Un año más, conmemoramos desde estas páginas lo que se puede considerar el acontecimiento más trágico que ha sufrido la ciudad de Badajoz en toda su larga historia.
Siendo a estas alturas muy complicado saber con exactitud el alcance que tuvo la represión que se desató en la ciudad desde la entrada de las tropas fascistas, al menos si podemos dar por válida la estimación más baja que habla de no menos de 1200 personas muertas durante los algo más de cuatro días que Juan Yagüe Blanco, entonces teniente coronel, permaneció en la ciudad. Muchos de ellos perdieron la vida en los combates defendiendo la legalidad republicana y otros, la mayoría, fueron asesinados en la represión que llevaron a cabo los insurgentes.
Lo que entró en Badajoz fue el fascismo más sanguinario que se recuerda. No sólo sembraron la ciudad de cadáveres en aquellos días, sino que durante varios años más continuaron con la implacable y salvaje represión.
Según la estimación realizada por Francisco Espinosa Maestre en su imprescindible, La Columna de la muerte, la cifra de víctimas que habrían producido los fascistas entre el 14 de agosto y diciembre de 1936 en la ciudad de Badajoz, podrían ser unos 3800. Como el mismo aclara en dicha obra, esto puede ser sólo la punta del iceberg.
En cualquier caso, sabemos a ciencia cierta que lo que vino tras la sanguinaria acción de los golpistas, fueron largos años donde la muerte, la desolación, el terror, el exilio, la hambruna, la conculcación más elemental de los derechos humanos, el secuestro de las libertades……. estuvieron muy presente en la vida cotidiana de los españoles durante aquella siniestra dictadura franquista que echó sus raíces en la ciudad aquel 14 de agosto.
Desde aquí queremos honrar la memoria de todas las víctimas del fascismo que hubo en Badajoz desde aquella fatídica fecha.
14 de agosto de 2018.
ANTONIO ALFONSO HERNÁNDEZ
Por error he puesto, "la conculcación más elemental de los derechos humanos" cuando en realidad lo que quise poner es, conculcación de los más elementales derechos humanos.
ResponderEliminarNi olvidó , ni perdón
ResponderEliminar