de ejecución, fecha de inhumación- a los cuales hemos añadido, cuando ha sido posible, otros igualmente relevantes aunque no para el fin concreto del memorial físico proyectado, como son la edad o las poblaciones y provincias de nacimiento o residencia. Para ello pudimos apoyarnos en una importantísima fuente vedada hasta la fecha, por lo menos desde finales de los años noventa: la documentación depositada en el propio cementerio, a cuyo acceso nos fue facilitado amablemente por sus actuales responsables. No entramos así en ningún momento a valorar ni a enjuiciar a las personas ejecutadas: Con el juicio sin garantía legal alguna que todas ellas habían sufrido, al margen de cuáles fueran las responsabilidades imputadas, bastaba y sobraba.

Lo que sí procuramos explicar brevemente en nuestro informe anejo al listado era el contexto en que tuvieron lugar esas ejecuciones -en su mayoría por fusilamiento-, que no fue otro que el de los procesos de justicia militar de la dictadura, culminados en consejos de guerra sin garantía judicial alguna para los acusados, en una capital sometida a un régimen de ocupación y en un país sujeto a un "estado de guerra" que continuaría vigente hasta 1948. Es ese contexto específico -harto distinto, por ejemplo, del de la violencia política ejercida durante el periodo de guerra civil en Madrid- el que hermana a esos 2.934 ejecutados en su condición de víctimas de la dictadura franquista en Madrid capital. Eso es lo que, en mi opinión -que expreso ahora en este debate, una vez efectuado y entregado el trabajo al Ayuntamiento de Madrid-, justifica plenamente la unidad y coherencia de ese colectivo o perfil de víctimas, sin entrar a valorar las acusaciones imputadas a cada una que pudieran justificar las discriminaciones en el mismo solicitadas en la proposición del Partido Popular, tal y como dejó perfectamente claro el concejal Mauricio Valiente en el pleno municipal citado.

Porque, como bien sabrán ustedes, entrar a valorar la "criminalidad" -por actuaciones durante la guerra- de algunas de estas víctimas -varios centenares, según ustedes- a casi ochenta años vista de los hechos, y basándose únicamente en las fuentes de los procesos judiciales de la dictadura, resulta, como poco, problemático. Nuestro equipo tiene una larga experiencia en el examen tanto de las causas judiciales depositadas en el Archivo General Histórico de Defensa de Madrid como de los procesos de la Causa General. En dichas fuentes nos encontramos con la mecánica archisabida de una "justicia" militar que deviene un oxímoron. ¿Para qué repetírsela, si indudablemente la conocerán mejor que nosotros, dada su larga trayectoria como historiadores? Profusión de denuncias y delaciones sin comprobación ni aportes de pruebas fehacientes. Declaraciones arrancadas en condiciones de tortura o maltrato en comisarías y centros habilitados de detención. Reclutamiento acelerado de personal jurídico militar sin atender a la capacidad profesional de sus integrantes. Nombramiento de abogados defensores horas antes de la fecha señalada del consejo de guerra, sin que les fuera concedida incluso la oportunidad de leer los sumarios enteros. Agrupamiento arbitrario de los acusados en expedientes colectivos en razón de razones tan expeditivas como el lugar de origen o de trabajo de los acusados. Estas son solo algunas de las numerosas "irregularidades jurídicas" que conformaban la mecánica de la justicia militar de una dictadura que terminaba con la ejecución del reo.

