He de reconocer que al menos a mi me la metieron "doblá". Al principio me sonaba a cuento chino y ciertas cosas no me cuadraban. Decían que TVE no fue tomada por los militares. Hace un tiempo estuve charlando con Jorge Sanz -actor -, que me confesó que su padre fue uno de los militares que tomaron TVE. La música que empezó a emitirse fue obra del padre de Jorge Sanz procedente de una Cassette que llevaba en el bolsillo.
Gracias a esta genialidad para algunos, payasada para otros, La Sexta consiguió un share de audiencia, durante la duración del programa, de 5.229.000 espectadores. Todo un récord. En el programa que se emitió a continuación, NOCHE 23F:EL DEBATE, la audiencia bajó hasta 3.991.000, no es una cifra tan espectacular, aun así casi 4.000.000 de espectadores es la envidia de cualquier cadena de TV.
Una sensación de fraude le queda a uno después de haber visto el falso documental. ¿Se rieron de los tele-espectadores? Habrá opiniones para todos los gustos y colores.
Jordi Évole ha dicho: "Sé que en este momento habrá espectadores que estarán contentos con lo que han visto porque se lo han pasado bien y otros que se se sentirán engañados y me querrán matar. "A los primeros les querría decir que gracias por jugar con nosotros y a los segundos, que la próxima vez lo intentaremos hacer mejor. Al menos nosotros hemos reconocido que era mentira lo que hemos contado y seguramente ha habido otras veces que era mentira lo que les han contado y nadie se lo ha dicho"
Jordi Évole ha conseguido demostrar, algo exageradamente, lo fácil que es manipular desde los medios de comunicación: En Venezuela hay una dictadura, y en España una democracia. En ambos países se depositan votos en las urnas, sin embargo los votos de los españoles deben de ser más importantes que los votos de los venezolanos.
La verdad es que me dí cuenta que era un burdo montaje a las primeras de cambio. Supongo que el hecho de que a estas alturas ya no me crea casi nada, tiene mucho que ver.
ResponderEliminarLa cosa se podría calificar de una gamberrada de Évole, que ha supuesto jugosos beneficiosos a la cadena que le paga. A mi particularmente me hizo cierta gracia y no me sentí engañado. Lo ví como quien mira una película de cachondeo.
Sobre el golpe. Yo también creo que el Rey no tuvo absolutamente nada que ver. Hay muchas razones que me llevan a esa conclusión, en las que no abundaré ahora porque sería para echarle largo rato.
No obstante si tengo que decir que el golpe de Estado, se diga lo que se diga,fue algo que careció de suficiente planificación o lo que es lo mismo, demasiada improvisación. Que los capitanes generales se sumaran al mismo a través del efecto dominó, o que Armada entrara en el Congreso para obligar a los diputados a votar un gobierno de concentración son buenas pruebas de ello.
Y no digamos la parte en la que Alfonso Armada tenía que llegar como fuera a la Zarzuela, para hacer creer a sus compañeros de armas que el Rey estaba detrás de todo.
Yo creo que precisamente el docucomedia de Évole aprovecha estas partes tan "oscuras" o demasiado poco serias del acontecimiento, para fabricar una historia absolutamente increible.
Hombre, si llego a saber que todo era un montaje seguramente hubiera empleado mi tiempo de otra forma. Como broma fue cojonuda, pero una forma algo torticera de conseguir audiencia récord. A un servidor le fue creíble por que había periodistas, políticos, profesores y hasta un director de cine. Lo cierto es que todo sonaba a cuento chino, pero me la metieron "doblaita". Tonto que es uno.
ResponderEliminarCon estas cosas no se puede jugar, más contaminación ala verdad no puede ser?
ResponderEliminar¡Hombre!, hoy aquí encuentro que todos los comentarios son razonables.
ResponderEliminarPero igual que dice la letra de esa canción mexicana que canta "La Lupe":
Teatro, la vida es puro teatro hay que reconocer algo bueno del programa del domingo de La SextaTV.
Creo que los actores, sin ser profesionales del teatro, estuvieron aceptablemente bien. Y luego, lo mismo que juzgamos de los aspectos de una película, el guión fue de premio Goya, buenos también los efectos especiales, los decorados, la localización, el sonido, la fotografía... Flojo en cuanto a maquillaje y peluquería, vestuario, música y algún etcétera más.
En conclusión: Que siempre hay una cara positiva y otra negativa para juzgar las cosas. Si admitimos que hay gente que cuenta chistes hasta en los velatorios de cadáveres, ¿por qué no aceptar de buen talante la ocurrencia-gamberrada del gran periodista Jordi Évole?
Pues sí, en los velatorios cuentan chistes, lamentable. Pero cuentan chistes los energúmenos que van al velatorio para que se le vea y se diga: mira, fulanito también apreciaba al difunto. Cuando en realidad solo lo conocía del "Fesibu".
ResponderEliminarLo mismo con Ëvole, su programa para el día de los Santos Inocentes cojonudo, pero aprovechando la seriedad que debiera tener el periodismo, nos la cuelan con un fake -muy ingenioso, eso sí-, y consiguen 5.000.000 de espectadores.
Se pegaron dos semanas anunciando que iban a revelar secretos del 23F. Si lo hubiera hecho el Wyoming, perfecto, es un programa de humor, pero no Jordi Évole. Yo sintiéndolo mucho no le doy el visto bueno. Han perdido un espectador.
Según desveló anoche Évole en El Bormiguero, la docucomedia se grabó este verano pero decidieron emitirlo el pasado Domingo coincidiendo con la conmemoración del golpe.
ResponderEliminarTambién explicó que el primero con el que contactó fue Iñaki Gabilando, el cual acepto de inmediato aunque le advirtió a Évole de los riesgos.
Estoy de acuerdo con la apreciación de Jesus. Los "actores" estuvieron magníficos en sus papeles. Todo lo más, algunas risas que se les escaparon pero que fueron eficazmente resueltas a través de oportunos cortes.