Ahora bien, el examen de varios centenares de estos casos al objeto de separarlos del resto del colectivo de víctimas, que propone tanto el concejal Corral como los historiadores del Comisionado, ¿acaso no debería basarse en estos mismos procesos represivos de carácter aberrante desde un punto de vista jurídico? ¿Y dónde podrían encontrarse las pruebas exculpatorias que, sobre dichas víctimas, no se llegaron a presentar? En el examen de los sumarios militares, ustedes habrán tropezado como yo con las manidas acusaciones-tipo que recayeron sobre todo tipo de personas: miles fueron procesados bajo la clásica acusación de haber participado en el incendio de la iglesia de San Luis, en los asesinatos de los trenes de Jaén, en el linchamiento del general López Ochoa, el asalto al Cuartel de la Montaña... todo ello en el contexto del "aviso patriótico" de la llamada generalizada a la delación, en palabras del coronel Ungría de 1939.  Y si esas son las únicas fuentes, su utilización a estas alturas con fines incriminatorios al objeto de excluir a ese segmento de víctimas "sospechosas" del memorial, ¿no significaría, en la práctica, juzgarlas otra vez? Juzgarlas en segunda ocasión bajo los mismos términos y con las mismas pruebas, lo que llevaría a ratificar en segunda instancia la primera sentencia pronunciada. Es a esto a lo que se ha referido algún autor con lo de "fusilar dos veces" a las víctimas, y no va descaminado, porque la "sentencia" de cada víctima presuntamente "culpable" terminaría siendo ratificada toda vez que se han dado por buenas, sin cuestionarlas, las mismas premisas. Con una diferencia: el sentenciador no sería ya un juez militar, sino un historiador perteneciente a un "equipo plural de expertos", según se recogía en la proposición presentada por el Partido Popular.

Si un historiador "experto" entrara hoy no a juzgar, sino a interpretar -que es lo que entiendo debe hacer un historiador- todos aquellos procesos judiciales, terminaría efectivamente acumulando todavía más pruebas sobre su carácter esencialmente represivo y jurídicamente irregular, con lo que volveríamos a la caracterización común y unificadora de las 2934 personas ejecutadas. Lo contrario, con la consecuencia prevista de expulsar del proyectado memorial a las presuntas "víctimas culpables", significaría -como bien explicó Valiente en su réplica a la torpe intervención de la representante de Ciudadanos- entrar a diferenciar entre los "bien fusilados" y los "mal fusilados", según el hipotético criterio de algún historiador de turno convertido en nuevo juez. Los nombres de los presuntos "bien fusilados" serían así descartados de la piedra o el bronce del memorial en proyecto, con lo que a las alturas del siglo XXI las autoridades responsables ejercitarían además la malhadada damnatio memoriae de los tiempos romanos: un mal ejemplo para estos días. Es una perspectiva que ni siquiera quiero imaginar, principalmente por la humillación añadida que supondría para tantas familias de ese colectivo de víctimas que se verían, de ese modo, obligadas a padecer una nueva suerte de "Causa General", que en esta ocasión tendría un renovado y especial impacto sobre los descendientes de las personas ejecutadas.

A propósito de la damnatio memoriae, esa y no otra fue la política practicada por el franquismo contra sus enemigos, cosa que no necesito recordarles. En nuestro informe mencionábamos los esfuerzos documentados de algunos familiares de víctimas por exhumar sus cadáveres, enterrados de manera expedita en sepulturas de cuarta o de caridad. El proceso era complicado y peligroso: a menudo, para empezar, ni siquiera los familiares eran informados de la ejecución y entierro de sus deudos en las condiciones mencionadas, para no hablar de que reclamar sus cadáveres en aquellos años equivalía a significarse políticamente y dejar de pasar desapercibido. Para continuar, la solicitud de traslado a una sepultura de pago era trabajosa y solo era aceptada por la autoridad militar de turno con una condición: que el posterior entierro y sepelio fueran efectuados en la más estricta intimidad y sin "boato ni ceremonia". Así las cosas, solamente unos cuatrocientos cadáveres fueron enterrados en condiciones dignas para que sus deudos pudieran honrarlos. El resto de los 2.934 se pudrieron en sus tumbas de cuarta para, a principios de los años cincuenta, ser trasladados al osario, y acabar, años después, incinerados en el cementerio de Carabanchel. Pero es que la damnatio memoriae de estos "enemigos del régimen" no solo se cumplió en su transmutación en humo y cenizas: en no pocos casos, sus nombres fueron también, en buena parte, olvidados. O se extraviaron en la memoria de algún familiar, que nunca pudo reconstruir la historia última de su deudo, el sufrimiento vivido en la cárcel, las torturas, el último traslado a la cárcel de Porlier con la entrega al piquete de fusilamiento.

Ese es otro contexto -el proceso de ejecución, el destino de los cadáveres convertidos a la postre en humo- que cohesiona y hermana al colectivo de 2.934 víctimas de Madrid capital para el periodo 1939-1944, y que justifica a nuestros ojos su inclusión sin excepciones en el memorial proyectado, como modesta compensación a la damnatio memoriae ejecutada no ya solamente durante la dictadura franquista, sino durante los más de treinta años de democracia posterior.  Pensarán que exagero. Si es así, les ruego que reflexionen sobre el hecho de que solamente en 2018 ha podido elaborarse este listado exhaustivo -quizá todavía incompleto, provisional- de las personas ejecutadas por el franquismo en Madrid, complementando así el meritorio trabajo efectuado en su día, hace ya más de veinte años, por Mirta Núñez Díaz-Balart y Antonio Rojas Friend.
¿Qué hay, por contra, de las víctimas de la violencia política en la retaguardia madrileña durante la guerra? Frente a la damnatio, la apologia memoriae, cosa que quizá por parecernos ahora lejana, o quizá precisamente porque nos hemos acostumbrado demasiado a ella, no resulta merecedora de la suficiente atención. Como ese Arco de la Victoria de Moncloa en el que pocos alumnos que se desplazan cada día a la Ciudad Universitaria parecen reparar, inconscientes de su origen y de su sentido. Transportémonos por un momento al cementerio del Este en 1939, por ejemplo. Mientras las fusilamientos de los enemigos del régimen se efectuaban en un descampado de las inmediaciones, y los cadáveres se acumulaban en el depósito del cementerio con vistas a su expedito entierro en sepulturas gratuitas y provisionales de ínfima categoría, otras zonas del mismo conocían una inusitada actividad. Las víctimas de la violencia republicana, que apenas unos años antes habían sido enterradas también en sepulturas de cuarta, eran exhumadas a marchas forzadas y sepultadas en dignas tumbas de pago, inmediatamente después de la finalización de la guerra.

A ese fin respondió la ley de 16 de mayo de 1939 que facultó a los Ayuntamientos para dispensar o reducir las exacciones municipales que gravaban las inhumaciones, exhumaciones o traslados de cadáveres "víctimas de la barbarie roja o muertos en el frente". En el Archivo de Villa se conservan centenares de instancias presentadas en este sentido por familiares y aceptadas por las autoridades municipales, tan numerosas y apresuradamente tramitadas que en junio de 1939 hasta la dirección de cementerios se vio obligada a ponerles cierto freno, toda vez que no había personal para tantas labores -identificación, exhumación, nueva inhumación- y las condiciones de trabajo se presentaban imposibles debido al calor reinante, ya que esa clase de operaciones solían efectuarse en invierno. Hacia finales de año, para aquellos restos de víctimas que no habían sido reclamados aún por sus familiares, el teniente de alcalde Ossorio Arévalo, marqués de la Valdavia, se personó en el cementerio para elegir los terrenos que debían cederse gratuitamente y abrir una suscripción con vistas a la obtención de la sepultura a perpetuidad.

En el Este no solo se efectuó de manera sistemática este proceso de identificación y traslado de cadáveres dentro del recinto, sino que también fueron trasladados restos a otros cementerios de España. En marzo de 1940, la Diputación de Jaén agradecía al Ayuntamiento de Madrid la ayuda prestada en la exhumación y traslado de los asesinados de los "trenes de la muerte" -episodio mencionado en el reciente pleno por el concejal-historiador Corral- procedentes de los cementerios de Madrid y Vallecas. Se exhumaron asimismo cadáveres enterrados en cunetas y fosas de la provincia que finalmente fueron enterrados y honrados en sepulturas de pago, cuyas instancias se conservan en el archivo municipal. Todo ello con su correspondiente sepelio sin limitación de "boato y ceremonia". En cuanto a los nombres de estas víctimas, fueron honrados por la política memorial del franquismo, figurando desde entonces en libros-testimonio, en los manuales escolares de varias generaciones, en monumentos de piedra, en placas de bronce y en las cruces instaladas en los muros de tantas iglesias del territorio nacional, configurando así física y simbólicamente el tenaz relato de los "Caídos por Dios y por España". Esos nombres fueron asimismo, para conocimiento de todos, troquelados en las placas de las calles de miles de pueblos y ciudades,  empezando por esta capital que aún continúa ostentando un buen número de ellos. Dos contextos diferentes para dos colectivos de víctimas diferenciados por su destino. Para uno, la damnatio memoriae y el silencio, el refugio en la memoria privada y familiar, con el humo y la ceniza anónima como último destino. Para el otro, la apologia memoriae y la honra en papel, piedra y bronce como cristalización física de la política memorial de la dictadura.

Unas víctimas consiguieron su reconocimiento y su dignificación: pasaron a la memoria pública de la mano de la dictadura. Otras todavía la están esperando: permanecen en la memoria privada o en los esfuerzos de diversos colectivos y asociaciones que pretenden socializar su recuerdo. Y mientras tanto, la humillación amaga sobre sus familiares gracias al reciente cuestionamiento y bloqueo de la iniciativa municipal del memorial del cementerio del Este a las personas ejecutadas por la dictadura franquista durante los primeros años de posguerra. No les hagamos esperar más. Ochenta años -casi cuarenta de dictadura, algunos más de democracia- son demasiados. Seguro que ustedes, como historiadores, comprenderán y hasta aceptarán este argumento para continuar interpretando, que no juzgando, la historia. Fuente: Nueva Tribuna.

lunes, 26 de marzo de 2018

Desde el diario "Hoy" insultan a las víctimas del franquismo


Hoy desayunando he podido comprobar que Franco fue un gran político. ¡Nada que ver con los changabailes que pululan por el actual solar patrio! Leyendo una columna firmada por Daniel Serrano Collantes (Plaza Alta, Franco ha muerto), hemos podido comprobar que el insigne generalísimo estaba a años luz de Guilermo Fernández Vara o del mismísimo Zapatero (creador de esa Ley que la derecha tiene clavada como una espina y que no se han atrevido a derogar, Ley 52/2007), por no hablar de Rajoy o de Albert Rivera; a Pablo Iglesias mejor no nombrarlo que nos llamarían comunistas, o nos dirían que nos fuésemos a Venezuela, Cuba o a Corea del Norte. A China no que ya son capitalistas. Se rigen por una dictadura pero eso parece no importar con tal de que sean capitalistas.

Para Daniel Serrano Collantes (DSC), la gran obra del Caudillo fue el Plan Badajoz, Plan que parece que si Franco no hubiese ganado la Guerra Civil no habría existido, es decir, hoy no contaríamos con "los principales embalses que tiene Extremadura".

El Plan Badajoz siendo una iniciativa bastante positiva que logró fijar a más de 10.000 colonos, no logró evitar la fuerte emigración campesina desde Extremadura a las zonas industriales del resto de España y de Europa durante los años 60 del siglo anterior. El Plan Badajoz no fue otra cosa que un parche y un fracaso "por no completarse lo ya creado con una industrialización suficiente y con empresas transformadoras que hubieran culminado el proyecto". Muy  'typical spanish' .

Pero Franco hizo mucho más en Badajoz y toda Extremadura: enviarnos a tres columnas compuestas por moros, legionarios y fascistas a masacrar a la izquierda. Nadie puede negar la matanza de Badajoz. Tenemos las imágenes de René Brut, y los estudios de Francisco Espinosa Maestre. Mario Neves, el periodista luso,  no podía creer lo que estaba viendo cuando se acercó al cementerio de San Juan: una gran hoguera con alrededor de 300 cadáveres.

DSC dice que si Franco no hubiese existido "su vida (sic) estaría casi vacía". La vida de los políticos de izquierda claro. Hombre, quien sabe lo que hubiese pasado si Franco no hubiese existido, pero mucho mejor nos habría ido. Para DSC "donde hubo reconciliación vuelven a sembrar discordias y venganzas". La discordias y venganzas es retirarle las calles a los franquistas, hay que ver que mal saben vengarse estos izquierdistas. Es lamentable; entendemos que a la Fundación Nacional Francisco Franco la LMH no le guste nada, dicha Fundación fue creada para "Difundir y promover el estudio y conocimiento sobre la vida, el pensamiento, el legado y la obra de Francisco Franco Bahamonde, en su dimensión humana, militar y política, así como sobre las realizaciones de los años de su mandato como Jefe del Estado Español, Capitán General y Generalísimo de los Ejércitos". ¿A un demócrata le puede fastidiar que desaparezcan de las calles -que no de la historia- la simbología de una dictadura coercitiva y sangrienta? El problema es que en España hay mucho demócrata de boquilla. O por decirlo de otra forma: tenemos a muchos admiradores de Franco disfrazados de liberales, sino no se entiende esa repulsa a la LMH.

El columnista del Hoy -Doctor, no en historia, trabaja en un centro de salud de Portalegre- opina que la Diputación de Badajoz "coacciona, bajo la pena de retirarles las subvenciones" a las localidades extremeñas que no cumplan la LMH. no sabemos si es desinformación o mala baba. Para el que no cumpla las leyes existe un tipo de pena -no de coacción-. A un amigo mío le quitaron el carnet durante una larga temporada y le cayeron dos años de cárcel por conducir "mamao". Para DSC (por esa regla de tres) el Estado lo estaba coaccionando para que no volviera o conducir harto de birra y de sustancias extrañas.

DSC debiera de saber que la LEy 52/2007 (LMH) en el artículo 14, apartado 1, contempla que:
Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.
Creemos que bastante paciencia se ha tenido con los políticos impresentables que no han querido cumplir con una Ley vigente. El doctor se alegra porque Almendralejo, Badajoz y Guadiana del Caudillo no hayan dado su brazo a torcer ,"ante esa medida coercitiva y partidista", y se pasen la Ley pos sus santos cojones. Bravo, un aplauso para Almendralejo, Badajoz y Guadiana del Caudillo.

¿Porqué no dicen nada de la Ley Mordaza?:
Las denuncias son continuas y, según los colectivos civiles, obligan al supuesto infractor a demostrar su inocencia frente a las acusaciones del funcionario.

Algunas de las sanciones por el artículo 37.4 de la ‘ley mordaza’ se han convertido en paradigmáticas, por rozar casi el absurdo. Quizás el caso más conocido fue el de las denuncias en cascada a todos los internautas que en Facebook replicaron, le dieron un ‘me gusta’ o hicieron comentarios jocosos al vídeo de un policía de Santiago de Compostela en evidente fuera de forma física intentado sin éxito atrapar a un enfermo mental en noviembre de 2016.

En mayo de ese mismo año, una vecina de Madrid también fue denunciada por el 37.4 por llevar un bolso con las siglas A.C.A.B. y el lema «all cats are beautiful» (todos los gatos son bonitos) al interpretar los funcionarios que en realidad era una referencia encubierta del lema «all cops are bastards» (todos los policías son bastardos).

Un joven de la localidad tinerfeña de Güímar fue multado gracias a ese mismo precepto simplemente por llamar «casta de escaqueados» a la policía local de su pueblo en su perfil de Facebook. Artículo completo...

No nos extrañan las declaraciones de Joaquín Estefanía: "Lo que nos invade ahora no es una ola conservadora, es una ola reaccionaria"... 

viernes, 23 de marzo de 2018

Payne se lía con la Guerra Civil

Payne en la universidad católica del CEU -donde sino- junto a Bullón de Mendoza


Volverse extremadamente conservador -por no decir otra cosa- le ha llevado a Payne a convertirse en un historiador deficiente. Lo digo yo que no soy nadie, como no lo va a afirmar Viñas y decenas de historiadores.

En un artículo escrito para El Mundo, para atacar a la Memoria Histórica y de paso al PSOE, Payne dice que:
Parece que el PSOE no tiene mucha memoria de su propia historia. A modo de jalón, en octubre de 1934 fue el partido socialista el que recurrió a la violencia política masiva en contra de las instituciones de la República democrática, provocando centenares de víctimas y desencadenando el proceso revolucionario que conduciría a la Guerra Civil.
El PSOE refundado en Surennes, por mucho que le fastidie a los propios socialistas y a conservadores octogenarios, nada tiene que ver con el PSOE marxista que fundó Pablo Iglesias, así que traer a colación, no sé qué de qué revolución, es una estupidez. A menudo los propios socialistas tiran de tradición para sacar pecho. En las elecciones de 1979 la propaganda electoralista abusaba de longevidad:



Propaganda electoral. El Partido Socialista se consolidó como segunda fuerza política de España en las elecciones de 1979 (121 escaños, 98 más que el Partido Comunista), 



En el 29º Congreso, al son de La Internacional, González mostraba orgulloso la imagen de Pablo Iglesias, fundador del partido obrero, mientras Guerra levantaba el puño. Era octubre de 1981 y estaban a punto de ganar una elecciones y entrar en el Gobierno. Ver a estos dirigentes del PSOE levantar el puño es de gracia. Más bien de pena o de vegüenza ajena.

Hablar de los socialistas del Régimen del 78 y de la revolución del 34 es como hablar de agua y aceite.

La Guerra Civil española no comienza por nigún proceso revolucionario, tal y como afirma Payne. Esta es la tesis que desempolvó Pío Moa y a la que tan alegremente se ha añadido toda la prole cavernaria. La Revolución del 34 es un proceso que dura dos semanas, y que es reprimido violentamente por la derecha que estaba en el Gobierno de la República. Fusilamientos extraoficiales -asesinatos en toda regla-, torturas y alrededor de 15.000 presos (cifras de Ignacio Taibo II), amén de destituciones de alcaldias socialistas (que no tenían nada que ver con la violencia) fue el saldo negativo entre la izquierda revolucionaria. Se puede afirmar que el Gobierno derechista no estuvo de brazos cruzados y eliminó sin mayores esfuerzos a los revolucionarios. Es normal, el Ejército (Franco y Yagüe entro otros) estuvo a los órdenes del ejecutivo de la II República.

No existía ninguna revolución en ciernes. En el 36 ganan las elecciones el Frente Popular que se gana el voto de los anarquistas prometiendo una amnistía. Mas no había proceso revolucionario. Lo que si se produjo fue un complot para acabar de raíz con la izquierda.

¿Qué pasó cuando los fascistas toman las armas contra el Gobierno republicano -gobierno de centro izquierda-? ¿Qué hizo el revolucionario de Largo Caballero? Se fue en metro al congreso de los diputados para ver que medidas se tomaban. ¿Donde estaban los pertrechos militares que iban a utilizar las izquierdas para consumar su revolución? En el imaginario de los consevadores y del fascio español. Las organizaciones sindicales y políticas permanecieron pacientes en espera de que el Gobierno republicano les proporcionase armas con las que defenderse del fascismo. Fascismo que como ha demostrado la Memoria Histórica tenía en el punto de mira a la izquierda.

La revolución se produce después del 18 de julio y es finiquitada tra varios meses de tropelias por Juan Negrín.

Que alguien de sus colegas le diga a Payne que deje de hacer el ridículo.

Una manipulación de la Historia al servicio del franquismo: el caso de Stanley G. Payne

Crónica Popular • 14 marzo, 2016
María Rosa de Madariaga ||
Historiadora.

Hace ya algún tiempo que, junto a pseudohistoriadores de poca monta, aunque sus libros se vendan como rosquillas, cuyo máximo representante sería Pío Moa, han surgido otros con un pasado de investigadores serios y bien documentados, que, tras haber dado un giro de 180 grados, defienden hoy tesis antaño defendidas por historiadores franquistas, y, luego “neofranquistas”, totalmente carentes del más mínimo rigor científico. Nos estamos refiriendo al prodigioso caso del historiador e hispanista Stanley G. Payne, catedrático emérito de la prestigiosa Universidad de Wisconsin y autor de numerosos libros entre los que cabe mencionar uno sobre la Falange española, originalmente su tesis de doctorado, y otro titulado Los militares y la política en la España contemporánea, ambos publicados en español en la editorial en el exilio, Ruedo Ibérico, el primero en 1965, y el segundo, en 1968.

Me referiré muy brevemente a este último, para decir que constituyó durante muchos años un libro fundamental para las decenas de historiadores que abordaron de una u otra manera el tema del Ejército español, como es mi caso en todos mis libros sobre el Protectorado español en Marruecos. Bien documentado, con extensa información y análisis, a mi juicio, en general acertados, aunque no siempre respecto de determinados militares “africanistas”, Stanley G. Payne era considerado por la historiografía española de izquierdas o progresista un autor científicamente fiable, de ideas democráticas, situado ideológicamente en lo que podríamos llamar centro-izquierda. En cualquier caso, un autor contrario a cualquier dictadura, y, por lo tanto, al franquismo.

Pero este eminente profesor, referencia para muchos investigadores, experimentó a partir de cierto momento una curiosa transformación, pasando de ser un historiador serio y riguroso a un apologeta del franquismo, en la línea trazada por la historiografía franquista clásica, iniciada en la posguerra por Joaquín Arrarás, y continuada por nuevos apologetas como Luis Suárez y otros, aparentemente más presentables como Ricardo de la Cierva o Salas Larrazábal, hasta desembocar en la caricatura de los citados, con el esperpéntico Pío Moa.

En 2003, publicaba Pío Moa su libro 1934: Comienzo de la Guerra Civil. El PSOE y la Esquerra emprenden la contienda, con un Prólogo de Stanley G. Payne, en el que éste realizaba un encendido elogio del pseudohistoriador al que consideraba “el historiador español que está hoy mejor calificado para analizar la insurrección de 1934”. Desde que se alineó abiertamente con el club de los pseudohistoriadores neofranquistas, cuyo jefe de fila es sobre todo hoy Pío Moa, Payne ha perdido toda su credibilidad, y, sin desdeñar ni mucho menos todo lo que escribió en el pasado con valor científico, es indudable que nada de lo que dice hoy puede tomarse en consideración desde el punto de vista de la historiografía científicamente fundamentada en bases serias y rigurosas.

Payne participa regularmente en seminarios o en cursos o imparte conferencias junto a psedohistoriadores del “club neofraquista”, que, en premio al apoyo que presta a sus tesis revisionistas de “rehabilitación” del personaje de Franco, y “denigración” de la Segunda República, le han colmado de honores. El último en fecha la investidura de Payne como Doctor Honoris Causa por la Universidad Rey Juan Carlos, en una ceremonia académica celebrada el pasado 4 de marzo.

El periódico digital eldiario.es daba cuenta de la conferencia pronunciada el 8 de marzo por Staley G. Payne en el Paraninfo del Centro de Estudios para la Defensa Nacional (CEDEDEN), dependiente del Ministerio de Defensa, bajo el título “El camino hacia el 18 de julio”, en la que Payne justificó, como ya es habitual en él, el golpe de Estado franquista de julio de 1936, acusando al gobierno de la Segunda República de ser el culpable, por su “destrucción” de la democracia. Para Payne, el golpe militar del 36 fue una reacción a la falta de democracia imperante en España, ya que, a su juicio, las últimas elecciones que llevaron al triunfo del Frente Popular el 16 de febrero de 1936 fueron el “mayor fraude de la historia de la democracia”, una manipulación de los partidos de izquierda que falsearon los resultados de esas elecciones para ejercer un monopolio y dominar a España por completo. El gobierno de izquierdas del Frente Popular fue calificado por Payne de régimen del que se podían establecer paralelismos con el régimen nazi. Frente a lo que describió como situación caótica, Payne alabó la paciencia del Ejército, y del mismo Franco, que no quiso intervenir hasta que aquella se hizo insostenible. Por ello, calificó a Franco de militar “muy prudente y profesional”. Leer más en el sitio original...